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sábado, 27 de noviembre del 2021

De las noticias falsas

En cuanto a la temática de las noticias falsas que han leído, el 72% de los encuestados afirmó que eran sobre política, el 38.1% de violencia e inseguridad y el 32.3% de espectáculos/cultura

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El siglo XXI se está mostrando como uno de cambios vertiginosos, sobre todo en el plano tecnológico. Es así que, estando ad portas de la segunda década de esta centuria, presenciamos el fortalecimiento de la Internet 2.0, entendida como la web social que engloba sitios o aplicaciones con las que compartimos información, interactuamos y colaboramos entre los usuarios de éstas.

Redes sociales como Facebook o Twitter se han convertido en aplicaciones con las que nos informamos, participamos activamente en debates, opinamos y sentamos postura respecto a tópicos diversos. Este es un mundo virtual en el que cientos de ciudadanos interactúan y generan opiniones de manera masiva.

Es tal la influencia cultural de las redes sociales en el mundo de hoy, que están modificando profundamente la manera en que hasta hace poco entendíamos el periodismo. En este sentido, si bien es cierto la irrupción de las redes sociales ha hecho evolucionar la práctica periodística, también le ha generado nuevos desafíos.

Últimamente vemos cómo proliferan “medios digitales” que se dedican a difundir información falsa, bulos o lo que se ha dado en llamar fake news. Lo grave de esto es que, ante audiencias con poco criterio para saber qué es real y qué no lo es, a través de las redes sociales se difunde información falsa, que de alguna manera orienta la opinión pública y genera ideas equivocadas ante tal o cual tema.

Esto queda en evidencia con la presentación del estudio “Consumo de Fake News en El Salvador”, que hicieran a finales del año pasado la UCA y la Escuela Mónica Herrera. Dicha investigación busca arrojar resultados sobre el consumo noticioso de los salvadoreños y qué tanto de ese consumo está relacionado con información falsa.

En la investigación, se hizo un levantamiento de 1,586 encuestas en línea, entre octubre y noviembre del 2019 y arrojó datos interesantes, a saber: El 45% de los encuestados afirmó que el principal medio a través del cual se informan son las redes sociales, seguido por la televisión, los periódicos digitales y por último los periódicos impresos. El 81% de las personas entrevistadas recordaban haber leído o visto información falsa en algún medio o red social, siendo un 67% que afirmó haber encontrado información falsa en redes sociales.

En cuanto a la temática de las noticias falsas que han leído, el 72% de los encuestados afirmó que eran sobre política, el 38.1% de violencia e inseguridad y el 32.3% de espectáculos/cultura.

Entre las conclusiones del estudio, cabe destacar que: “La gran mayoría de la audiencia identifica las fake como una práctica habitual en las redes sociales”. Más adelante, el estudio explica: “Parece que la gran mayoría de las audiencias decide sobre la veracidad de una noticia desde un proceso emotivo (no racional)”. Es decir que filtramos la información desde nuestros valores, creencias, educación y costumbres.

Otra conclusión de la investigación es que: “El Salvador es un país en donde la alfabetización mediática no está considerada como parte del currículo nacional, ello hace que las competencias mediáticas de la población sean empíricas y en muchos casos básicas”. Al respecto, Amparo Marroquín, una de las investigadoras de este estudio, detalla que hace falta alfabetizar digitalmente a los consumidores de noticias: “Tenemos que hacer es un ejercicio crítico donde seamos las audiencias las capaces de regular”.

Es de hacer notar la importancia de estudios como el acá reseñado, cuando sabemos que un buen porcentaje de la población se informa a través de las redes sociales. Hoy día, los jóvenes ya no leen diarios impresos, ya les es un formato obsoleto. Actualmente se está generando un marcado cambio de hábitos a la hora de consumir información. Es significativo que actualmente el consumo de noticias se haga en redes sociales, a través de dispositivos móviles como tabletas o teléfonos inteligentes, cuando no hace mucho uno se informaba en el internet, desde una computadora.

La practicidad que brindan los nuevos dispositivos tecnológicos influye, también, en que el consumo informativo se dé a través de redes sociales, y esto, a su vez, fomente el aparecimiento de alguna información poco veraz, no contrastada y que tiende a ser viralizada como fake news. Lo preocupante de este tipo de noticias es que son de contenido tendencioso o sesgado y son creadas para manipular la opinión pública respecto a asuntos de tipo político, por poner sólo un ejemplo.

Es cierto que lo ideal sería que no hubiera noticias falsas, pero ante la imposibilidad de que esto suceda, la opción es educar a las audiencias. Solo a través de la educación podemos tener ciudadanos incisivos, con capacidad de cuestionar y de reflexionar. Y sería aún mejor si educamos desde la niñez en cuestiones de medios de comunicación, para que, cuando sean adultos, sean personas con mayor criterio, pensamiento crítico y análisis que el de todas las generaciones que les precedieron.

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Manuel Vicente Henríquez
Columnista de ContraPunto https://twitter.com/Pregonero_SV
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