Por Alonso Rosales
La activación del Acuerdo de Defensa Conjunta de La Meca marca un nuevo capítulo en la guerra de Yemen y abre la puerta a un mayor despliegue militar para proteger el territorio saudí. Los hutíes acusan a Riad de encabezar la ofensiva y advierten que deberá asumir las consecuencias.
Arabia Saudita, Turquía y Pakistán acordaron este lunes activar de inmediato su pacto de defensa conjunta y adoptar las medidas necesarias para proporcionar y desplegar rápidamente fuerzas y capacidades militares en territorio saudí, en medio de la creciente escalada con los rebeldes hutíes de Yemen.
La decisión fue adoptada durante una reunión de emergencia celebrada en Riad por el Comité de Estrategia Política y de Defensa de la denominada Alianza de Defensa de La Meca. El acuerdo representa la primera aplicación práctica del pacto firmado el pasado 7 de agosto, mediante el cual los tres países establecieron que un ataque armado contra cualquiera de sus miembros sería considerado un ataque contra los tres.
El anuncio se produce mientras las fuerzas del Gobierno yemení, respaldadas por Arabia Saudita, desarrollan una importante ofensiva para recuperar territorios controlados por los hutíes, incluida la estratégica zona del estrecho de Bab el-Mandeb.
Los hutíes responden: “Arabia Saudita encabeza la agresión”

La reacción de los hutíes no tardó en llegar. El movimiento rebelde acusó directamente a Arabia Saudita de encabezar la ofensiva militar contra sus posiciones y responsabilizó a Riad de las consecuencias que pueda generar la escalada.
Mohamed Abdulsalam, jefe negociador y portavoz hutí, afirmó que Arabia Saudita está retomando una política de confrontación que, según el grupo, ya fracasó en el pasado. Los hutíes sostienen que la actual ofensiva representa una nueva etapa de lo que califican como “agresión” y bloqueo contra Yemen.
Por su parte, el portavoz militar hutí, Yahya Sarea, aseguró que aviones saudíes realizaron 106 ataques en un período de 24 horas contra Saná y otras zonas de Yemen. EFE señaló que esas afirmaciones no habían sido confirmadas por Riad al momento de su publicación.
Los hutíes también afirmaron haber lanzado misiles y drones contra objetivos en Arabia Saudita, incluyendo el aeropuerto internacional Rey Khalid de Riad y una instalación de Aramco. AFP informó que el grupo aseguró haber atacado además otros objetivos saudíes, mientras continuaban los combates en Yemen.
Turquía y Pakistán se acercan al escenario militar
Aunque el acuerdo de La Meca fue presentado originalmente como un instrumento defensivo y de disuasión, su activación modifica el escenario regional.
EFE informó que el pacto contempla una cooperación militar que incluye coordinación, intercambio de inteligencia e integración de capacidades para fortalecer la defensa colectiva. En septiembre, los jefes de Estado Mayor de los tres países ya habían comenzado a traducir el acuerdo en cooperación militar efectiva.
Reuters informó que Turquía y Pakistán habían previsto aportar equipos y asesores militares, aunque no estaba previsto inicialmente que sus fuerzas participaran directamente en combates dentro de Yemen. Sin embargo, el nuevo acuerdo de despliegue en Arabia Saudita eleva el nivel de compromiso militar de ambos países.
La importancia estratégica de la alianza reside en que reúne a Arabia Saudita, una de las principales potencias militares y económicas del Golfo; Turquía, con uno de los ejércitos más grandes de la OTAN; y Pakistán, potencia militar nuclear.
Bab el-Mandeb, el nuevo foco de la guerra

La activación de la alianza coincide con una ofensiva de gran importancia estratégica.
Las fuerzas del Gobierno yemení, respaldadas por Arabia Saudita, lanzaron operaciones para recuperar territorios ocupados por los hutíes y avanzaron hacia zonas próximas al estrecho de Bab el-Mandeb, una de las rutas marítimas más importantes del mundo por conectar el mar Rojo con el golfo de Adén.
Reuters informó que las fuerzas gubernamentales recuperaron territorio en torno al estrecho y avanzaron hasta las proximidades de Mocha, mientras los hutíes respondieron con ataques contra objetivos saudíes.
La disputa por Bab el-Mandeb tiene una dimensión que trasciende Yemen. Cualquier interrupción prolongada del tráfico marítimo puede afectar el transporte internacional de mercancías y energía, especialmente porque el mar Rojo constituye una ruta fundamental entre Asia, Europa y Oriente Medio.
La Meca y Medina, un elemento especialmente sensible
Los gobiernos de Arabia Saudita, Turquía y Pakistán también condenaron los ataques atribuidos a los hutíes contra territorio saudí y, particularmente, cualquier intento de alcanzar La Meca y Medina, las dos ciudades más sagradas del islam.
Para Riad, la protección de estos lugares tiene una dimensión estratégica y religiosa. La monarquía saudí basa parte importante de su legitimidad regional en su condición de custodio de los principales lugares santos musulmanes.
Por ello, cualquier ataque contra estas ciudades tiene potencial para provocar una reacción política mucho mayor que un ataque convencional contra una instalación militar o energética.
Una alianza que puede cambiar el equilibrio regional
La activación del pacto de La Meca ocurre además en un momento en que la arquitectura de seguridad de Oriente Medio está experimentando importantes transformaciones.
Arabia Saudita busca reforzar sus propias capacidades defensivas mientras enfrenta ataques con misiles y drones. Turquía amplía su participación en los mecanismos regionales de seguridad y Pakistán asume un compromiso más visible con la defensa del territorio saudí.
No obstante, la activación del acuerdo no significa automáticamente que Turquía o Pakistán vayan a entrar en la guerra dentro de Yemen. El anuncio se refiere principalmente al despliegue de fuerzas y capacidades para proteger Arabia Saudita y mejorar la defensa colectiva.
La gran incógnita ahora es hasta dónde llegará esa cooperación si los ataques hutíes continúan.
Mientras Riad y sus aliados sostienen que buscan contener una amenaza contra su territorio, los hutíes interpretan la operación como una nueva ofensiva saudí contra Yemen.
Así, la guerra yemení vuelve a convertirse en un escenario donde convergen intereses saudíes, turcos, paquistaníes e iraníes, con Bab el-Mandeb y la seguridad del mar Rojo como piezas centrales de una disputa que puede tener consecuencias mucho más allá de las fronteras de Yemen.
Fuentes: Reuters, Agencia EFE y AFP.


