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viernes, 3 julio 2026

Consenso político: base del proyecto político de Nayib Bukele

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Por Francisco Martínez

Un aspecto poco abordado en el análisis político de la actual realidad salvadoreña es cómo un país considerado el país más violento del mundo con un Estado cuasi fallido y una sociedad postrada y sin esperanzas, pudo configurar un espacio activo de consenso nacional, fortalecer la institucionalidad y el valor público para devolver la confianza y esperanza a la ciudadanía.

El Consenso logrado bajo el liderazgo del presidente Bukele es amplio y transversal en la sociedad, alrededor de cuáles eran los problemas centrales que resolver: seguridad nacional y bajo crecimiento de la economía; también, ese consenso nacional es evidente en las soluciones adoptadas. Este acuerdo general sobre la acción política gubernamental se ha legitimado mediante apoyos mayoritarios en procesos electorales continuos, resultados electorales que otorgaron al presidente super mayorías institucionales como palancas para mover la rueda del cambio, gestión política que es evaluada de manera continua como positiva por los diferentes sondeos de opinión pública.

Aclaro que consenso, no significa unanimidad, ni ausencia de conflictos, y no necesariamente debe estar mediado conforme las concepciones académicas o reglas prestablecidas, se trata en este caso del resultado histórico en el dinámico proceso político salvadoreño.

Los datos de múltiples estudios y la percepción cotidiana de la gente señalaban cuales eran los principales problemas de la nación, pero la falta de voluntad y un sistema político diseñado para salvaguardar el interés de elites, la ineficacia y la corrupción clientelar impedían impulsar las soluciones al servicio de mayorías.

En julio 2011, el diagnóstico del Asocio para el Crecimiento (un acuerdo El Salvador-Estados Unidos) estableció que la violencia e inseguridad, y, la baja productividad de los transables, eran las principales restricciones vinculantes al crecimiento de la economía, estimaban que el 10.5% del Producto Interno Bruto (PIB) se perdía anualmente por violencia (a 2011), y que sí, se reducía la violencia aumentaría el crecimiento económico (cómo se está demostrando en los últimos años). Además, listaban otras 8 restricciones: bajo capital humano, deficiente infraestructura, alta desigualdad e informalidad de la economía, deficiente acceso al crédito a las Pequeñas y Medianas Empresas (PYMES), debilidades institucionales, entre otras.

En los 7 años al frente del Órgano Ejecutivo el Presidente Bukele, superó la heredada “crisis orgánica” del sistema político y la inacción del Estado que había sucumbido ante el crimen y dejado en orfandad a la gente; con visión y con apoyo popular ha forjado un consenso transformacional a base de acciones y soluciones a los problemas más sentidos por la mayoría, esto ha determinado la configuración de un nuevo orden político en El Salvador. Datos de la encuesta del IUDOP de junio 2026 lo revelan:

Un sostenido respaldo en la opinión pública: el 94% considera positivo el desempeño en la gestión del gobierno; 89% tienen una imagen positiva del presidente; 8.4 es la Nota promedio (con 9.0 de Media) que le otorgan al presidente en su 7° año de gestión; el 83% de encuestados señala que la seguridad/tranquilidad es lo mejor que está sucediendo actualmente en El Salvador; 80.4 considera que la calidad de la educación pública en el país ha mejorado; 73% consideran que la atención en el sistema de salud pública está mejor o igual que el año anterior; según el 88% es un presidente que pone orden, es cercano a la gente y que sabe negociar; 88.8% considera que la situación está igual o mejor que el año anterior; 91% se siente con confianza; 90% no sienten temor a Bukele; 85% se sienten orgullosos de ser salvadoreños.

Asumiendo los datos de la encuesta sólo para la bancada de Nuevas Ideas (54 de 60 de los Diputados), la gente no se equivoca al señalar que la bancada legislativa (que con sus votos ha hecho mayoritaria) representa mayoritariamente al proyecto del presidente Bukele: el 32% opina que los diputados votan conforme las iniciativas del presidente, el 22% responde que siguen los intereses del pueblo, el 11.4% dicen que siguen la línea del partido, el 4.9% que votan según sus votantes, y, el 22% plantea que los diputados de NI votan según su criterio. Eso explica los ataques de los opositores al papel de los diputados de NI, estos ataques buscan quitarle al presidente ese poder, y así, evitar o torpedear el proyecto del cambio.

Este hecho es importante, no hay duda que el liderazgo del presidente Bukele es el vector de arrastre para el cambio, pero, sin una super mayoría legislativa esos cambios históricos no los podría realizar, esa es la razón de por qué al margen de los gustos y veleidades sobre personas y estilos personales, o sobre la estética y técnica parlamentaria del momento, para que el proyecto del cambio continúe y se profundice, es de primer orden, es estratégico que el presidente mantenga el respaldo de la super mayoría legislativa.

Hay que destacar que según la reciente encuesta del IUDOP el 67.3% de los consultados señalan que Nuevas Ideas debe seguir gobernando, esto destaca, la sabiduría popular: lo que sirve no se cambia, y enfatiza la importancia de la estabilidad política y la continuidad del proceso.

