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sábado, 23 de octubre del 2021

Periodismo en cuidados intensivos

Algunos medios tradicionales han aplicado medidas como suspensión de contratos, reducción de salarios y en el pago de horas extras. En algunos canales de televisión han sido sustituido por la concesión de días compensatorios.

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El Día Mundial de la Libertad de Prensa de este año ocurre en el contexto de una situación preocupante en el mundo en cuanto al acceso a la información, el riesgo que afrontan  los periodistas, la vulnerabilidad laboral, la subsistencia de medios y proyectos independientes.

La crisis económica ha causado efectos negativos para los medios, específicamente periódicos. A la reducción de la pauta publicitaria en casi todo el mundo, se agrega que en algunos ha reducido la circulación.

Los estragos en las salas de redacción se han extendido casi con tanta fuerza como el COVID-19. En Estados Unidos, varias corporaciones de medios han anunciado reducción de salarios y despidos. Compañías como McClatchy, dueña de 30 periódicos, entre estos el Miami Herald, ganador del Premio Pulitzer, The Kansas City Star y The Sacramento Bee, ha suspendido el 4.4% de sus trabajadores, y compensaciones al nivel ejecutivo para hacer frente a las presiones económicas. The New York Times registra el despido o recorte salarial de 28.000 trabajadores de medios en EEUU.

Retenciones o reducciones salariales, suspensión de contratos, supresión de versiones impresas y digitales de publicaciones, reducción de plantilla laboral son algunos efectos de la crisis que en México ha tocado a empresas como TV Azteca. Publicaciones como El Economista dejaron de imprimirse y ofrece versión digital gratuita por tiempo limitado.

En Chile ha sido suspendida la versión impresa de dos de los diarios de circulación nacional: La Tercera (lunes a viernes) y La 4 (hasta nuevo aviso, en principio 3 meses), y la empresa se acoge al seguro de cesantía, el 50%.

En Brasil, el periódico O Dia, de Río de Janeiro, redujo el 25% en los salarios y las horas de trabajo para todo su personal en la sala de Redacción y las áreas administrativas. El periódico Hoje em Dia, de Belo Horizonte, propuso una reducción salarial a sus periodistas y el diario O Tempo de la misma ciudad, despidió a 24 periodistas.

El Grupo Semana, de Colombia despidió a 250 empleados (periodistas y trabajadores administrativos y comerciales), suspendió por 60 días la publicación de las revistas Arcadia, SoHo, Jet-set, Semana Educación y Semana Sostenible. Similares casos han ocurrido en Argentina y Bolivia.

El País de Cali, Colombia, se convirtió en el primer periódico en la historia de ese país que se acoge a la Ley de Reorganización Empresarial, proceso de insolvencia contemplado en la Ley 1116 de 2006, para preservar las empresas, evitar su quiebra y hacerlas viables por medio de la normalización de sus relaciones comerciales y de crédito. La precaria situación financiera del diario se ha visto agravada por la pandemia.

El Salvador no es la excepción. Colatino, diario nacido con el nombre Siglo XX en 1890, ha anunciado la suspensión de la edición impresa temporalmente, aunque mantiene la edición digital.   Algunos medios tradicionales han aplicado medidas como suspensión de contratos, reducción de salarios y en el pago de horas extras. En algunos canales de televisión han sido sustituido por la concesión de días compensatorios. Como agravante, la extensión de la jornada laboral ha llevado a eliminar turnos y atrasos en el pago de salarios.

Medios pequeños, como periódicos digitales, afrontan como principal golpe la reducción de ingresos en concepto de publicidad por anunciantes privados y gubernamentales. Un sondeo para este artículo registra que no han reducido salarios, pero los costos no son compensados por la falta de ingresos; un panorama complicado que se mantendrá y, seguramente, empeorará, por los siguientes meses.  Los consultados catalogan la situación como irregular, muy difícil y riesgosa. Algunos plantean la necesidad de que haya alguna ayuda del gobierno debido a su carácter de pequeñas empresas, como ha ocurrido en República Dominicana. 

En Colombia, el diario El País, de Cali, es el primero en la historia que se acoge a la Ley de Reorganización Empresarial, proceso de insolvencia contemplado en la Ley 1116 de 2006, destinada a conservar empresas, al evitar su quiebra.

En El Salvador la pandemia ha empeorado la situación de los medios de comunicación y de los trabajadores de prensa en varias formas. La mayoría apenas superan el salario mínimo de $300, prácticas como el uso discrecional de la pauta publicitaria oficial como premio o castigo a líneas editoriales se mantienen, lo que profundiza la crisis. Se agrega la figura de servicios profesionales, por tanto, los trabajadores no cuentan con acceso a la seguridad social.   

Los efectos del COVID-19 en los medios de comunicación y freelancers son planetarios, y alcanzan a la audiencia, al verse limitado el acceso a información; problema que se suma a la desinformación, muchas veces desde la fuente oficial. Obstáculos al ejercicio profesional y desacreditación del trabajo periodístico, cuando se les atribuye calidad de estar “en contra”, cuando su rol es no ser complaciente, sino aportar a la rendición de cuentas y transparencia de los gobiernos.    

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Carlos Domínguez
Periodista salvadoreño; defensor de los derechos humanos. Colaborador y columnista de ContraPunto
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