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jueves, 27 agosto 2026

Fallece Tim Curry, inolvidable como Pennywise y Frank-N-Furter

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Zarko Pinkas |

El actor británico Tim Curry, recordado por interpretar a personajes inolvidables como Frank-N-Furter en The Rocky Horror Picture Show, Darkness en Legend y Pennywise en It, falleció a los 80 años en Los Ángeles. Su carrera, extendida durante más de cinco décadas entre el cine, la televisión, el teatro y la animación, estuvo marcada por una extraordinaria capacidad para desaparecer detrás de cada personaje y convertirse, una y otra vez, en alguien completamente distinto


Tim Curry murió a los 80 años, dejando una de esas carreras difíciles de resumir porque su rostro parecía pertenecer a alguien diferente cada vez que aparecía en pantalla. Fue Frank-N-Furter, el Señor de las Tinieblas, Pennywise, Wadsworth, Rooster Hannigan, el cardenal Richelieu y Long John Silver. Personajes separados por géneros, décadas y estilos, pero unidos por una misma cualidad: detrás de ellos, Tim Curry siempre parecía desaparecer.

El actor británico murió el martes 25 de agosto en Los Ángeles. La noticia fue confirmada este miércoles por varios medios estadounidenses y británicos. Curry tenía 80 años y llevaba más de una década enfrentando las consecuencias de un accidente cerebrovascular sufrido en 2012.

Pero su muerte no significa únicamente la desaparición de uno de los rostros más reconocibles del cine fantástico y de terror. También se va un actor cuya carrera desafió cualquier intento de encasillamiento.

Curry nació en Inglaterra en 1946 y comenzó su trayectoria profesional en el teatro. En 1968 participó en la producción londinense de Hair, y sería precisamente el escenario el lugar al que regresaría una y otra vez durante su carrera. Su gran oportunidad llegó con The Rocky Horror Show, el musical de Richard O’Brien que comenzó en Londres en 1973 y que posteriormente llegó a Los Ángeles y Broadway.

En 1975, Curry llevó al cine el personaje que cambiaría su vida: el doctor Frank-N-Furter en The Rocky Horror Picture Show. La película no fue inicialmente un gran éxito comercial, pero con los años se transformó en uno de los mayores fenómenos de culto de la historia del cine. Las funciones de medianoche, las representaciones de los espectadores y la relación casi religiosa de sus seguidores con la película terminaron convirtiendo a Curry en un icono cultural.

Frank-N-Furter, sin embargo, también se convirtió en una sombra que Curry tuvo que combatir durante décadas. El personaje era demasiado poderoso, demasiado extraño y demasiado inolvidable. Cualquier actor habría podido quedar atrapado allí.

Curry hizo lo contrario: se transformó.

Después de The Rocky Horror Picture Show llegó The Shout, en 1978, un inquietante filme británico de terror psicológico dirigido por Jerzy Skolimowski. Más tarde interpretó a Rooster Hannigan en Annie, una actuación que mostró su capacidad para moverse dentro de un registro completamente diferente.

Y entonces llegó 1985.

En Clue, la adaptación cinematográfica del popular juego de mesa, Curry fue Wadsworth, el mayordomo. La película, que en su momento no fue un gran éxito, terminó convirtiéndose en otro título de culto. Curry estaba en el centro de una comedia de misterio acelerada, con un personaje cuya elegancia, nerviosismo y velocidad verbal permitían comprobar que aquel actor que había escandalizado al público como Frank-N-Furter también podía dominar la comedia.

Ese mismo año apareció Legend, dirigida por Ridley Scott y protagonizada por Tom Cruise. Allí Curry interpretó a Darkness, el Señor de las Tinieblas.

Fue una de sus transformaciones más impresionantes.

Cubierto por un maquillaje que requería horas de preparación, Curry se convirtió en una criatura gigantesca, roja, cornuda y amenazante. El personaje parecía salido de una pesadilla medieval. Pero lo más importante no estaba únicamente en el maquillaje: estaba en la voz, en la mirada y en la manera en que Curry ocupaba el espacio.

Legend demostró que Curry podía convertirse literalmente en otra criatura.

Cinco años después llegaría el personaje que probablemente más miedo produjo entre quienes lo descubrieron en la televisión: Pennywise.

