jueves, 12 de mayo del 2022
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TPS: asustar con el petate del muerto

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Por Carlos Velis

Mucho se está hablando de la actitud confrontativa del presidente Bukele con la política exterior de Estados Unidos. En este tema hay que distinguir dos aspectos, el interno de Estados Unidos con relación a la diáspora –concretamente, los indocumentados y los tepesianos– y el interno de El Salvador con relación a la posición política ante la dominación hegemónica.

La Nación Norteamericana es un subcontinente y un conglomerado de muchas naciones. Su estructura social es de inmigrantes y su corpus político y cultural, una red muy intrincada. Este es un tema muy complicado, que requeriría muchas páginas para entenderlo. En aras de la verdad y, por si alguien quiere acercarse a la urdimbre de Estados Unidos como territorio de inmigrantes, dejo esta cita de US Citizenship and Immigration Services sobre el Estatus de Protección Temporal, conocido como TPS.

“¿Qué es TPS? El secretario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) puede designar un país extranjero al Estatus de Protección Temporal (TPS) debido a condiciones en dicho país que impiden a los ciudadanos del país regresar a su país temporalmente de manera segura. …

El secretario de DHS podría designar un país al TPS debido a las siguientes condiciones temporales: Conflicto armado en curso (tal como una guerra civil); Un desastre natural (tal como un terremoto o huracán) o una epidemia; Otras condiciones extraordinarias y de carácter temporal. … Una vez se le conceda TPS, una persona tampoco podrá ser detenida por DHS debido a su estatus migratorio en Estados Unidos”.

O sea, no tiene nada que ver con las relaciones entre gobiernos. La lucha por el TPS, como también por los anteriores estatus migratorios, incluida la amnistía de 1986, se han librado y ganado por los inmigrantes, incluidos los salvadoreños, en el territorio estadounidense. Cualquier cosa que digan los gobiernos sobre el tema es pura demagogia, en especial Hugo Martínez, que le encantaba salir en la foto.

Ahora, con relación a la posición de nuestro gobierno ante el hegemón, la oposición ha tomado actitudes muy hipócritas al respecto. En el libro “El alborotador de Centroamérica” (UCA Editores 2019), el académico Héctor Lindo hace un recorrido por la posición antiimperialista de El Salvador a través de su historia republicana. Deja en claro que las posiciones de Nayib no son nuevas ni extrañas.

Me parece muy extraño que el gobierno más entreguista de los últimos años fue el de Sánchez Cerén. El FMLN, después de quemar banderas y corear consignas, ahora se rasgan las vestiduras ante las actitudes alborotadoras de este gobierno.

Tal como están las cosas en la geopolítica, buscar socios en otros ámbitos es un paso muy acertado. Nayib no está cerrando viejas alianzas. Está rompiendo la dependencia a un solo polo, garantía de desarrollo.

Entre el coro de plañideras que aseguran que nuestros compatriotas “de la diáspora” van a sufrir represalias, está el exdiputado de la DC, Ronal Umaña, del partido de aquel Presidente que besó la bandera de las barras y estrellas.

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Carlos Velis
Escritor, teatrista salvadoreño. Analista y Columnista ContraPunto

El contenido de este artículo no refleja necesariamente la postura de ContraPunto. Es la opinión exclusiva de su autor.

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