spot_img
miércoles, 5 agosto 2026
spot_img
spot_img

Punto final.

¡Sigue nuestras redes sociales!

Por: Gabriel Otero

LA CEREMONIA DE CLAUSURA Y LA FINAL

La final del mundial 2026 ha sido la más aburrida de la historia, fue atestiguar en la lejanía el lento monólogo del gato español jalando la cola al ratón argentino antes de engullirlo. La tragedia inevitable, el melodrama del tango. Argentina, con todo y la leyenda de Messi, deambuló dentro del terreno de juego. Las piernas resbalosas de sus seleccionados, que parecían de mantequilla, no lograban hilvanar tres pases seguidos, y lo que empezó mal terminó peor, con los ánimos desbordados, con conatos de bronca al saberse perdedores y berrinches típicos que no tienen nada que ver con el Fair Play.

La tribuna nunca fue ajena, evidencias videográficas inundaron las redes, mostrando el hostigamiento de la afición argentina a todo el que vitoreara al equipo contrario. En Ciudad de México y en Madrid agredieron a fanáticos argentinos. Se desbordaron las pasiones futboleras, el racismo y la xenofobia. La expresión culmen de la estupidez y perversión humana.

Y es que fue una mañana de simulaciones. De nada valió la palabra “Love” trazada en los mosaicos de la ceremonia de clausura, previa al juego, si a unos kilómetros el ICE hacía de las suyas con los migrantes, tampoco importaban los niños felices persiguiendo un balón, si son separados de sus familias al cruzar la frontera y se convierten en sujetos a vejaciones en aras del cumplimiento de la ley.

Tanta hipocresía colmada en el estadio, el futbol se resiste a pertenecer a las élites, la pelota sigue siendo de la calle y del barrio y apesta a tierra, óxido y sudor como siempre ha sido. Pero se debe admitir, que fue creado en Oxford en 1863 cuando aristócratas fundaron la Football Asociation (1). 

Este fue el mundial más rentable de todos con 15 mil millones de dólares de ganancia, cinco veces el PIB del heroico Cabo Verde, y poco menos de la mitad del orgulloso El Salvador. Se calcula que la final fue vista entre 1600 y 1800 millones de personas (2) casi uno de cada cuatro habitantes del planeta.

Cifras y más cifras demostrando que el balón es lo que más interesa a las naciones, aunque en algunos países se le llame “soccer” y en otros soquen por llegar al mundial que viene.

NO LLORES POR MI, HAMBRIENTINA

Dos de las naciones más altaneras del mundo llegaron a la final del mundial de futbol, los españoles son todo menos peritas en dulce, el “sudaca” y el “panchito” son las expresiones xenófobas y racistas para referirse a los sudamericanos y a las personas que tienen rasgos indígenas.

El expresidente del gobierno español, Mariano Rajoy, se atragantó con su lengua al referirse a la selección francesa de futbol cuando declaró en las semifinales que “era una plantilla de altísimo nivel, pero sin franceses” (3).

A Rajoy, y a sus asesores, la amnesia les carcomió el cacumen y omitieron a gran parte de jugadores de la selección española, y a muchos titulares, que son de ascendencia extranjera, hijos de migrantes condenados a la segregación por políticas proteccionistas y conservadoras, pero es claro que sin los aportes y talento de Lamine Yamal, Nico Williams, Ansu Fati, Aymeric Laporte y Alejandro Balde no hubiesen campeonizado.

La fama de soberbios no es de todos los argentinos, los “porteños”,  nacidos en Santa María de los Buenos Aires en Argentina, se han ganado por méritos y conducta propios ese tufillo de presumidos y alzados. Pero en el futbol nada les quita, a la generalidad de argentinos, los motes de marrulleros, llorones y malos perdedores.

El fanatismo argentino en el futbol trasciende la calle y el estadio, las amenazas a jugadores y a técnicos por parte de los barras bravas son parte de la normalidad. El clásico Boca Juniors contra River Plate en la final de la Copa Libertadores del año 2018 se jugó en Madrid por los disturbios en Argentina, la ciudad capital, donde es frecuente contener con balas de salva a los hinchas.

“Cualquier lesión que sufriste dentro de un estadio de futbol, o cerca de él, podés reclamarla” (4), es parte del texto de un volante de un despacho de abogados que el escritor Juan Villoro recopiló en su “Balón dividido” y que levantó afuera del Estadio Monumental de River Plate.

Transcurrida la final y en los días subsecuentes, Argentina acusó de padecer una campaña mundial  de desprestigio en redes y prensa. “Argentina atraviesa un momento de enorme exposición internacional; su alineamiento con Donald Trump y con Benjamin Netanyahu coloca al país dentro de algunas de las principales disputas políticas y culturales del mundo contemporáneo. La política exterior tiene consecuencias que van mucho más allá de las preferencias de un gobierno. Si un Estado se identifica internacionalmente con determinados líderes, conflictos o posiciones, inevitablemente también queda asociado a ellos” (5).  

De ahí se deriva el desgaste de una imagen internacional, que se antepone, de forma temporal, a la maravillosa y deslumbrante cultura argentina exportadora de gigantes literarios como Oliverio Girondo, Roberto Juarroz, Jorge Luis Borges, Leopoldo Lugones, Julio Cortazar, Ernesto Sábato, Alfonsina Storni, Alejandra Pizarnik, Olga Orozco, Silvina Ocampo, Juan Gelman; o de músicos y cantantes como Carlos Gardel, Mercedes Sosa, Leon Gieco, Fito Paez, Les Luthiers, los Fabulosos Cadillacs, Enanitos Verdes, Gustavo Cerati y Charly García, entre otros; y magos del balón como Diego Armando Maradona, Alfredo Di Stefano y Lionel Messi; además, de una espléndida gastronomía, que permanecerá en el tiempo más temprano que tarde cuando Javier Milei abandone corriendo la Casa Rosada.

