spot_imgspot_img
spot_imgspot_img
miércoles, 04 de agosto del 2021

La farsa del trabajo territorial

Pareció que era un acuerdo entre analistas y polí­ticos de la Alianza por un Nuevo Paí­s aquello que argumentaban para subestimar los resultados de las variadas encuestas que reiteraban la ventaja irrebatible de Nayib Bukele por encima de los demás contendientes. Tal planteamiento subyací­a en que Bukele no habí­a visitado el paí­s mientras que Carlos Calleja podí­a ufanarse de que habí­a recorrido casi todo El Salvador. La anterior afirmación probablemente verdadera se usaba para montar una falsa: el trabajo territorial era una herramienta que arrojaba una certeza que las encuestas como tal no lograban.

Dicho concepto de trabajo territorial se describe, tomando en cuenta lo realizado precisamente por ARENA, como aquel conjunto de actividades en las cuales se moviliza, de parte de la estructura partidaria local, a un grupo diverso de individuos a la exposición del discurso de un determinado candidato o, puede implicar, el recorrido de distintos vecindarios populosos tocando puerta por puerta para obsequiarles algún distintivo, entablar una efí­mera conversación para convencer al votante, además de lentas caravanas que llenan de algarabí­a las calles de varios lugares. ¿Le fueron pues útiles todas estas actividades que implican trabajo territorial a la Alianza por un Nuevo Paí­s?

Se cuenta ahora con los resultados de la elección presidencial del domingo pasado y Bukele, quien supuestamente no habrí­a visitado el mismo número de lugares en los que sí­ paseó Calleja, el candidato de GANA logró un mucho mayor porcentaje de votos que el contendiente de la coalición de derechas. Cabe sostener pues que, si resulta verdadero que fue Calleja el que tuvo mayor contacto fí­sico con la ciudadaní­a, entonces la gran mayorí­a de votantes de GANA no fueron seducidos por que les fueran a tocar la puerta para ofrecerles un calendario, una camisa, un llavero u otra cosa similar. Fueron sino otra serie de elementos que antojaron a casi un millón y medio a decidir que fuera Bukele el presidente pero, ¿qué variables constituyeron a que más de un millón cuatrocientos mil salvadoreños a marcar la bandera de GANA en la boleta de votación?

El indiscutible rechazo poblacional que motivan los dos partidos tradicionales de mayor captación de votos (ARENA y FMLN), según una encuesta del IUDOP de no hace mucho tiempo, es imprescindible tomarlo en cuenta como variable significativa de peso. Dicho repudio contra estas organizaciones partidarias se tradujo en sostén a la candidatura de Bukele, además de todas las estrategias de las que se valió el equipo de campaña de Bukele para trasladar eficientemente los mensajes del candidato triunfador a más personas constantemente y la contundente organización territorial de los colectivos que voluntariosamente construyeron toda la logí­stica necesaria para la defensa del voto.

La diputada Milena Mayorga ha criticado públicamente la forma tradicional de hacer actividades proselitistas ofreciendo regalí­as, a pesar de que ella siendo candidato lo hizo frecuentemente. ¿En verdad tienen una genuina intención los dirigentes tradicionalistas (de ARENA y FMLN) de modificar el desenvolvimiento polí­tico? ¿O sucederá que la ciudadaní­a los preferirá como fuerzas irrelevantes a una desaparición eventual?

spot_img

Últimas entradas