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viernes, 17 julio 2026

Entrevista | Illimani de los Andes: arte, duelo y memoria desde el cuerpo femenino

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Zarko Pinkas |Foto de portada de Illimani de los Andes cortesía Jorge Espinoza

Illimani de los Andes es una artista visual y performática nicaragüense cuya obra explora temas como la memoria, el cuerpo femenino, el duelo, el exilio y la espiritualidad contemporánea. Su trabajo combina performance, instalación, sonido y exploración simbólica, utilizando el cuerpo como un territorio de memoria emocional y política. La artista ha desarrollado propuestas vinculadas a las raíces mesoamericanas, las experiencias de desplazamiento y la reconstrucción de la identidad desde el arte.

A lo largo de su trayectoria, Illimani de los Andes ha abordado procesos personales marcados por la pérdida y la migración, transformando esas experiencias en piezas artísticas que dialogan con la memoria colectiva y las heridas sociales de Centroamérica. Parte de su obra incorpora elementos rituales y referencias ancestrales, entendiendo el arte como un espacio de sanación, resistencia y dignidad humana.


  1. Zarko Pinkas : Nos conocimos en una exposición donde tu obra no pasa desapercibida. ¿Qué buscabas provocar con esas imágenes que pueden incomodar a algunos?

Illimani de los Andes : No trabajo desde la intención de provocar por provocar. La incomodidad podría aparecer porque vivimos en sociedades acostumbradas a ocultar ciertas heridas y ciertos cuerpos. Mi obra nace de un impulso profundamente íntimo, casi automático, construido bajo la complicidad amorosa de mi familia y de mis amistades. Me interesa revelar aquello que por lo general ha permanecido silenciado, o el sistema intenta callar.

Creo que el arte tiene la responsabilidad de abrir preguntas incómodas. No para violentar al espectador, sino para recordarle que detrás de cada cuerpo existe una historia atravesada por contextos sociales, políticos y emocionales.

  1. Zarko Pinkas : Tu trabajo toca directamente el cuerpo femenino sin filtros, sin metáforas evidentes. ¿Es una decisión estética, política o una necesidad personal de mostrar lo que normalmente se oculta?

Illimani de los Andes : El cuerpo femenino históricamente ha sido vigilado, censurado, reducido a símbolos ajenos; por eso, cuando una mujer decide representarse desde su propia experiencia, ya existe allí un acto de resiliencia.

Sin embargo, nunca sentí que estuviera mostrando “mi cuerpo” en términos superficiales. Lo verdaderamente difícil ha sido mostrar el significado que habita detrás de la imagen: aquello que la memoria guarda, aquello que el dolor transforma y aquello que socialmente muchas veces se nos exige callar.

En mi caso, el cuerpo es un archivo emocional y político. En él quedan inscritas las pérdidas, las migraciones, los silencios y también la posibilidad de reconstruirse.

  1. Zarko Pinkas : Hay algo muy físico en tu obra, pero también muy emocional. ¿Cómo se conecta el cuerpo con la memoria en tu proceso creativo?

Illimani de los Andes : El cuerpo es el primer territorio de la memoria. Antes de las palabras, el cuerpo recuerda. Recuerda el miedo, el amor, la ausencia, la violencia y también la ternura.

En mi proceso creativo, el cuerpo funciona como un medio para materializar aquello que existe de forma consciente e inconsciente dentro de mí. No me interesa la representación vacía; me interesa la huella emocional que permanece incluso cuando creemos haber olvidado.

Pienso también que quienes venimos de contextos atravesados por crisis, desplazamientos o exilios cargamos memorias colectivas en el cuerpo. El arte me permite dialogar con esas capas invisibles de experiencia humana.

  1. Zarko Pinkas : Durante nuestra conversación mencionaste la pérdida de tu hija. Si se puede abordar desde el arte: ¿en qué momento el dolor deja de ser solo dolor y se convierte en creación?

Illimani de los Andes : Creo que los procesos de duelo son tan devastadores que durante mucho tiempo una ni siquiera comprende lo que está atravesando. En mi caso, pasó bastante tiempo antes de poder mirar ese dolor de frente. Y aun así, la creación no apareció como un acto consciente, sino como una necesidad vital de decir…

Comprendí que, si iba a crear una obra honesta, tenía que partir de algo que verdaderamente me atravesara las entrañas. La muerte de mi hija ha sido la experiencia más dolorosa de mi vida, pero también entendí que transformar esa emoción en lenguaje artístico era una manera de agradecer su existencia y de mantener vivo su espíritu.

