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miércoles, 20 de octubre del 2021

La rendición de cuentas no es un espectáculo

La rendición de cuentas es una obligación que tiene un sujeto que administra en nombre de otros ya sea en el sector público o privado, de explicar y responder por el cumplimiento de un mandato o delegación

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Los señalamientos de supuestas compras indebidas en el gobierno son un reflejo de la necesidad de reflexionar con detenimiento sobre la importancia de la rendición de cuentas. Generalmente esta es entendida por quienes deben practicarla como una vitrina donde son exhibidos logros e inversiones. Algunos están convencidos que sus acciones alcanzan la categoría de que ocurren “por primera vez en la historia” del país.

La rendición de cuentas es una obligación que tiene un sujeto que administra en nombre de otros ya sea en el sector público o privado, de explicar y responder por el cumplimiento de un mandato o delegación. No es en modo alguno actos informativos donde no hay oportunidad para que el público participe mediante preguntas u opiniones.

No es una plataforma para que el funcionario se luzca y haga sentir a los ciudadanos que su trabajo es tan duro que debe ser agradecido y alabado, porque esa es una distorsión: los funcionarios son delegados, son mandatarios; tienen un encargo, un mandato. No es que ellos manden.

Las obras son pagadas con fondos públicos, préstamos o emisión de bonos como la de mil millones de dólares lograda por el gobierno en los mercados internacionales. Será cancelada el año 2032 con un pago mensual de 95 millones de dólares solo en intereses.

Tampoco es la publicación del informe en sitio web o en redes sociales, entrega de folletos memorias de labores, revistas de fiestas patronales, cuñas televisivas o radiales, publicaciones en periódicos murales, un evento público donde se pronuncia un discurso. Esto último en particular es un monologo rico en auto ensalzamiento. 

La rendición de cuentas tiene varios elementos que no están incluidos en lo mencionado antes: informar, explicar y justificar, sancionar. Además, es una actividad permanente.

La información se refiere a hechos, datos. La explicación es referida a los argumentos que ayudan al público o entidad que pide cuentas valorar y hacer conclusiones sobre la gestión. Aquí los tomadores de decisión justifican sobre la gestión, sus actuaciones y responden por las consecuencias.

La sanción es en este sentido, para aquellas situaciones en que se deben corregir errores. La permanencia se refiere a que no es aislada. En la práctica, la rendición de cuentas no es asimilada como debería. 

Es necesario que haya un enfoque realista de la rendición de cuentas. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe, CEPAL, ha definido varios estándares, como Códigos de conducta, mecanismos de prevención de conflictos de intereses, publicidad de los bienes (Declaración de Patrimonio), transparencia y regulación del lobby(cabildeo), mecanismos de denuncias y protección para denunciantes, transparencia en compras públicas y adquisiciones, organismos de supervisión/vigilancias independientes.

En los últimos estándares, CEPAL plantea que la transparencia en los procesos de contratación pública es con el objetivo de reducir oportunidades de corrupción y garantizar el gasto efectivo de los fondos públicos, así como la creación de condiciones de igualdad de oportunidades de negocio.

Los organismos de supervisión incluyen instancias como la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos y oficinas que supervisen los servicios públicos; para el caso salvadoreño seria la Corte de Cuentas y la fiscalización de los poderes legislativo y judicial.

La rendición de cuentas es un asunto serio, no un espectáculo.

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Carlos Domínguez
Periodista salvadoreño; defensor de los derechos humanos. Colaborador y columnista de ContraPunto
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