Por Alonso Rosales
Más de tres décadas después de la Guerra del Golfo de 1990-1991, cientos de miles de militares estadounidenses que participaron en el conflicto continúan enfrentando problemas de salud que han sido objeto de investigaciones científicas y controversias médicas. La fatiga crónica, los dolores musculares y articulares, los trastornos digestivos, los problemas de memoria y las dificultades para dormir forman parte de un conjunto de síntomas conocido como síndrome o enfermedad de la Guerra del Golfo.
Las estimaciones oficiales estadounidenses calculan que entre 175,000 y 250,000 veteranos podrían padecer esta enfermedad, equivalente aproximadamente a entre una cuarta parte y más de un tercio de los cerca de 700,000 militares desplegados en la región durante el conflicto.
Sin embargo, existe una pregunta que sigue sin una respuesta estadística definitiva: ¿cuántos de esos veteranos han muerto como consecuencia directa de la enfermedad?
La información pública disponible no permite establecer una cifra nacional actualizada de fallecimientos atribuibles específicamente al síndrome. Los registros históricos de mortalidad contabilizan muertes por diferentes causas, pero no deben interpretarse como un recuento de víctimas mortales de esta enfermedad.
Una guerra breve, consecuencias prolongadas
La Guerra del Golfo comenzó con la operación Escudo del Desierto en 1990 y continuó con la operación Tormenta del Desierto en 1991, cuando una coalición internacional encabezada por Estados Unidos combatió a las fuerzas iraquíes tras la invasión de Kuwait.
Aunque las principales operaciones militares duraron relativamente poco, las consecuencias sanitarias para una parte de los participantes se prolongaron durante décadas.
Tras regresar a sus hogares, numerosos veteranos comenzaron a reportar síntomas persistentes que no siempre podían explicarse mediante diagnósticos médicos convencionales. Con el tiempo, estas manifestaciones fueron agrupadas bajo el nombre de síndrome de la Guerra del Golfo, conocido en la literatura científica como Gulf War illness.
El Departamento de Asuntos de los Veteranos de Estados Unidos (VA) reconoce esta condición dentro de un conjunto de enfermedades crónicas multisintomáticas. Sus estimaciones, basadas en investigaciones y evaluaciones de la población desplegada, sitúan entre 175,000 y 250,000 el número de afectados.
La cifra no representa un registro individual de todos los enfermos, sino una estimación epidemiológica de la magnitud del problema.
¿Cuántos veteranos están enfermos?
El número de afectados depende, en parte, de los criterios utilizados para identificar la enfermedad.
Un informe del Departamento de Defensa citado por el VA calcula que entre 175,000 y 250,000 de los aproximadamente 700,000 militares enviados al teatro de operaciones del Golfo presentan la enfermedad.
Por otra parte, una investigación epidemiológica publicada en 2016 por investigadores del VA examinó el estado de salud de veteranos de la Guerra del Golfo y de militares de la misma época que no fueron desplegados.
Entre quienes participaron en el estudio y respondieron a las preguntas de salud, el 43.9 % de los veteranos desplegados informó padecer la enfermedad de la Guerra del Golfo, frente al 20.3 % de los que no fueron enviados a la región.
Estos porcentajes proceden de una encuesta y no deben confundirse con un conteo clínico de todos los veteranos estadounidenses. Las diferencias entre los resultados también muestran cómo las cifras pueden variar según la metodología y la definición de caso empleada.
La dimensión del problema, sin embargo, es considerable: las estimaciones oficiales sitúan a la población afectada en cientos de miles de personas.
¿Qué síntomas padecen los excombatientes?
La enfermedad no se presenta de la misma manera en todos los veteranos. Entre los síntomas descritos por las autoridades sanitarias y los estudios médicos se encuentran:
- Fatiga persistente y agotamiento que dificulta las actividades cotidianas.
- Dolores musculares y articulares.
- Dolores de cabeza recurrentes.
- Problemas de memoria, concentración y otras funciones cognitivas.
- Alteraciones del sueño e insomnio.
- Molestias digestivas y trastornos intestinales.
- Mareos y dificultades respiratorias.
- Problemas cutáneos y otras manifestaciones crónicas.
En algunos casos, la combinación de síntomas puede limitar la capacidad para trabajar, mantener relaciones sociales o desarrollar actividades habituales.
El diagnóstico resulta complejo porque no existe una única prueba de laboratorio que permita identificar todos los casos. Los profesionales sanitarios evalúan los antecedentes del servicio militar, los síntomas persistentes y otras posibles explicaciones médicas.
El VA reconoce que la enfermedad constituye un problema de salud específico entre los veteranos desplegados durante el conflicto.
Las exposiciones durante la guerra, bajo investigación
Una de las principales preguntas científicas es qué provocó la enfermedad y por qué algunos militares desarrollaron síntomas persistentes mientras otros no.
Los investigadores han estudiado diversas exposiciones potenciales durante el despliegue, entre ellas los pesticidas utilizados para controlar insectos, las pastillas de bromuro de piridostigmina administradas como protección frente a determinados agentes nerviosos, el humo de los incendios de pozos petroleros y la posible exposición a agentes químicos.
También se han examinado otros factores ambientales y las medidas preventivas aplicadas durante la guerra.
La evidencia científica ha identificado asociaciones entre el servicio en el Golfo y determinados problemas de salud, pero no permite atribuir todos los casos a una única sustancia o exposición. La combinación de factores, las diferencias individuales y las limitaciones de los registros históricos complican la reconstrucción de lo ocurrido.
Las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina de Estados Unidos han publicado revisiones sobre los efectos sanitarios del servicio militar en la región. Estas evaluaciones han sido parte del esfuerzo por determinar qué enfermedades están asociadas con el despliegue y qué cuestiones necesitan más investigación.
