En memoria por los decesos de personas LGBT, y en reivindicación de los derechos humanos se consolidó la IX Plegaria Rosa, bajo la consigna titulada “sobrevivir no es vivir”. El evento también acontece con la conmemoración de la des-calcificación de la transexualidad como una enfermedad mental en la quinta edición del Manual Diagnostico y Estadísticas de Enfermedades Mentales (DSM-5) que rige la Organización Mundial de la Salud, en el año 2018.

En la celebración, decenas de activistas y familiares de las víctimas elevaron sus plegarias en honor a los decesos de personas LGBT, consecuentes a la violencia e intolerancia hacia las personas de la diversidad sexual y genérica en El Salvador; así como por las pérdidas de vidas humanas por complicaciones médicas durante los períodos de cuarentena y de imposición de políticas sanitarias para la contención del covid19.

Para el seminarista de la Iglesia Episcopal Anglicana, Cruz Edgardo Torres, el evento consigue “rendir un homenaje a las personas que han muerto a causa del odio, de manera directa; también de las que han sido víctimas del covid19. A las personas que no pudimos despedir, debido a la cuarentena”.

Hasta el pasado jueves 17 de junio, el deceso de Josselin Alejandra se sumaría al registro de personas LGBT en perder la vida en el país durante el presente año; sólo después del asesinato de Zashy del Cid, el pasado domingo 27 de abril. Desde el año 2009, la organización Comunicando y Capacitando a Mujeres Trans (Comcavis) ha registrado un total 42 asesinatos de personas trans, que se sumarían al registro creciente de los más de 600 casos de asesinatos cuantificados por la Asociación Solidaria para Impulsar el Desarrollo Humano (ASPIDH) Arcoíris Trans.

La Despatologización Trans

En paralelo con el desarrollo del IX Plegaria Rosa, un día como hoy, en el año 2018, la OMS despatologizó a la transexualidad de los registros del DSM-5, el manual estandarizado de afecciones mentales, con influencia en los servicios de salud en los 193 estados miembros.

Cuando el equipo que redacta y propone estos manuales (DSM-5) llega a un acuerdo como este, es porque ya se recorrió un camino suficiente para darse cuenta que haber incluido la transexualidad como una patología, estaba muy alejado de lo que realmente representa una población considerable… Un porcentaje de la población que, en general, a nivel mundial es de varios millones de persones”, expresó a ContraPunto, la psicóloga Margarita O´Farril.

Asimismo, O´Farril añade que la innovación en la categorización del DSM-V permite, primero, que como no es patología no se tenga como algo a sanar; y, segundo, reconocer que requiere, en efecto, un tratamiento y un acompañamiento desde el punto de vista de la salud física, fisiológica y mental que permita a la persona integrarse en éste gran espectro de la diversidad que somos las personas, tanto en la expresión como en la orientación sexual”.

La transexualidad ya no es reconocida como una enfermedad a nivel médico, pero éste criterio no es compartido con optimismo por activistas y defensores de los derechos de personas trans en El Salvador.

Esto sin duda es un avance luego de décadas de lucha por reivindicación de las identidades disidentes; sin embargo todavía queda una deuda histórica en cuanto a nuestra realidad, y es que clínicamente todavía prevalece el término “disforia de género” que hace alusión a un desarreglo de las emociones de una persona y en este caso las personas trans. Es importante celebrar los avances, pero no dejar atrás las deudas pendientes, explicó a ContraPunto la referente internacional del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y directora de la organización Comcavis Trans, Bianka Rodríguez.

Los casos de suicidios en El Salvador también han influido en la permanencia del número de decesos de personas de diversidad sexual y genérica que, a su vez, se sumarían al registro de 800 mil personas que se suicidan anualmente, según la OMS.

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Cuando una persona, y en especial una persona joven, toma la decisión de quitarse la vida, lo que está decidiendo es dejar de sufrir. Y, en ese momento, considera que la opción menos mala, y que la única forma con al que puede dejar de sufrir, es quitándose la vida. Y que también muchas veces es la única forma que sus familiares y otras personas tampoco van a sufrir consecuencias de su vida”, definió O´Farril.

La OMS define a las personas LGBTI+ como un “grupo vulnerable” al suicidio, al ser susceptible de experiencias relacionadas con “conflictos, desastres, violencia, abusos, pérdidas y sensación de aislamiento”, tal y como lo confirma Rodríguez.

El pasado jueves 17 de junio, la prensa local informaron del deceso de Josselin Alejandra, por suicidio.

