Zarko Pinkas |
La clausura de los Talleres Creativos reunió a decenas de estudiantes de Chalatenango en una jornada donde la música, el dibujo y la memoria cultural se convirtieron en protagonistas de una experiencia formativa que trasciende las aulas.
Las notas de una guitarra, el ritmo vibrante de la batucada y los colores plasmados sobre papel fueron parte del lenguaje con el que 61 estudiantes del Complejo Educativo Las Vueltas, en Chalatenango, celebraron la culminación de varios meses de aprendizaje artístico en el Museo de la Palabra y la Imagen (MUPI).
La visita a la sede del museo en San Salvador marcó el cierre de un proceso que permitió a niños, niñas y adolescentes de educación básica y bachillerato explorar distintas formas de expresión creativa. Más que una actividad extracurricular, los talleres representaron un espacio donde el arte se convirtió en una herramienta para descubrir talentos, fortalecer la confianza personal y fomentar la convivencia entre los participantes.
Durante la jornada, los estudiantes compartieron con educadores, familiares y representantes del proyecto los resultados de un trabajo sostenido a lo largo de varios meses. Las presentaciones musicales, las muestras de dibujo y pintura, así como las piezas elaboradas mediante técnicas de serigrafía, dieron cuenta del esfuerzo y la dedicación invertidos por cada uno de los participantes.

La formación estuvo acompañada por un equipo de artistas y educadores especializados. Elena Duarte dirigió los talleres de guitarra; Sofía Artiga estuvo al frente de los procesos de dibujo y pintura; mientras que Óscar Panameño compartió conocimientos sobre serigrafía. En el área de batucada participaron Libertad Cuéllar, Joaquín Ramos y Sergio Artiga, quienes guiaron a los estudiantes en el aprendizaje colectivo del ritmo y la percusión.
Detrás de cada una de estas disciplinas existe una apuesta educativa que busca ir más allá del desarrollo artístico. El proyecto entiende la cultura como una herramienta capaz de fortalecer vínculos comunitarios y ofrecer alternativas positivas para la niñez y la adolescencia en contextos donde las oportunidades de acceso a la formación cultural suelen ser limitadas.
La iniciativa forma parte del Proyecto PAZ: Memoria, Cultura y Comunidad, impulsado por el Museo de la Palabra y la Imagen con el respaldo de BMZ y TDH Alemania. El programa es coordinado por Claudia Anay García, responsable del área de Educación del museo, junto a los educadores Javier Rogel y Laura García, quienes desarrollan procesos enfocados en la promoción de valores, la prevención de la violencia y la construcción de espacios de convivencia armónica.
Para muchos de los jóvenes participantes, la visita al MUPI tuvo además un significado especial. Recorrer las exposiciones del museo les permitió acercarse a la memoria histórica y cultural de El Salvador, estableciendo un puente entre la creatividad desarrollada en los talleres y el patrimonio que forma parte de la identidad colectiva del país.
En tiempos donde las comunidades enfrentan múltiples desafíos sociales, iniciativas como esta recuerdan que el arte sigue siendo una poderosa herramienta de transformación. Allí donde aparecen una guitarra, un pincel o un tambor, también surgen oportunidades para dialogar, aprender y construir esperanza.
Con la clausura de este proceso formativo, los estudiantes de Las Vueltas regresan a sus comunidades llevando consigo mucho más que nuevas habilidades artísticas. Regresan con la experiencia de haber descubierto que la cultura puede ser un espacio de encuentro, una forma de expresión y, sobre todo, una puerta abierta hacia nuevas posibilidades.