Y en este milenio, en donde las redes sociales se convierten en amplificadoras de cualquier opinión, por aberrante que resulte, el periodista argentino Eduardo Feirman, estólido y envalentonado, se atrevió a manifestar que:

“Detesto a los mexicanos, los detesto con mi alma. El ahorita ese se lo pueden meter en el orto [culo]. Son detestables esos tipos. La envidia que los mexicanos les tienen a los argentinos, no solo en el fútbol, quieren ser como nosotros”(6).  

Estas palabras ciertamente abonaron a la animadversión de todo un país y a la burla de sus condiciones político-coyunturales. México en la década de los setenta abrió sus puertas a las víctimas de la Triple A y su Operación Cóndor en la que solidariamente participaron, desapareciendo gente, y a fusiles plenos, las dictaduras de Chile, Argentina y Uruguay.

Hambrientina, la que tanto ha ofendido en el cono sur, es un puesto de hamburguesas y hot dogs ubicado en Cuautitlán Izcalli, Estado de México, que fue creado en 2022, después del mundial de Qatar.

El ingenio popular mexicano es envidiable.

LA INMINENTE CAÍDA DE INFANTINO

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, tenía guardados dos asuntos ligados entre si para discutir con las confederaciones en los próximos meses, quiso aprovechar la embriaguez financiera del mundial en el que hubo dinero para aventar al cielo.

El primero, la propuesta de la CONMEBOL de aumentar a 64 países participantes en 2030 en el segundo mundial tripartito organizado entre Marruecos, España y Portugal y con un solo juego en Argentina, Uruguay y Paraguay, para conmemorar el centenario de la justa futbolera.

El segundo, un proyecto de perfil delicado porque modificada la postura asumida hasta hoy, el FIFA Forward Enterprise en el que se otorgaría el 20 % de los derechos a la inversión de capital privado en los mundiales de selecciones femenil y masculina y de clubes hasta 2038, se obtendrían, solo en ese rubro, 10 mil millones de dólares. Cada asociación miembro de aceptarlo recibiría 40 millones de dólares y las que no 10 millones de dólares. Una danza multimillonaria conveniente para el mandamás del futbol asociación.

Dicen que los mejores negocios quedan en familia, por eso el proyecto cuenta con el aval y respaldo de Thrive Capital, compañía de inversión perteneciente a Joshua Kushner, hermano de Jared Kushner, quien a su vez es yerno de Donald Trump.

El periodista Martin Ziegler de The Times difundió la noticia y filtró un memorándum interno de FIFA en el que cuestionó sobre quién saldría ganando con el incremento a 64 selecciones, y con la inclusión de capital privado.

En el memo se menciona la contratación de una empresa o entidad independiente para elaborar una consultoría o estudio en el que se analizaría la viabilidad de aumentar de 48 a 64 selecciones, la logística y sedes que implica y otros temas inherentes al sistema de futbol adoptado.

Infantino fijó el plazo para el 14 de agosto, fecha en la que se escogería a la empresa que presentaría el estudio cuatro semanas más tarde para que las asociaciones miembros votaran el 19 de septiembre.

El proyecto de inversión privada tomó por sorpresa a las confederaciones, que no tardaron en reaccionar. La primera fue la UEFA con 55 asociaciones europeas, la confederación más influyente del mundo que de inmediato amenazó con boicotear cualquier competición futbolística y que, por supuesto, desaprobó de inmediato la propuesta de Infantino.

La Federación Mexicana de Futbol, presidida por un expriísta excandidato a la Jefatura de Gobierno, respondió sin afirmar o negar el apoyo al proyecto, sino todo lo contrario, asegurando que “La FMF agotará dicho proceso de estudio y análisis para tomar la decisión que más convenga al desarrollo del futbol mexicano” (7).

La CONCACAF secundó la postura de la UEFA, expresó  “su profunda preocupación por la falta de garantías procesales en torno a la propuesta, el plazo artificialmente corto impuesto y la ausencia de cualquier revisión o aprobación por parte de los órganos de gobierno pertinentes de la FIFA” (8).

La AFC dijo que “El fútbol nunca debió haber sido puesto en una situación así” (9) y se solidarizó con la UEFA y la CONCACAF. De esa manera se sepultaron las aspiraciones económicas de Gianni Infantino para él y la FIFA. Se supo que su nuevo sueldo en ese esquema sería de 60 millones de dólares, diez veces lo que gana actualmente.

Cada día sus colaboradores cercanos se desmarcan de sus propuestas y decisiones, y surge algo nuevo y condenatorio lo que parece acelerar su inminente caída.

Infantino se está quedando solo.

______________________________

REFERENCIAS

Gabriel Otero
Gabriel Otero
Escritor, editor y gestor cultural salvadoreño-mexicano, columnista y analista de ContraPunto, con amplia experiencia en administración cultural.

El contenido de este artículo no refleja necesariamente la postura de ContraPunto. Es la opinión exclusiva de su autor.

También te puede interesar

Últimas noticias