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sábado, 24 de julio del 2021

¡Que no calle el cantor para que no calle la vida!

"A través de esos aprendizajes, he podido comprender también, que el verdadero motor del desarrollo humano y de los pueblos es la capacidad y calidad de conocimientos de su gente"

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Ciertamente, desde los años setenta del siglo pasado, cuando escuché por vez primera aquella canción: “Si se calla el cantor calla la vida, porque la vida, la vida misma es todo un canto”¦ Si se calla el cantor, muere la rosa, y de qué sirve el canto sin la rosa. Que no calle el cantor, porque el silencio cobarde apaña la maldad que oprime”. Desde entonces, para mi persona, el considerarme un artista popular, ha sido y es un gran orgullo que lo llevaré hasta la tumba. Pero, ¿por qué ese sentirme siempre con la frente bien en alto? Creo, que todo eso comenzó aquella mañana usuluteca, cuando mi madre con sus manos de amor me sirvió el periódico para que me informara. Y cuando abrí­ ese periódico, allí­ estaba en el mero centro de la página, aquella cortita y sustanciosa frase de Juan Domingo Perón, presidente de Argentina, que decí­a: “No hay peor crimen que se le puede hacer a un pueblo que el condenarle a un sistema educativo MEMORíSTICO”.

Pero, ¿por qué será un crimen (según Domingo Perón) el hecho de memorizar las lecciones de la escuela y de la vida? Esta interrogante persistió en mi mente hasta que la clase de biologí­a, de la historia evolutiva de la vida, de la sociologí­a y el desarrollo social de la humanidad, y otras más, me dieron una respuesta satisfactoria; que me permitió y permite comprender que el ser humano que no razona, ni analiza, ni opina, no propone, ni concluye, etc.; es un ser que no utiliza a cabalidad el “don” fundamental del ser humano: el cerebro y su capacidad de pensar, analizar y proponer o crear.

A través de esos aprendizajes, he podido comprender también que el verdadero motor del desarrollo humano y de los pueblos es la capacidad y calidad de conocimientos y comprensiones que las personas de cualquier época y de cualquier pueblo posean y apliquen constructivamente.

Después de varios años de aquella lectura periodí­stica, por supuesto que me uní­ al pensamiento del expresidente de Argentina: ¡Claro, que es un crimen promover la robotización entre los escolares! Entonces, de esas comprensiones alcanzadas, de que lo más preciado en la personas no es la acumulación material o fí­sica que estas puedan lograr, sino el cúmulo de conocimientos sobre la vida misma que se alcancen, para poder enfrentar de manera racional y apropiada los avatares de la vida diaria.

Yo  creo, que la “comprensión”, quizás máxima, que las personas debemos alcanzar, y así­, encontrar la mejor claridad para caminar por los senderos de la vida es: la Madre Naturaleza y todos sus principios (vericuetos profundos e interminables). Es decir, que se trata de comprender en lo posible, que la Naturaleza = El Universo, es la máxima expresión de la Creación Divina, es el TODO. Integrado por la infinitud de elementos naturales de vital importancia todos”¦ Cada cual tiene asignado su rol en el sistema natural de mayor perfección. En este mar infinito de elementos naturales, se encuentra el ser humano. Siendo equivalente al espacio de un parpadeo en el Tiempo infinito del Universo.

¿Se puede llamar cientí­fico (verdadero) a aquel palabrerí­o que insinúa, promueve y vaticina que el ser humano es la “estrella” primordial en el escenario global? Dicho palabrerí­o, lo que pretende es el menosprecio de la maravillosidad de cada uno de los elementos naturales presentes en esas venas interminables y profundas del Universo. ¡Mentiras! ¡Mentiras! El Ser humano jamás podrá vivir sin aire, sin agua, sin sol. La magnanimidad del Sol únicamente las plantas la pueden acoger, acariciar y transformarla en aire, en alimentos para toda la biodiversidad”¦ Sin embargo, ¿cuántas Universidades en el mundo producen fórmulas técnicas, quí­micas biosidas que atentan brutalmente contra el primer reino existente en la Tierra: los vegetales?

Como  dice don Pepe Mujica, expresidente de Uruguay: “Nuestros hoteles, nuestros autos son iguales (al de paí­ses ricos)”¦ nos estamos formando en  la misma cultura del despilfarro mientras el capitalismo acumula más riqueza. Si seguimos en la trampa lograremos desarrollo material pero no  desarrollo humano. Porque el desarrollo humano sustentable solamente lo  podemos encontrar en el desarrollo cultural, pasando por el rescate de nuestra cultura ancestral y lo cientí­ficamente verdadero (no comprado) de nuestra cultura moderna, que es donde podemos encontrar la eternidad”¦”

Creo que don Pepe Mujica es certero y visionario, igual que el Panel de cientí­ficos que estudian el cambio climático, quienes nos advirtieron (desde los años 90) que si no abandonamos la cultura del despilfarro no será posible detener el calentamiento global y  por ende, muchas de las especies vivientes (incluido la especie humana)  tendrán que desaparecer con el cambio climático.

Tomando en cuenta la importancia planetaria actual de la cultura para el desarrollo  humano, creo y estoy seguro que cualquier paí­s que busque este desarrollo deberá tomar muy en cuenta el ejemplo categórico que don Pepe  Figueres, expresidente de Costa Rica, dejó a la humanidad, creando en 1948 un modelo de paí­s basado en la Educación y la Salud para institucionalizar en toda la República un tipo de desarrollo humano de gran dignidad y humanidad.

Por supuesto, que vale la pena recomendar también el ejemplo categórico y excelente de desarrollo humano para “la paz y el buen vivir”, establecido en la República de Cuba, desde 1960. Y para muestra un botón: el deporte, la medicina, las artes, la solidaridad, la humildad, la organización social son caracterí­sticas sociales, económicas, culturales y ambientales en la República de Cuba, de gran nivel de desarrollo en nuestra América; que ciertamente no tiene parangón alguno.

Entonces, creo que ahora puedo responder esa pregunta: ¿por qué me siento orgulloso en mi vida, de ser una persona artista? Pues, sencillamente porque la acción artí­stica verdadera siempre llega a la consciencia y mente de las personas que buscan recibir el calorcito fortalecedor de las “musas” en sus almas.

¡Hacia la libertad por la cultura y las artes!

¡Que no calle el cantor para que no calle la vida!

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