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viernes, 3 julio 2026

Desolación

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Zarko Pinkas-Ramírez |

Sobre la tierra blanda caminan los condenados,
con pasos lentos, antiguos, despojados.
Yo me siento y miro el peso de sus espaldas,
espaldas donde la culpa dejó sus marcas.

Sus alas negras, cortadas, ya no vuelan,
vuelan solo en la memoria que desvela.
Mientras bebo una copa de vino oscuro,
oscuro como el destino que murmuro.

Los miro pasar, en hilera sin apremio,
apremio inútil frente al eterno designio.
Son negros a mis ojos, no por piel ni pecado,
pecado es el tiempo que los ha igualado.

Más allá del horizonte quedo en silencio,
silencio que se alza como un viento denso.
Y más allá aún, donde el cielo se quiebra,
quiebra la forma del querubín y su cebra.

Cuatro caras trae, ninguna piadosa,
piadosa no es la cerva que reposa.
Vuela hacia mí con el rostro cubierto,
cubierto el sentido, abierto el desierto.

No hay fin ni principio, ni alfa ni omega,
omega que muerde su propia rueda.
Yo espero que cierre su espada en la tierra,
tierra negra que todo lo encierra.

Más allá de lo pasado, más allá de lo que viene,
viene la frase final que el libro sostiene.
Todo está dicho en la última palabra,
palabra que pesa, que hiere, que labra.

Más allá de lo que fue, más allá de lo que será,
será la espera mi única verdad.
Yo espero, sentado en una piedra fría,
fría como la noche, como la agonía.

Y al final no hay voz, ni luz, ni respuesta:
respuesta es la sombra.
La oscuridad.


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Zarko Pinkas-Ramírez
Zarko Pinkas-Ramírez
Periodista y publicista chileno. Egresado de Magíster en Ciencias Políticas de la Universidad de Chile y licenciatura en Periodismo y Comunicaciones de la Universidad Centroamericana, José Simeón Cañas.

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