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viernes, 30 de julio del 2021

AUDIO | La mañana que Roque Dalton conoció a su padre

Roque Dalton inmortalizó su primer encuentro con su padre, Winnall Dalton, en un poema en prosa

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«Calculo que yo tendrí­a unos tres años…. Ahí­ estoy sentado en un suelo fresco de mosaico, empiyamado por estar un poco enfermo del estómago, jugando con un ganchito de cabeza de mujer, matando hormigas y enterrándolas apenas con la tierrita que sacaba de las junturas del piso…. Veo a Fidelia, la Pille, limpiando con un trapo sucio los cuadros de la pared…. La Pille ya era vieja, con la cabeza… gris,… llevando su cara de hom­bre con paciencia….

»En eso tocan a la puerta y la Pille va a abrir, dejando el sacudidor en una mesita y limpiándose el polvo de las manos en su gran delantal oscuro. Abre la puerta de la habitación contigua, la que da a la calle, y yo oigo una voz extraña, de hombre, que pregunta por mi madre, y la Pille que se rí­e e invoca a San Cayetano Bendito antes de contestar que mi madre está trabajando [en la Policlí­nica] con un caso urgente de trepanación cerebral del doctor Zepeda Magaña, pero que pase por favor adelante,… que así­ podrá ver al niño aunque sea un ratito….

»A mí­ me pica una condenada hormiga en el dedo en ese preciso momento, y suelto un grito…. [La Pille] me toma por los brazos y me alza del suelo registrándome y preguntándome que qué me pasó, y yo respondo mostrando el dedo encogido donde la hormiga muerde aún furiosamente…. Luego de quitarme la hormiga, me muestra, como se hace con un pollo en venta o con un lechón, al hombre con quien hablaba…. Yo me limito a abrir los ojos, y la Fidelia me alarga más, ofreciéndome para ser besado. El hombre lo hace…, y yo me echo hacia atrás y busco el cuello de la Pille para colgarme y esconder la cara.

»La Pille dice que ese señor es mi papá y que debo besarlo, pero yo me hago el bobo…. Siento que el señor me pega una nalgada suave, me pasa una mano por el pelo… y luego me quita el calcetí­n del pie derecho, desnudándomelo y tomándomelo entre la mano inmensa y fuerte, y me lo aprieta, pero sin hacerme daño; más bien siento unas cosquillas tibias que me dicen que el señor no es tan bravo como toda la gente grande que no sean mi mamá y la Pille. Después se ponen a hablar de cosas que no entiendo. Quien más habla es la Pille, oscilando entre la alegrí­a explosiva y las lágrimas de humillación, y el señor sólo responde con palabras cortas y gruñidos, y luego de un rato dice que tiene que irse. La Pille me coloca en el sofá, y yo me quedo allí­ muy quieto haciendo cara hosca….

»[Él] vuelve a acercárseme y me roza la cara con los dedos antes de dirigirse de nuevo hacia la calle precedido por Fidelia, quien, después de varios Dios-me-lo-bendiga dichos fervientemente y del ruidazo de la puerta al cerrarse, vuelve hasta mí­ más alegre que nunca, diciendo cosas como una ametralladora y mostrándome un sobre blanquí­simo del cual extrae un puñado de billetes que comienza a contar mojándose los dedos con saliva….

»En la calle, un auto ronco echa a andar.»

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Roque Dalton, “Taberna y otros lugares”
Texto de prosa poética del poeta salvadoreño Roque Dalton, en donde evoca un pasaje de su infancia. En la voz de Leo Argí¼ello y con fotografí­as del fotógrafo salvadoreño Sandro Stivella, de su portafolio: San Salvador.
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