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jueves, 27 agosto 2026

Tragedia en Nepal y China deja casi 400 muertos y más de 1,400 desaparecidos; cientos de turistas extranjeros siguen sin ser localizados

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Por Alonso Rosales

27 de agosto de 2026

Una de las mayores tragedias naturales registradas este año en la región del Himalaya golpeó con extrema violencia a Nepal y la región autónoma del Tíbet, en China, después de que el colapso de una masa de hielo y roca provocara una gigantesca avalancha de lodo, agua y escombros que arrasó comunidades, carreteras, puentes e infraestructura fronteriza.

El balance continúa aumentando. Las autoridades de Nepal reportan 389 fallecidos y 910 personas desaparecidas, mientras que China confirmó tres muertos y 558 desaparecidos en el condado de Gyirong, en el Tíbet. En conjunto, la cifra de muertos alcanza al menos 392 personas, mientras que 1,468 permanecen desaparecidas, aunque los balances todavía pueden cambiar debido a las dificultades para verificar la identidad y ubicación de las víctimas.

La tragedia se produjo el miércoles 26 de agosto, cuando el desprendimiento de hielo y roca en una zona de alta montaña generó un enorme flujo de escombros que alcanzó el río Lhende Khola y posteriormente se extendió hacia comunidades nepalesas y el territorio tibetano chino.

Inicialmente se creyó que un terremoto había provocado el desastre, pero análisis posteriores del Servicio Geológico de Estados Unidos determinaron que la señal sísmica registrada estaba relacionada con el colapso glaciar y el posterior desplazamiento masivo de hielo, roca y lodo.

Cientos de extranjeros siguen desaparecidos

La dimensión internacional de la tragedia es particularmente preocupante. En Nepal, 517 extranjeros figuran entre las 910 personas desaparecidas, mientras que en el lado chino hay otros 260 extranjeros entre los 558 desaparecidos. Esto significa que centenares de turistas, peregrinos y trabajadores extranjeros permanecen sin contacto con sus familias.

Entre las nacionalidades reportadas se encuentran:

  • India: 288 desaparecidos.
  • Estados Unidos: 90.
  • Ucrania: 55.
  • Malasia: 51.
  • Australia: 35.
  • Reino Unido: 33.
  • Canadá: 25.
  • Corea del Sur: 9.
  • Singapur: 8.
  • Alemania: 8.
  • Rusia: 8.
  • Sudáfrica: 6.
  • Letonia: 6.
  • Japón: 5.
  • Nueva Zelanda: 5.
  • Francia: 4.
  • Bélgica: 3.
  • España: 3.

También se reportan desaparecidos de Italia, Kazajistán, Portugal, Irlanda, Países Bajos, Bielorrusia, Finlandia, Hungría, Israel, Lituania, Filipinas, Bulgaria, Suiza, Serbia y Suecia.

Una parte importante de los extranjeros se encontraba en la zona por peregrinaciones hacia el monte Kailash y otros lugares religiosos del Tíbet, además de actividades turísticas y de trekking.

La India es uno de los países más afectados, con 288 ciudadanos sin contacto, muchos de ellos peregrinos. Estados Unidos reportó 90 ciudadanos desaparecidos, aunque tres estadounidenses ya fueron rescatados.

China activa una operación de emergencia

La respuesta de China ha sido inmediata. El presidente Xi Jinping ordenó realizar todos los esfuerzos posibles para localizar a los desaparecidos, trasladar a las personas que se encuentran en zonas de peligro, atender a los heridos y reducir al mínimo el número de víctimas.

El primer ministro Li Qiang también ordenó acelerar la identificación de desaparecidos y afectados, así como ejecutar operaciones de rescate y evacuación de manera rápida y ordenada.

China desplegó equipos especializados de rescate provenientes de Beijing y Chengdu, además de efectivos de seguridad, bomberos, personal militar y equipos de emergencia.

El jueves, un primer grupo de 141 rescatistas llegó al puerto fronterizo de Gyirong, acompañado por equipos de socorro y helicópteros. Hasta ese momento, las autoridades chinas habían confirmado tres fallecidos y 558 desaparecidos en el área, además de dos personas rescatadas con vida.

El Ministerio de Recursos Hídricos de China también intensificó la vigilancia sobre un lago formado aguas arriba por la acumulación de materiales, debido al temor de que una ruptura provoque una segunda inundación y complique todavía más las operaciones de rescate.

China enfrenta también un golpe económico

La tragedia no solamente representa una emergencia humanitaria para China. También golpea una de las principales rutas terrestres que conectan el Tíbet con Nepal.

El puerto fronterizo de Gyirong, un punto estratégico para el comercio y el tránsito entre ambos países, sufrió graves daños. El desastre destruyó o bloqueó carreteras, afectó las comunicaciones y dejó sin electricidad a sectores de la zona.

La interrupción de esta vía puede afectar temporalmente el transporte de mercancías, el turismo, los proyectos de infraestructura y el movimiento de trabajadores entre China y Nepal. La ruta también es importante para la estrategia de conectividad china en el Himalaya, por lo que la reconstrucción del corredor fronterizo podría representar un costo considerable, aunque hasta ahora las autoridades no han presentado una estimación oficial de las pérdidas económicas totales.

China ya comenzó a movilizar recursos económicos para la emergencia. La Federación de Caridad de China destinó 5 millones de yuanes para apoyar las labores de rescate y atención de emergencia, mientras que la Administración Nacional de Energía coordinó con empresas eléctricas la reparación de las redes dañadas. Los primeros equipos de reparación de la red eléctrica ya llegaron a la zona afectada.

El impacto económico también alcanza a Nepal. La destrucción de carreteras, puentes, instalaciones turísticas, viviendas y proyectos energéticos amenaza con afectar durante semanas el comercio fronterizo y el turismo, dos actividades esenciales para las comunidades de montaña.

Una carrera contra el tiempo

Las operaciones de rescate continúan bajo condiciones extremadamente difíciles. Grandes sectores permanecen cubiertos por toneladas de lodo y rocas, mientras que carreteras y puentes fueron destruidos, obligando a los equipos de emergencia a utilizar helicópteros para llegar hasta comunidades aisladas.

En Nepal, las autoridades han logrado rescatar a cientos de personas, entre ellas decenas de extranjeros. Sin embargo, la magnitud de la zona afectada y la falta de comunicación con algunas comunidades dificultan determinar con precisión cuántas personas continúan atrapadas o desaparecidas.

La amenaza tampoco ha terminado. Nepal y China mantienen vigilancia sobre acumulaciones de agua y posibles nuevos deslizamientos que podrían provocar otra inundación.

La tragedia vuelve a colocar al Himalaya en el centro del debate sobre los riesgos asociados al calentamiento global. Los científicos advierten que el aumento de las temperaturas está debilitando glaciares y terrenos de alta montaña, creando condiciones que pueden favorecer desprendimientos de hielo y roca de gran magnitud.

Mientras Nepal enfrenta una de las peores catástrofes de su historia reciente, China intenta contener simultáneamente la emergencia humanitaria, restablecer sus servicios básicos y proteger una ruta comercial estratégica. Para las familias de las víctimas, sin embargo, la prioridad inmediata sigue siendo una sola: encontrar con vida a los cientos de personas que todavía permanecen desaparecidas.

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