No creo en el arte como ornamento vacío. Creo en el arte como un espacio de memoria y de dignidad humana. Y en contextos como los nuestros, donde tantas pérdidas quedan invisibilizadas, crear también puede convertirse en un acto político frente al olvido.

  1. Zarko Pinkas : Dijiste que el arte te ayudó a liberarte. ¿Liberarse significa sanar o simplemente aprender a convivir con la herida?

Illimani de los Andes : Pienso que liberarse no significa borrar la herida, porque hay dolores que jamás desaparecen del todo. Liberarse, en mi caso, ha significado poder nombrar aquello que antes me parecía imposible decir.

Vivimos en sociedades que colocan sobre las mujeres —y especialmente sobre las madres— una carga de perfección y culpa permanente. A nosotras se nos exige cuidar, preverlo todo, sostenerlo todo. Durante mucho tiempo cargué con preguntas y silencios relacionados con la condición congénita de mi hija, en un contexto donde el propio sistema médico nunca me advirtió absolutamente nada.

Con el tiempo entendí que transformar ese dolor en una metáfora artística también era una forma de abrazar su memoria y reconciliarme conmigo misma. He aprendido a convivir con la herida a través de un largo proceso de autoconocimiento, sanación y conciencia.

Y quizá allí radica la verdadera libertad: en dejar de esconder aquello que nos constituye.

  1. Zarko Pinkas : En tu obra hay una relación con lo ritual y con lo simbólico. ¿Crees que el arte puede reemplazar, en cierta forma, lo que antes ocupaban las creencias o la espiritualidad?

Illimani de los Andes : Sí, creo que el arte puede convertirse en una forma contemporánea de espiritualidad. No necesariamente desde lo religioso, sino desde la necesidad humana de encontrar sentido, comunidad y trascendencia.

El acto creativo tiene algo ritual: implica detenerse, observar, escuchar lo invisible y construir símbolos capaces de conectar con otras personas. En tiempos marcados por la violencia, el desplazamiento y la fragmentación social, el arte puede ofrecernos un espacio para volver a mirar nuestra humanidad.

Yo crecí en una región profundamente atravesada por memorias ancestrales y tensiones políticas. Tal vez por eso entiendo el arte no solo como una práctica estética, sino también como una herramienta de memoria colectiva. Crear es afirmar que todavía estamos aquí a pesar del intento de borrado.

  1. Zarko Pinkas : Tu obra también dialoga con la experiencia del exilio y el desarraigo. ¿Cómo atraviesa eso tu trabajo artístico?

Illimani de los Andes : El exilio transforma la percepción del tiempo, del lenguaje y hasta del propio cuerpo. Una persona desterrada aprende que perder un territorio no significa únicamente abandonar un país, sino también separarse de vínculos, símbolos, rutinas y afectos.

En mi caso, esa experiencia inevitablemente atraviesa mi obra. El arte se convierte en una manera de reconstruir identidad frente a la fractura. Desde Centroamérica cargamos historias marcadas por la violencia política, la censura y el desplazamiento; por eso considero importante que nuestras voces existan también desde la sensibilidad y desde la memoria.

No me interesa romantizar el sufrimiento, pero sí darle una dimensión humana. Porque detrás de cada cifra sobre migración forzada o exilio hay cuerpos reales intentando sostener su dignidad.

  1. Zarko Pinkas : ¿Qué esperas que se lleve el espectador después de enfrentarse a tu obra?

Illimani de los Andes : No espero respuestas concretas. Me interesa más que el espectador salga con una pregunta, con una sensación, con algo que permanezca inquietando incluso después de abandonar la sala.

Si mi obra logra que alguien se permita mirar su propia fragilidad sin vergüenza, o cuestionar las estructuras que silencian ciertos dolores y ciertas memorias, entonces siento que el trabajo ya cumplió su propósito.

El arte no cambia el mundo de manera inmediata, pero sí puede transformar la sensibilidad con la que miramos a los demás. Y en tiempos tan deshumanizantes como los actuales, eso ya es profundamente político.


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Zarko Pinkas-Ramírez
Zarko Pinkas-Ramírez
Periodista y publicista chileno. Egresado de Magíster en Ciencias Políticas de la Universidad de Chile y licenciatura en Periodismo y Comunicaciones de la Universidad Centroamericana, José Simeón Cañas.

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