Al estudiar los cambios realizados en el sistema político, podemos concluir que estos se han hecho conforme está establecido en la Constitución, esto no es menor, ya que el 95% de los encuestados señala la importancia de respetar la Constitución, veamos algunos casos:

El presidente Bukele derrotó al establishment en 2019, se sometió al veredicto popular como candidato a la Presidencia para un segundo periodo en 2024, conforme lo establecía el ordinal primero del artículo 152; para simplificar la forma de reformar la Constitución se reformó el Artículo 248, y con esta reforma puede cumplirse la máxima de que cada generación tiene derecho a definir sus reglas, manteniendo las cláusulas pétreas de que en ningún caso serán objeto de reforma, los artículos constitucionales: 84 (relativo al territorio de la República), 85 (relativo a la forma y sistema de gobierno) y 88 (relativo a la alternabilidad en el ejercicio de la presidencia de la República).

Con la super mayoría legislativas, se desmitificó el tema de la reelección presidencial diferenciándolo de la alternabilidad en el ejercicio del gobierno, al suprimir el ordinal primero del artículo 152, y, la reforma al Art. 154, en que se estableció que el periodo presidencial será de seis (6) años, artículo al que le adicionaron al final una aclaración sustantiva, enfatizando que: “En el caso de una reelección, el primer día del nuevo mandato, no constituye un día más en el periodo que finalizó”. Siendo, esta adición, la que habilita la reelección presidencial (de manera indefinida) al no poner restricción para ser candidato y competir en una elección presidencial a quien ejerza en ese momento la Presidencia de la República.

También se modificó la distribución territorial del país integrando en 44 municipios los anteriores 262, un cambio dilatado por más de 50 años; se cambió la fórmula para la asignación de escaños legislativos corrigiendo la sobrerrepresentación legislativa y reduciendo el número total de diputados en la Asamblea a solo 60.

Con las mayorías legislativas se ha hecho uso continuado del Régimen de Excepción (figura constitucional definida en los artículos 29-30 y 31) creando un ambiente de seguridad y ganando confianza en su gestión de gobierno, los datos de la encuesta muestran esa satisfacción, que confirma la opinión vox populi y evidencia el mayor consenso actual de la nación. Además de legislar para hacer los cambios institucionales que favorezcan el desarrollo.

La encuesta revela el tema de trabajo pendiente: la economía, 7 de cada 10 consultados expresan los temas económicos como los principales problemas a resolver.

Un tema clave de los datos de la encuesta IUDOP junio 2026 es el relativo a la posición ideológica de los salvadoreños que en una escala de 1 (más a la izquierda) a 10 (más a la derecha) los encuestados se posicionan en promedio en el 6, o sea, una ciudadanía ubicada alrededor del centro del espectro político, eso explica el consenso nacional, las medidas adoptadas y el respaldo popular a los resultados. El presidente Bukele entiende este contexto perfectamente, por eso, sus políticas, la composición de su gabinete y la conformación de la fórmula presidencial que gobierna y que buscará la aprobación de los militantes de NI el 12 de julio, para luego someterse al veredicto popular para optar a un tercer periodo de gobierno el próximo 28 de febrero de 2027.

Frente a esta realidad es que los opositores al proyecto del presidente Bukele se han quedado sin argumentos y recurren a los ataques arteros, biliares, personalistas y a la campaña de desinformación y al desprestigio de la gestión de gobierno, se victimizan de supuestas amenazas de la dictadura de Bukele.

La oposición es incapaz de articular propuesta que sea alternativa al cambio que está en marcha, habrá que señalar que si hay “dictadura” en El Salvador, será la “dictadura del pueblo”, como lo muestran la contundencia de los datos de la opinión pública y los resultados electorales, donde se ve que el pueblo ha optado por el proyecto del presidente Bukele como la vía para resolver los problemas de desigualdad y falta de oportunidades para el desarrollo y por la construcción del bienestar común.

Este consenso histórico, este bloque de poder, que ha construido el presidente Bukele y su movimiento político-social Nuevas Ideas, en que la mayoría de los sectores de la sociedad salvadoreña están de acuerdo en cómo enfrentar los desafíos de la nación y tienen en general una idea compartida de futuro, es lo que le permite al presidente implementar su proyecto político de “la refundación del país”. Esta refundación, implica modernizar el Estado y de los sectores del capital y de la fuerza laboral para dinamizar las fuerzas productivas que permitan enfrentar con ventajas competitivas los desafíos de la nueva era y la economía digital.

El proyecto político con mayorías para el cambio que encabeza el presidente tiene plena legitimidad de origen y funcional, además de una validación electoral continuada y de una favorable opinión mayoritaria de la ciudadanía, con lo que consolida la estabilidad política del país y avanza en la eficacia gubernamental para garantizar el desarrollo económico con progreso social para la sostenibilidad del sistema democrático y el modelo de gobernanza a lo salvadoreño.

Ese es el Consenso en El Salvador, alrededor de un proyecto político de mayorías al servicio del bien común, con las personas y su entorno como centro de la acción del Estado y de la economía, que cohesione la nación, para vivir en armonía en una sociedad feliz. Este proyecto que encabeza el presidente Bukele, es lo que va a someterse al escrutinio ciudadano el próximo 28 de febrero de 2027.

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Francisco Martínez
Francisco Martínez
Columnista y analista de ContraPunto. Consultor en temas sociolaborales, exdirigente sindical y exmilitante insurgente. Con experiencia en capacitación y organización popular, formación en finanzas corporativas y gestión de recursos humanos.

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