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domingo, 25 de julio del 2021

Las elecciones de F28 marcarán un cambio en la correlación de fuerza en el Sistema Político

Como todo proceso electoral donde se eligen funcionarios públicos, hay temas que los hace diferentes, aunque particularmente son las presidenciales donde más se notan; así fue la elección de 1984 que fue para legitimar la Contrainsurgencia y la intervención militar; la de 1994 la primera con participación de todo el espectro político y la primera de post guerra civil; la de 1999, que ofrecía la posibilidad de la alternancia presidencial, que no se consumó por la inviabilización de la candidatura de Héctor Silva por parte de las fuerzas conservadoras en el frente; la de 2009 que ponía de alfombra una ARENA agotada y presentó la novedad de una izquierda más allá del partido FMLN; la de 2019, que presentó la oportunidad de una disrupción estratégica para cambiar la forma de hacer la política y la gestión del gobierno.

Las elecciones de febrero 28, presentan la particularidad de que es posible un cambio de correlación política en el Sistema Político del país, y de la forma en que se toman las decisiones sobre los problemas del país y se enfoca la política pública.

Y ese rasgo distintivo, que desplazaría a las fuerzas políticas tradicionales, es lo que ha movido en buena cuenta las campañas electorales.

Los dos bloques en contienda, están identificados por lemas:

Los que temen perder el control de la correlación para dirigir la “cosa pública”, y ser desplazados, además de pedir reiteradamente perdón por su incapacidad, su corrupción y desgobiernos, han acuñado consignas como: Nayib dictador, salvemos la democracia, que un solo partido no tenga la mayoría, que se vote no pensando en la inmediatez, que se anteponga todo a la constitución. Además de las “trilladas campañas de descrédito” al gobierno. Su objetivo es evitar que Nayib y los suyos, obtengan los curules que le den la mayoría calificada en el parlamento.

Los que estiman que van a obtener el apoyo popular y construir una nueva mayoría, han mantenido lo de los mismos de siempre y devuelvan lo robado; anclaron su campaña en la imagen de Nayib y hacen acopio de las obras de gobierno, incrementaron el uso de las redes sociales, han puesto a todo el gabinete en campaña, con la gestión pública como el fondo de lo que pueden mejorar si obtienen mayorías legislativas. Han agregado lemas como: votar por la N de Nayib para cambiar a los diputados corruptos. Su objetivo es lograr que Nayib y Nuevas Ideas obtengan los curules que le den la mayoría calificada en el parlamento y avanzar en una serie de cambios en marco legal y preparar las bases de una Reforma a la Constitución que se concretaría con la ratificación en 2024.

Así las cosas, tanto por las características de este proceso electoral como por la complejidad de los problemas del país, sería de ingenuos creer que esto iba a ser un proceso electoral de sabias propuestas y de amor y paz; esto ha sido, y seguirá siendo, en buena cuenta, una cruenta batalla de posiciones cuerpo a cuerpo, lo que está en juego es la hegemonía del poder, es el control del Estado y su opción preferencial.

Hay un tema que no podemos soslayar, nuestro país no es un país plenamente democrático, sí concurrimos a las urnas, pero la institucionalidad sigue siendo dominada por patrones autoritarios, del que se benefician las elites en desmedro de las amplias mayorías. Transcurrimos de una dictadura de nuevo tipo, a una democracia de baja intensidad y de ahí en la posguerra a una democracia neoliberal. El reto es avanzar a un Estado Democrático, soberano e independiente, un Estado de justicia con libertades y oportunidades, un Estado que tenga al pueblo como su opción preferencial y haga que las elites asuman su responsabilidad con el desarrollo sostenible.

El país necesita avanzar hacia un modelo con base a la sostenibilidad, a la solidaridad, que su modelo económico asegure la inclusión y promueva las oportunidades y apoye a la población para que apropie esas oportunidades.

Lo que va a pasar el F28, va pasar, el hartazgo ciudadano y la desconfianza en las viejas formaciones políticas es alto. Habrá que ver si las fuerzas pro Nayib han logrado entusiasmar a los votantes y puedan obtener las curules necesarias para la mayoría calificada.

Es claro que los pronósticos derivados de los estudios de opinión señalan que Nuevas Ideas será el que obtenga la mayoría de voto popular, entonces la reflexión central, el nerviosismo, las ansias, los miedos, están centrados en si Nayib y su partido Nuevas Ideas y su aliado GANA, logran la mayoría de curules para el voto calificado o sea los 56 votos en la Asamblea Legislativa.

Desde mi perspectiva, que Bukele, su partido y sus aliados obtengan las mayorías del Congreso y de los Gobiernos Municipales, no es el problema, eso ya lo tuvieron ARENA y el FMLN, el problema es la ausencia de movimientos sociales y el para qué servirá ese poder, que agenda, que programas, que visión.

Para tenerlo en cuenta, hemos pasado de mapas electorales de colores azul y blanco, a color verde, de eso a tricolores, hasta rojo. Lo más seguro, si se cumplen los presagios de las encuestas, es que a partir del F28 pasemos a un mapa dominado por el color cian.

Considero que se viene un periodo de luchas populares, porque la agenda, será: cumplan las promesas empeñadas, HAGAN REALIDAD LO QUE HAN PROMETIDO, si obtienen las mayorías NO TENDRÁN EXCUSAS.

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