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lunes, 20 de septiembre del 2021

Jaque Mate: Golpe mortal a la corrupción

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Por Ernesto Panamá

Pasados 200 años, por fin se da el “golpe mortal” a quienes creyeron tenían el derecho de decidir cual debía ser el destino de los salvadoreños.

El gobierno electo democráticamente pone fin a los abusos del erario nacional y la impunidad, invierte en educación, derrota al crimen, invierte en salud, combate la miseria, capacita a la mano de obra, reactiva la agricultura, otorga financiamiento a emprendedores y proporciona independencia al poder judicial.

 Los impedimentos al desarrollo de la nación salvadoreña están siendo erradicados.

La corrupción imperante antes del 2019 les llevó doscientos años perfeccionarla, siendo esta dirigida por los dueños de la finca en alianza con extranjeros.

Su labor consistió en socavar los poderes y estructuras del gobierno, en donde se compraron voluntades y el sistema iniciado con el dominio agrícola se extendió a las demás ramas productivas.  Su enriquecimiento ilícito les permitió sobornar a los altos mandos de la Fuerza Armada y finalmente llegan a designar a quiénes el pueblo engañado deberá elegir cómo presidente, diputados, alcaldes, corte suprema, fiscal y corte de cuentas.

Este fue el régimen dictatorial perfecto, pues funcionó encubierto como democrático.

La corrupción del poder judicial era indispensable y de prioridad, una vez sobornado la protección fue doble, a ellos les garantiza la impunidad y además aseguraban a los corruptos funcionarios a su servicio que su enriquecimiento ilícito proveniente del erario nacional no sería perseguido.

 El modelo funcionó y los enriqueció mientras pudieron engañar al soberano, pero la mentira termina revelándose y esta nación de hombres laboriosos, a poco de cumplirse los doscientos años de su independencia, toman consciencias de que continuar regidos bajo ese sistema, no existe futuro para ellos ni para sus familias por lo que la consciencia manda el cambio de estructura del régimen vigente.

El poder concentrado en pocas personas actuó de forma dictatorial, los borregos debían mantenerse con salarios de subsistencia, bajo nivel de educación y vivir amenazados por estructuras delincuenciales, volviéndolos dependientes y sumisos a las directrices del gobierno de turno.

Lo logrado en dos años y 120 días, dio inicio cuando el pueblo no asiste a las urnas a la elección de alcaldes y diputados en 2018. Los entonces perdedores fueron PCN, PDC, ARENA, FMLN y sus propietarios, quiénes fueron incapaces de prever el lamentable resultado.

En 2019 la elección presidencial confirma el rechazo a la corrupción bipartidista y el joven Nayib Bukele postulado por el partido GANA es electo presidente.

Confusos los dueños de la finca no aceptan la derrota, su egoísmo les impide ver que el soberano consciente esta harto de sus corruptas estructuras de gobierno.

El soberano unido logra la victoria con el 53 % de votos, resultado que debió ser respetados. El fin de la polarización política llegó.

El presidente del pueblo gobernó dos años con los poderes legislativo y judicial en manos de los dueños de la finca, y además debió enfrentar la pandemia y lo hizo tan bien que el 28 de marzo del 2021 el pueblo se vuelca a las urnas dándole a Nuevas Ideas el resultado por todos conocido. Para los dueños de la finca la aplastante derrota es terrorífica, el pueblo y no ellos controlan los tres poderes del estado.

El 1 de junio la asamblea legislativa sustituye a los miembros propietarios de la Corte Suprema y fiscal general, acción legal y fundamental que neutraliza la oposición del poder judicial y llegado el plazo de ley se eligen los nuevos miembros de la corte y por fin se cuenta con una corte suprema independiente.

El día 31 de agosto 2021 se aprueban leyes y reformas al sistema judicial y fiscalía general, las que devuelven independencia al poder judicial. Jaque Mate.

El soberano, hasta la fecha no se equivocó, el gobierno le responde y se acompañan en la creación de un nuevo El Salvador.

Por su puesto y reiteró, lo que beneficia a la mayoría, perjudica a la minoría que por 200 años explotó al sector productivo, generador de riqueza y por ello continuamos recibiendo campañas de miedo, mentiras y desinformación.

El Salvador es nación que no discrimina, en la que el 100 % podemos convivir, claro bajo un estado de derecho que garantice a todos las oportunidades de superación.

Ernesto Panamá

Escritor

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Ernesto Panamá
Columnista de ContraPunto, Escritor salvadoreño; Máster en Edición, con 13 obras publicadas
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