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jueves, 29 de julio del 2021

Hablar del fútbol “europeo” es una verdadera gansada

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Todaví­a tengo grabadas las imágenes del histórico partido Alemania-Inglaterra en el mundial del 66 del siglo pasado; así­ como la violenta entrada de Joao Morais, el defensa portugués, al “Rey del futbol”: Edson Orantes Do Nascimento, Pelé. Luego, vino México 70 y Brasil dedicó al mundo del balompié, el 21 de junio en el Estadio Azteca la Tercera Sinfoní­a futbolí­stica Jules Rimet en Sol Mayor, lo más excelso y elegante que mis ojos habí­an contemplado en una cancha de fútbol hasta ese momento. Esa obra maestra futbolí­stica, interpretada por doctos en el arte de acariciar el balón como si se tratara de un Stradivarius y de meter goles como si de una baterí­a de Katiuskas se tratara, fue el producto de la mejor escuadra brasileña de fútbol, según mi opinión, de todos los tiempos.

Casi medio siglo después de aquel fabuloso concierto en el Estadio Azteca, confieso que casi me quedé dormido en el sofá presenciando el futbol tipo “armario IKEA” de los ingleses y los suecos esta tarde de julio. Pero, según el dicho, en cuestión de gustos no hay nada escrito, y para mi vecina, quien ni es inglesa ni sueca, este partido soporí­fico le pareció uno de los mejores en lo que va del campeonato.

Más allá de la interpretación personal del futbol que se tenga, coloreada muchas veces por las banderas y los sentimientos patrióticos que un partido de futbol pueda generar o de los conocimientos técnicos futbolí­sticos que se dominen, está el hecho concreto que el deporte en general y el futbol en particular, se han transformado en una moderna y lucrativa industria.

Sí­ en 1970 todos los integrantes del equipo brasileño que jugaron el torneo pertenecí­an a equipos nacionales, en 2018 todos, los jugadores con excepción de Fagner, que Tite, el entrenador de la Canarinha, enví­o a la cancha, están fichados actualmente por clubes europeos. Cuando Argentina quedó campeón en 1978 solamente Mario Kempes formaba parte de la plantilla de un equipo extranjero (Valencia CF/España). Por el contrario, en este campeonato de los 21 jugadores argentinos convocados por Jorge Sampaoli, solamente 4 jugadores juegan en Argentina.

La balanza futbolí­stica entre Europa y Latinoamérica a nivel de campeonatos mundiales desde 1930 hasta 2018 se inclina sin lugar a duda, a favor de Europa. Este hecho no se debe a que el fútbol “europeo” sea mejor que el otro, sino más bien, así­ lo veo yo, a que en Europa está concentrado el poder económico-financiero. No solo es la técnica, la táctica, la condición fí­sica y ni siquiera la polí­tica lo que determina hoy en dí­a la superioridad futbolí­stica de una u otra nación. En gran medida es el capital y la mercadotecnia. Los europeos tienen la supraestructura y la infraestructura necesarias para hacer del fútbol élite un producto altamente rentable.

Los futbolistas actuales son empleados altamente cualificados de una empresa que bien puede llamarse Federación de Fútbol XYZ o Barcelona FC, Real Madrid, PSG o Manchester United, tal como lo es un ingeniero electrónico o un ingeniero industrial extranjero en Mercedes Benz, FIAT o Peugeot.

Ahora bien, efectivamente el mejor fútbol en su conjunto es el europeo, porque ahí­ está concentrada la Crí¨me de la Crí¨me del fútbol mundial, porque en un momento de la globalización del capitalismo, Europa sedujo con los euros a los mejores futbolistas, y a padres de muchos niños y jóvenes talentosos.

Por eso me parece, que hablar de fútbol “europeo” es una verdadera gansada.

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Roberto Herrera
Columnista y analista de ContraPunto. Salvadoreño residente en Alemania. Ingeniero graduado en electrotecnia, terapeuta ocupacional independiente con especialidad en pediatría y neurología. Narrador y ensayista.
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