En 1990, la miniserie It, adaptación de la novela de Stephen King, puso a Curry frente a uno de los personajes más difíciles del género. Pennywise era un payaso, pero no un payaso convencional. Era una criatura que utilizaba el miedo como alimento y que podía adoptar distintas formas para aterrorizar a sus víctimas.

Curry entendió que el verdadero terror de Pennywise no estaba en gritar ni en mostrar los dientes. Estaba en la sonrisa.

Una sonrisa demasiado larga. Una voz que podía pasar de la amabilidad infantil a la amenaza. Una mirada que hacía pensar que detrás del maquillaje había algo mucho más antiguo y oscuro.

La interpretación quedó grabada en la memoria de una generación y convirtió a Curry en uno de los grandes rostros del horror televisivo. Incluso décadas después, cuando Bill Skarsgård interpretó a Pennywise en las nuevas películas de It, la versión de Curry continuó siendo una referencia inevitable.

Pero la carrera de Curry no quedó reducida al terror.

Durante los años noventa apareció en The Hunt for Red October, Home Alone 2: Lost in New York, The Three Musketeers, The Shadow, Congo y Muppet Treasure Island. Interpretó al cardenal Richelieu, a un recepcionista de hotel, a un científico y a Long John Silver.

Al entrar en los años 2000, sus apariciones cinematográficas comenzaron a ser menos frecuentes y algunos de sus papeles estuvieron vinculados a comedias y parodias como Scary Movie 2. Pero hablar simplemente de una decadencia sería injusto. Curry encontró en la animación y el doblaje una segunda gran etapa profesional. Su voz se convirtió en otro de sus instrumentos y llegó a ganar un premio Daytime Emmy por su interpretación del Capitán Garfio en Peter Pan and the Pirates.

También continuó vinculado al teatro. Recibió tres nominaciones al premio Tony y dos nominaciones a los Laurence Olivier, y en Broadway interpretó al rey Arturo en Spamalot.

El accidente cerebrovascular de 2012 cambió profundamente su vida y redujo sus apariciones frente a las cámaras. Sin embargo, Curry continuó trabajando con su voz y mantuvo una relación cercana con sus seguidores. En 2016 regresó al universo de Rocky Horror para participar en la nueva versión televisiva como narrador y criminólogo.

Incluso volvió al cine de terror en 2024 con una aparición en Stream, demostrando que aquel mundo del que había formado parte durante décadas todavía no lo había abandonado.

Tal vez por eso resulta difícil hablar de Tim Curry como un actor de una sola generación.

Los espectadores de los setenta lo recuerdan como Frank-N-Furter. Los de los ochenta, como Darkness y Wadsworth. Los de los noventa, como Pennywise, Richelieu o Long John Silver. Otros lo descubrieron muchos años después a través de la animación, de sus trabajos de voz o de alguna de aquellas películas que aparecían inesperadamente en televisión.

Cada generación encontró a un Tim Curry diferente.

Y quizá ahí esté la dimensión más extraordinaria de su carrera. Curry no fue necesariamente el protagonista de las películas más importantes de cada década, ni todas las producciones en las que participó estuvieron a la altura de su talento. Pero incluso en una película menor podía hacer algo que pocos actores conseguían: hacer que el personaje fuera recordado aunque el resto de la película terminara olvidándose.

Eso ocurrió con Darkness. Ocurrió con Wadsworth. Ocurrió con Pennywise. Y, sobre todo, ocurrió con Frank-N-Furter.

Tim Curry entendía algo esencial del oficio de actuar: que transformarse no significa solamente cambiar de vestuario o someterse a horas de maquillaje. Significa encontrar otra voz, otra manera de caminar, otra forma de mirar y, sobre todo, otra personalidad.

Por eso parecía distinto cada vez.

Quizá el mejor homenaje para él sea precisamente recordarlo así: no como el actor que interpretó a muchos personajes, sino como el actor que conseguía desaparecer para que sus personajes ocuparan todo el espacio.

El hombre detrás de ellos podía desaparecer. Frank-N-Furter, Darkness, Pennywise y todos los demás permanecían. Ahora que Tim Curry se ha ido, son ellos quienes quedan para recordarlo.


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Zarko Pinkas-Ramírez
Zarko Pinkas-Ramírez
Periodista y publicista chileno. Egresado de Magíster en Ciencias Políticas de la Universidad de Chile y licenciatura en Periodismo y Comunicaciones de la Universidad Centroamericana, José Simeón Cañas.

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