La incertidumbre sobre los mecanismos exactos de la enfermedad no significa que los síntomas sean imaginarios. La existencia de un conjunto persistente de problemas de salud entre los veteranos ha sido documentada en numerosos estudios.
La pregunta más difícil: ¿cuántos han muerto?
Determinar cuántos veteranos han fallecido específicamente por el síndrome de la Guerra del Golfo es uno de los principales obstáculos para dimensionar por completo sus consecuencias.
La documentación oficial ofrece cifras de mortalidad de los veteranos que participaron en el conflicto, pero contabiliza fallecimientos por diferentes causas. No existe en las fuentes citadas un total nacional actualizado que permita afirmar cuántas personas murieron directamente a causa de esta enfermedad.
Un antecedente importante es un registro del Departamento de Defensa que contabilizó aproximadamente 5,425 fallecimientos entre los 697,000 participantes en la Guerra del Golfo hasta mayo de 1998. Esa cifra corresponde a muertes por todas las causas registradas durante ese periodo, no a fallecimientos provocados por el síndrome. Por tanto, no puede presentarse como el número de víctimas mortales de la enfermedad ni como el total acumulado hasta 2026.
Otro estudio publicado en 1996 en la revista médica The New England Journal of Medicine analizó la mortalidad entre los veteranos estadounidenses del conflicto. Para el periodo comprendido entre 1991 y 1993, los investigadores identificaron 1,765 fallecimientos entre 695,516 veteranos de la Guerra del Golfo incluidos en el estudio.
La investigación encontró una mayor mortalidad por causas externas, como accidentes, en comparación con otros militares, pero no observó un exceso de mortalidad por enfermedades en el grupo estudiado. Estos resultados corresponden a un periodo temprano después de la guerra y no resuelven la cuestión de la mortalidad acumulada durante las décadas posteriores. Tampoco permiten calcular cuántas personas murieron por la enfermedad de la Guerra del Golfo.
La distinción es fundamental: contabilizar a todos los veteranos fallecidos no equivale a identificar a quienes murieron por una enfermedad concreta. Para establecer esa relación se necesitan registros actualizados, diagnósticos consistentes, estudios de seguimiento y análisis de las causas de muerte.
Una enfermedad que exige seguimiento a largo plazo
El envejecimiento de los veteranos añade otra dificultad. Las personas que sirvieron en 1990 y 1991 tienen ahora varias décadas más de edad y pueden padecer múltiples enfermedades simultáneamente.
Determinar si un fallecimiento estuvo relacionado con la enfermedad de la Guerra del Golfo requiere evaluar la historia clínica, los diagnósticos y las causas consignadas en los registros oficiales. No basta con saber que una persona participó en el conflicto y posteriormente enfermó o murió.
La Administración de Veteranos mantiene programas de investigación y un comité asesor dedicado a las consecuencias sanitarias del servicio durante la Guerra del Golfo. Entre los asuntos que requieren atención figuran la vigilancia de la salud, el estudio de las enfermedades crónicas y la mejora de los conocimientos sobre la evolución de los afectados.
El desafío no es únicamente científico. También afecta a la atención médica, el reconocimiento de las limitaciones que padecen algunos excombatientes y la disponibilidad de información pública que permita evaluar sus necesidades.
Conclusión: 250,000 posibles afectados y una cifra de muertes sin determinar
Treinta y cinco años después de la Guerra del Golfo, la enfermedad sigue siendo un problema documentado de salud entre los veteranos estadounidenses. Las estimaciones oficiales sitúan entre 175,000 y 250,000 los afectados, aunque los resultados varían según los criterios utilizados en cada investigación.
En cambio, no es posible establecer con las cifras citadas cuántos han muerto específicamente por el síndrome. Los registros históricos disponibles contabilizan fallecimientos por todas las causas o analizan periodos limitados, sin proporcionar un total nacional actualizado de muertes atribuibles a esta enfermedad.
La principal conclusión de esta investigación es que la magnitud de los problemas de salud está documentada, pero la mortalidad específica continúa siendo una cuestión que requiere mejores datos y seguimiento epidemiológico.
Para los veteranos y sus familias, conocer el número de afectados es solo una parte del problema. También resulta esencial contar con diagnósticos adecuados, tratamientos, investigación sostenida y registros transparentes que permitan comprender las consecuencias de largo plazo de aquella guerra.
Fuentes documentales
- Departamento de Asuntos de los Veteranos de Estados Unidos (VA). Información oficial sobre los veteranos de la Guerra del Golfo y la estimación de afectados. Gulf War Veterans.
- Dursa y colaboradores, 2016. Estudio epidemiológico sobre el estado de salud física y mental de veteranos desplegados y no desplegados durante la época de la Guerra del Golfo. VA: Health of Gulf War and Gulf War Era Veterans.
- National Academies of Sciences, Engineering, and Medicine, 2016. Revisión científica sobre los efectos del servicio militar en el Golfo. Gulf War and Health, Volume 10.
- Departamento de Defensa de Estados Unidos. Registro histórico de mortalidad de veteranos de la Guerra del Golfo hasta mayo de 1998. GulfLINK: Mortality Among 1990–1991 Gulf War Veterans.
- The New England Journal of Medicine, 1996. Estudio sobre la mortalidad entre veteranos estadounidenses de la Guerra del Golfo. Mortality Among U.S. Veterans of the Persian Gulf War.
- Departamento de Asuntos de los Veteranos de Estados Unidos. Comité asesor de investigación sobre las enfermedades de los veteranos de la Guerra del Golfo. Research Advisory Com


