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viernes, 21 agosto 2026

“La muchacha de la esquina”

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Por Guillermo Rivera

Un día de estos,

en caminata nocturna

Atravesando la plaza,

de cuya fecha no tengo.

respaldo,

tuve plática sorpresa,

sin tiempo largo

Una cabeza sin cuerpo emitía,

su voz, como si estuviera,

normal,

sin extremidad ni cintura

su tono era de respeto

y sin embargo marcial

Esto me paso, yo pienso,

en un tramo de años

de esos que no se apuntan

por nada en un calendario…

de esos que hemos vivido,

de esos que adoloridos,

se fueron, sin jubilo,

jubilados

a la cumbre del olvido…

Pues si, les sigo contando,

“me siento un poquito mal”,

me dijo casi al instante,

quien iba a creer, yo oía,

de aquella masa gris, una jupa

que expresaba su malestar

era voces de concreto,

en medio de la ciudad,

por poco en el mero centro,

en medio de lo callado…

así en confianza le cuento,

en casi inaudible voz,

en confianza

me confeso que de lejos,

en esa esquina

una muchacha solía,

era costumbre

de noche y día,

permanecer como en espera

aunque no escuche su voz,

ya era mayor, lo traslucía

con su alegría y frescura,

con el agua con el viento

no perdía compostura,

era hermosura

dicen que era admiradora,

aseguran

de un tal chamo,

tan mentado,

de valor indescriptible…

tal era el fervor por el hombre,

que dispuso,

de su fe y su lealtad,

en el vuelo de mariposa,

el tan pretendido humano,

sin pretensión

mas que a la debida patria,

su atención

propuso a aquella muchacha,

que por favor

le siguiera, yéndose lejos,

con su baile y su canto

dijera que Venezuela,

es de los mares en bandos

para navegar hay aguas,

puertos cargados de amor…

atados de raíz tierna,

nacientes del corazón…

insistía la cabeza,

sin pender su aplomo

desacostumbrar mi vista,

no deseo…

en mi pensamiento

hay una espina

Dónde estará

aquella joven,

la de la esquina?

la chica se divertía

cuando llegado el momento

aunque no vistiera tul…

La emoción se desbordaba

con el festival de la luz

obviando al prefecto de turno

ya no me hagan más jarana

con patriotismo en ayuno

dejando que mano amiga

se muera, con un castigo

inculto, ocultando

un símbolo patrio sagrado

por unos en contra otros

Dicen que fue

En un mes de marzo,

Llegaron los operarios,

los delegados,

Sin utilizar violencia,

le tomaron, doblaron

La bajaron de su estrado,

se la llevaron…

Hoy el sitio está vacío,

como mis ojos…

yo perplejo,

sus faldas hoy,

ya no ondean

mis lágrimas son

areniscas, esperanzadas…

En ese ese recodo asfaltado,

frente a este urbano prado,

mi cabeza sin visera

con la ausencia de ella,

de inquietud

no acepta espera

mas a la par,

los grillos y coches

al ritmo de penas y alegrías

sin ascensor, las copas…

se elevan

cargadas con una bebida

esa misma que impera,

esa que hace florecer

hombría con alegría…

cuando se pinta la noche

espejea el colectivo

pasando el Damas hotel

mas mi dama

fue llevada

a que incognito nicho?

estará pidiendo auxilio?

Auxilio pido al castillo,

dedicado a la musa…

de la tonada

que tengo, a solo un par

de mis zancadas

para que se una mi rezo,

en demanda

por el retorno inmediato,

de esa insigne banda

la que yo sigo esperando,

con sueño firme

como la paz,

como el amor,

con acíbar

imagino que lo mismo,

pensará el tal Bolívar…!

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Guillermo Rivera
Guillermo Rivera
Guillermo Rivera (1960) - escribidor de, con y por la vida; autodidacta, idealista… crítico…romántico… ! Cuenta con diez títulos en su haber, mismos que aguardan su día.

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