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domingo, 25 de julio del 2021

¿Volverán los oscuros madrugones…?

Parafraseando al poeta Gustavo Adolfo Becker, ¿volverán los oscuros madrugones, en la Asamblea Legislativa sus maldades a colgar…?, porque si bien, desde hace mucho, los efectos de algunas leyes han sido de impacto negativo para la población, lo que más ha indignado al pueblo salvadoreño es el nefasto procedimiento utilizado -madrugones, componendas, compromisos con grupos de poder- para la aprobación de dichas leyes, ante la ira e impotencia de un pueblo, ávido de justicia y libertad.

Un ejemplo de madrugonazo y engaño de mucho impacto económico para los salvadoreños (Dolarización: $). En enero de 2001 de manera sorpresiva se implantó la dolarización, bajo la denominada “Ley de Integración Monetaria (LIM)”, por iniciativa del ex presidente Francisco Flores, de ingrata recordación. Desde sus inicios, la medida fue adversada totalmente por la población más humilde, como sujeto que recibiría el mayor impacto.

Se dio vida a la Ley bajo el gastado método de aprobación inconsulta y de verdadero madrugón; o sea, una aprobación amañada después de la medianoche, siempre con la aritmética legislativa de los ya antipopulares y sometidos 43 votos. También, la Ley fue considerada incoherente desde el principio, porque el espíritu con el que se trató de vender el proyecto fue de bimonetarismo; es decir, la libre circulación de las dos monedas en el país, el colón y el dólar. Burla y engaño, porque de inmediato el Gobierno, a través de los bancos, ordenó el cese del colón, que fue retirado de circulación. El retiro fue una maniobra política, sorpresiva e impositiva, orquestada entre el ex presidente Flores, los bancos y demás instituciones relacionadas. La población humilde calificó esta medida como otra de las tantas herencias nefastas de Francisco Flores.

   El Banco Central de Reserva (BCR) perdió también su función prioritaria de emitir el colón, la moneda nacional. Por eso, la población también señaló como responsable de la dolarización y, consecuentemente, de la agudización de la pobreza, al ex presidente Flores, a quien, además, como a muchos otros funcionarios se le atribuyeron variados actos de corrupción para beneficio personal. La dolarización acentuó la crisis económica, porque los salvadoreños continuaron ganando en colones y pagando en dólares.

El país subsiste gracias a las remesas de los salvadoreños, es lógico que si esas remesas dejaran de llegar o simplemente bajaran, la vulnerabilidad sería mayor, aparte de seguras y peores crisis, que afectarían en gran medida la económica nacional.

– Otro ejemplo de madrugonazo (TLC). En el año 2006 el Gobierno de Saca puso en vigencia el Tratado de Libre Comercio (TLC) con los Estados Unidos, que había sido aprobado en el 2004 y ratificado en 2005, utilizando la ya tradicional y condenable línea antipopular de aprobar decretos en los clásicos madrugones y sin el debido estudio previo de la Asamblea Legislativa, mediante la aritmética legislativa de 43 votos, que hacían mayoría simple, cuando ameritaba mayoría calificada por lo trascendente de cada TLC para la vida nacional. 

El bloque permanente de derecha ARENA-PCN-PDC, como si fuera partido único, aprobó el decreto antipopular y fue tal el cinismo de los legisladores que, como quedará registrado para la historia, el presidente de la Asamblea Legislativa y líder del PCN, Ciro Cruz Zepeda, a preguntas de los periodistas sobre si había oposición o ya estaba decidido, contestó:

   – No hemos estudiado el proyecto, pero lo vamos a aprobar…

 ¡Increíble!, pero cierto. Una muestra más del irrespeto a la dignidad e inteligencia de los salvadoreños. El pueblo siempre resintió frases como esa y tantas similares.

El TLC con los Estados Unidos, desde antes, durante la aprobación y por sus consecuencias, ha resultado ser -dijeron algunos sectores-una verdadera muestra de demagogia y, sobre todo, de mal sabor de la población por las actitudes y expresiones de la clase política imperante, especialmente la de los bloques parlamentarios, más interesados en servirse ellos en vez de servir a la Patria.

Independientemente de los reales efectos, positivos o no, de ambos madrugonazos legislativos -los versados en la materia son los únicos autorizados a confirmar- algo que no se puede olvidar es el viciado procedimiento del madrugón y el engaño al pueblo; no olvidarlo, para que no se repita. Los madrugones legislativos ¡nunca más!

  

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