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Alas y balas

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Benjamín Cuéllar plantea que se deben "sumar esfuerzos valiosos para multiplicar resultados victoriosos en la lucha contra los que se empeñan en restar fuerzas a la causa de los derechos humanos y dividir a quienes para esta trabajamos".

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Por Benjamin Cuellar

Comenzó este lunes 7 de noviembre y finalizará el sábado 12, en Buenos Aires, la cuarta asamblea general de ALAS; ese es el acrónimo de América Latina Alternativa Social, proyecto surgido para“contrarrestar las violaciones de derechos humanos, la delincuencia organizada, la corrupción, la impunidad, la violencia y la economía criminal” en tan extenso territorio que alberga a nuestros pueblos; esas lacras sociales “representan un obstáculo decisivo para el desarrollo integral” de estos. Por eso un representante de nuestra agrupación, está participando en la citada reunión. Víctimas Demandantes (VIDAS), con entusiasmo y alegría, recién se ha sumado a este importante esfuerzo pues en el suelo salvadoreño esos flagelos siguen presentes haciendo estragos entre sus mayorías populares, pese a todo lo que estas han luchado históricamente por ‒resuena la letra del himno nacional‒ “rechazar
el odioso
poder” de la tiranía.

Para que arrancara ALAS su vuelo, fue determinante el involucramiento de LIBERA. Se preguntarán qué es LIBERA. Para responder, hay que voltear la mirada tres décadas atrás. En 1992 el sistema de justicia de Italia se tiñó con la sangre de dos íconos en la lucha contra la mafia. Giovanni Falcone y Paolo Borsellino fueron asesinados mientras investigaban su criminal accionar; los atentados con explosivos que aniquilaron también a miembros de su seguridad y a la esposa del primero ocurrieron, respectivamente, el 23 de mayo y el 19 de julio de dicho año. A lo largo de la historia de ese país,nunca se había escudriñado con tal determinación y profundidad las entrañas de semejante monstruocuya respuesta brutal fueron ese par de atrocidades.

Ante el “visible y generalizado malestar social” que se desató entonces, Luigi Ciotti ‒sacerdote comprometido con la causa de las víctimas‒ se lanzó a recorrer su patria proponiendo algo novedoso: generar “un espacio colectivo” para plantarse ante dicha estructura delictiva “desde la sociedad civil”. Así, en 1995, con el impulso obstinado de esa cruzada se inició una lucha que a estas alturas ya trascendió fronteras y se instaló acá, al otro lado del océano. De esa forma, hoy día en ALAS se juntan más de sesenta organizaciones ubicadas en trece países latinoamericanos y del Caribe. Según se lee en el sitio oficial de esta red, su “objetivo es fortalecer y difundir una cultura de paz, legalidad, justicia social, reparación del daño y mantener viva la memoria de las víctimas”.

Además, en la invitación al evento que está realizándose en la capital federal argentina se añadeque “funciona como plataforma transversal, enfocada en la prevención y [el] combate a los sistemas criminales y mafiosos”. Dentro de la misma “se comparten información, habilidades y experiencias”. ¿Para qué? Básico pero estratégico: “para construir y coordinar” tanto “acciones como proyectos comunes”; también para “apoyar el trabajo de las organizaciones que integran la red, a través de campañas de información y presión institucional”.

Conocida tan desafiante “carta de navegación”, en VIDAS no podíamos negarnos a ser parte de estaatrevida articulación plurinacional de organizaciones, desafíos y esperanzas. Porque en El Salvador hubo, antes y durante el conflicto bélico finalizado casualmente también hace treinta años, abundantes víctimas de la despiadada actividad de estructuras mafiosas delictivas a las cuales les hanescamoteado cobardemente la verdad, la justicia y la reparación integral que merecen. Pero, además, porque en nuestro país ‒durante la posguerra y hasta la fecha‒ se continúan produciendo abundantes víctimas. Hoy ya no como resultado de los malos gobiernos de “los mismos de siempre” sino producto del proceder de sus similares que ahora,corregidos y aumentados, igualmente atropellan la dignidad humana de las mayorías populares siguiendo los pasos de quienes también lo hicieron durante los regímenes militares dictatoriales, antes del pasado estallido,.

Por eso nos integramos y participamos en esta red. Porque hay que sumar esfuerzos valiosos para multiplicar resultados victoriosos en la lucha contra los que se empeñan, debido a sus intereses mezquinos y rastreros, en restar fuerzas a la causa de los derechos humanos y dividir a quienes para esta trabajamos.

Por todo eso y porque además no nos estorban, parafraseando al bohemio poeta fallecido antes de arribar a sus tres décadas en nuestra comarca, nos agarramos de estas dos alas para el vuelo alto, bien alto… ¡Quién las tuviera!, exclamaba el bardovernáculo. Pues VIDAS ya las tiene con ese par de valiosas dinámicas internacionales; las vamos a liberar y batir con la fuerza de las víctimas de la historia salvadoreña pasada y presente. Historia dolorosa y llena de balas, sí, pero a la vez gloriosa por ese valiente revolotear de alas.

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Benjamín Cuéllar Martínez
Benjamín Cuéllar Martínez
Salvadoreño. Fundador del Laboratorio de Investigación y Acción Social contra la Impunidad, así como de Víctimas Demandantes (VIDAS). Columnista de ContraPunto.

El contenido de este artículo no refleja necesariamente la postura de ContraPunto. Es la opinión exclusiva de su autor.

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