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Una amistad que siembra rebeldía

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Por un mundo donde seamos socialmente iguales,

humanamente diferentes y totalmente libres.

Rosa Luxemburgo

Me reencontré con a una vieja amiga, hacía mucho tiempo que no hablábamos y en el reencuentro, debo admitir que maldije por todas los días y noches que no compartí con ella, pero fue más la alegría y las sorpresas bonitas que despertaron alrededor de ese inteligente, tranquilo y determinado ser humano. Espero ser fiel a lo conversado y compartido con ella en este artículo para que usted se motive a conocerla, pues a medida que se escuchan sus palabras van cambiando moléculas en el cuerpo, en el cerebro y en el corazón.

Mi parcera es una convencida de que a la vida, la historia, al mundo y todo lo que rige en esta casa común, se deben observar de forma totalizante o integral, como la visión que descubre Neo al final de la película Matrix, o la visión que tiene el pueblo Navi de su territorio, Pandora, en donde cada ser vivo está conectado entre sí en una compleja red de interconexiones (película Avatar). Esta manera de observar, entender y sentir, la vida ayuda a no dejar escapar los detalles ni sujetos que influyen fuertemente en el corrientoso devenir de la historia.

De lo anterior se desprende otro convencimiento, que es ser crítico frente a la realidad, nuestra realidad concreta, porque al lograr abarcar la vida en su conjunto con la visión de totalidad, se dificulta el engaño por parte de sujetos y sus ángulos parciales de la realidad, como por ejemplo, creer que Nuestra América fue “descubierta”, o que “la democracia” nació en Grecia (una sociedad esclavista y en donde las mujeres no participaban en la toma de decisiones políticas colectivas). Este pensamiento crítico tiene una hermana gemela, la emancipación, que nos ayuda a romper las cadenas que nos esclavizan aún en estos tiempos de dinero virtual y viajes de paseo por fuera del planeta tierra.

La segunda idea de mi amiga, habla del protagonismo que tienen las personas de a pie en los cambios que hacen girar la historia de la humanidad, ósea nosotros/as las mayorías, somos la semilla vital de donde brotan los/as intelectuales orgánicos, los procesos organizativos diversos, las formas creativas de construir y defender los sueños de sociedad-otra, en efecto, somos la masa de donde se moldean los proyectos colectivos, pero esta comparación metafórica no puede reproducirse más en el sentido de que somos la masa que requiere de gente experta que si sabe amasar. Esta idea, con cara de principio, tiene otro aspecto que también está relacionado con el pensamiento crítico, el que la gente de a pie no puede subordinarse ciegamente a una forma organizativa que pretenda existir por encima de nuestras vidas, llámese partido, asociación, gobierno progresista ni mucho menos Estado burgués.

Aparece también la tercera idea fuerza también relacionada con la capacidad política y social de las gentes, que al igual que las quebradas, fuentes de agua y ríos van juntándose para formar un gran río, las comunidades en su explosión de diversidad vamos acumulando una fuerza social que en un momento de la historia cambian el rumbo de un país, recalcando así que ese cambio estruendoso en el rumbo de un país no lo hace ni impulsa un sector de la sociedad, como lo han predicado los apóstoles de la izquierda sobre el proletariado.

Ahora, no podemos desconocer los avances desiguales entre los sectores sociales en materia de organización social y lucha social, pero esta desigualdad no es sinónimo de menos y más, sino de capacidades acorde a las condiciones concretas en las que viven los diferentes sectores sociales. Por ejemplo, la tercerización y el cierre de fábricas debido al neoliberalismo (años 70 en adelante del siglo pasado) disminuyó sustancialmente la capacidad organizativa y política del obrero industrial para mostrarnos que hoy en día, las mujeres (jóvenes, estudiantes, madres cabeza de familia), las disidencias sexuales y de género, la juventud desempleada, informal, estudiantil, desocupados/as, los pueblos indígenas, campesinos y afro tienen un protagonismo fuerte en los últimas movilizaciones de Nuestra América, porque han construido territorialidad y las relaciones de fuerza capitalistas los ha obligado a enfrentar con mayor organización sus ataques sistémicos.

Otra columna vertebral de lo pensado y sentido por la protagonista de este artículo, es la educación integral que se sustenta en la práctica colectiva y que también genera intelectuales. Este tipo de educación es la que se tiene en cada acción conjunta con otros/as, ya sea en el barrio, la vereda, en la protesta, o en cualquier otra actividad que involucre más de una persona y no deje de lado la memoria de quienes pusieron su grano de arena. Gracias a esta otra manera de entender y practicar la educación, podemos imaginar al o la intelectual con un azadón, criando a un bebé o transmitiendo su conocimiento a través de la oralidad.

El quinto aporte de esta cadena, es el amor hacia la naturaleza y cada ser vivo que existe en el planeta para desprender de este sentimiento la relación armónica con el territorio. A ella le gustaba rodearse de flores, pájaros, de cultivos, incluso hizo un herbario con las plantas que trató de tener alrededor suyo, me lo mostró en su idioma natal, el polaco. Esta sensibilidad por todas las expresiones de la vida no podría encajar en una subjetividad que no inculque las ideas y prácticas expuestas a lo largo de este artículo.

Hubo necesidad de mucho tinto para no dejar colar el sueño en este reencuentro que duró tres días, dejando tan solo el tiempo suficiente para dormir en las noches. No todo fue teoría y enseñanzas, también hubo tiempo para chismes y anécdotas que incluyeron a sujetos influyentes de los capítulos rusos y alemanes de la historia humana como Lenin, Eduard Bernstein y Karl Kautsky, con los que mi amiga intercambió cartas para debatir sus tesis con la más fraterna intención y a pesar de ser mujer en medio del machismo socialdemócrata, ruso, bolchevique, zarista y nazi.

Aunque la historia oficial de la izquierda haya ninguneado a Rosa Luxemburgo (Zamosc, 05 de marzo de 1871-Berlín, 15 de enero de 1919) al punto de prohibir sus obras en países socialistas, esta vieja amiga de los pueblos del sur mundial está atenta a cualquier diálogo que se quiera hacer con ella sobre la emancipación humana, para repasar sus escritos sobre la lucha popular y también está abierta a cualquier aporte que se le pueda hacer a sus construcciones teóricas.

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Wilmar Harley Castillo
Wilmar Harley Castillo
Comunicador social, especialista en Política Pública para la Igualdad; comunicador de la Coordinadora Nacional Agrario de Colombia. Columnista y comunicador de ContraPunto

El contenido de este artículo no refleja necesariamente la postura de ContraPunto. Es la opinión exclusiva de su autor.

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