Por Manuel Luna
Tengo trece años de residir en la ciudad de Tijuana, en donde la presencia salvadoreña es muy escasa, pese a esto me sorprendió la pupusería recién inaugurada, llamada: “Pupusas Time” en una de sus entradas han escrito algunos versos del “Poema de Amor”, de Roque Dalton.
El establecimiento, ubicado a escasos metros de la Avenida Revolución, que es la avenida donde todo turista nacional y extranjero tiene que visitar y caminar –sino- es como que no llegó a la ciudad de Tijuana.
Fernando Rauda, salvadoreño, es el propietario, originario de Chalatenango, ex -estudiante de derecho de la Universidad Nacional quien reside en la ciudad de Los Ángeles; el negocio está administrado por su amiga y compatriota: Sara Stephanie Munguía, quien llegó en larga caminata con sus dos hijas, en esta última avalancha de migrantes centroamericanos que han llegado a este país.

Fernando me cuenta: que un agente de la policía que pasaba por ahí, y leyó el poema le dijo -que quizá tenía que quitarlo porque, se lee “Hijos de Puta”.
Fernando y yo, nos sonreímos irónicamente. Porque bien sabemos que culturalmente somos irreverentes y sueltos de palabra y de puteadas, nosotros los salvadoreños. (Aclaración) “Puteadas” sería equivalente en mexicano a una mentadas de madre.