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Los impactos directos de la violencia en la vida de las personas trans pueden generar problemas en la salud emocional y psicología. Desde los años 80 cuando ya existían organizaciones LGBTI se han registrado altas tasas de suicidios en personas jóvenes LGBTIQ, esta realidad no ha cambiado desde entonces. Muchas personas LGBTI al Igual que Josselin, debido a factores externos toman esta decisión, decisión que deja en evidencia lo difícil que es romper las normas del sistema machista y patriarcal, que también genera factores de empujen al suicidio de personas jóvenes, estos puede ser desde los más conocidos como la discriminación, exclusión, violencia, hasta las más graves como la persecución, expulsión del nucleo familiar y el propio diagnóstico de VIH, reafirmó la referente internacional.

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Las Pérdidas LGBTI+

La IX Plegaria Rosa se desarrolló en el Parque Cuscatlán, y se montó un altar en honor a la memoria de las personas que fallecieron al ser víctimas de la violencia y por razone médicas durante el 2020 y el presente año.

La plegaria de hoy recoge a las víctimas de crímenes por odio, sino que, para mí y para cada uno de ustedes, puede ser un familiar, su mamá, su papá, su sobrino o su tío… cualquiera de nosotros que vivió la pandemia de distintas maneras”, explicó el representante de la organización Entre Amigos LGBT El Salvador, William Hernández.

Hasta el año pasado, ASPIDH cuantificaba un total 18 decesos de personas LGBT, dentro del sistema de monitoreo del Centro de Estudios de Documentación de Situación Trans de América Latina y el Caribe (CeDoSTALC), de acuerdo con las declaraciones de la activista Camila Portillo.

Entre los casos registrados en 2020, las Organizaciones LGBT identifican asesinatos de las personas identificadas como Briyit Michelle Alas Miranda, Tita Andrade Umaña así como a Jaime Navidad Rubio y el de Katherine Rosmery Duvall. Medios de prensa local también documentaron los violentos asesinatos de Rafael Antonio Hernández García y el de Claudio Aarón Vides Brizuela.

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Por complicaciones de salud, también de reportó los decesos de la defensora en derechos humanos, Sofía Wilkins y el de Cithy Villareal. A estas se sumaron los asesinatos concurridos durante el presente año; es decir, los de Josselin Hernández y el de Zashy del Cid.

Pese a la existencia de datos cuantificados por las organizaciones sociales, los activistas han determinado que en el país no es posible cuantificar con precisión todos los casos de afectación a las realidades LGBTI+, al no existir un registro demográfico que incluya es este sector social.

En nuestro país no se cuenta con un registro específico de cuantas víctimas y de cuantas muertes LGBTI hay en nuestro país, conforme a su orientación sexual, identidad de género o expresión de género, la cual hace difícil obtener un dato”, reiteró la activista de la organización Entre Amigos, Naima Villalta.

Además, reiteraron su denuncia a la prensa, al juzgar que tampoco ha tenido una cobertura pertinente ante los decesos de personas trans. Según Villalta, “siempre se les denomina o se les etiqueta como hombre y mujer. Nunca se especifica si hay una mujer trans asesinada, no una mujer asesinada o un hombre trans”.

Zashy del Cid falleció por impactos de bala en abril del presente año. Fotografía; Zashy del Cid.

La memoria de los decesos LGBTI+ fue acompañada por puntos artísticos de crítica social, que escenificaron los pormenores que definen las situaciones de riesgo. Asimismo, elevaron sus plegarias al cielo para rezar por las víctimas.

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A los discursos de odio”. -¡No!-. “ Al rechazo en nuestros hogares”.-¡No!-. “ni a las prédicas cargadas de ignorancia”, -¡No!-. “ni el silencio cómplice de quiénes son espectadores”. -¡No!-.“ni los comentarios incendiarios en las calles”. -¡No!-. “ni la indiferencia de los líderes religiosos”. -¡No!-. “ni los chistes malintencionados de nuestros compañeros de trabajo”. -¡No!-. “ni las interpretaciones arbitrarias de la biblia”. -¡No!-. “ni la difamación de los medios de comunicación”. -¡No!-... “ni las amenazas”. -¡No!-... “ni los golpes”. -¡No!-... “ni los crímenes por odios”, así rezó un a parte de la plegaria.

Ahora hemos descubierto que dentro nuestro hay una luz, y ha llegado el momento de hacerla brillar. Y nuestra llama, unida a la llama de nuestras hermanas, hermanos y hermanes generará un resplandor tan poderoso que va a romper la sepultura de todos nuestros muertos para el día de la resurrección. Y también que rompa las puertas de todos los armarios de miedo, que son escandalosos, porque hoy hay quienes tiemblan de miedo. ¡Hagamos que brille nuestra luz!”, rezó en su plegaria Torres.

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