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martes, 16 junio 2026
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Separar a un hijo de su madre.

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Por: Carlos F. Imendia

La dictadura sandinista parece tener podridos sus cimientos (por lo menos los familiares), a pesar de crear esa imagen sólida de la vigencia del Sandinismo en el pueblo nicaragüense usando como siempre al ejército respaldando a  la dictadura, que sufrió su más grave crisis en abril de 2018 y la matanza de los jóvenes que salieron a protestar pacíficamente.

Sin duda hay un desgaste, la senilidad ya le pasa factura a Daniel Ortega, se las cobra en ausencias en  actos públicos, lagunas mentales en televisión abierta, incoherencia cognitiva, caminar lento y descoordinado, etc.  Mientras Rosario Murillo, parece ser una mujer fuerte con sangre fría de perversa mirada, a pesar de ir perdiendo poco a poco su dentadura, y rehusarse a utilizar implantes dentales, su debilitamiento cognitivo trasciende en la desconfianza total de todos, y cuando se dice de todos, esto alcanza a sus propios hijos de sangre.

Murillo procreó  dos hijos con un fulano Narváez, Rafael y  Zoilamérica, en una convulsa y explosiva declaración en mayo de 1998, Zoilamérica  declaró a los medios nacionales e internacionales que Ortega la violó en múltiples ocasiones durante una década. Narváez declaró a los tribunales que Daniel Ortega comenzó a acosarla y tocarla cuando ella tenía 12 años provocando un grave trauma psicológico. Ante los sucesos políticos que sobrevivieron a esa grave denuncia, la frivolidad de una madre obstinada por el poder, desvirtuó la denuncia y rompió la relación  entre madre e hija.

El régimen descansa en un Matriarcado, entre los hijos no biológicos de Ortega (adoptados) y los biológicos suman 9 hijos. Todos en puestos claves del gobierno, algunos dominando  medios de comunicación y propaganda.  Dentro las paranoias  de Co-dictadora, es detectar la falta de aceptación de su descendencia por parte de las bases y mandos sandinistas de confianza, entre los casos más impactantes fue el de las declaraciones negativas  a  Infobae del ex General Humberto Ortega hermano de Daniel Ortega ,  respecto de no ver capacidad en la nueva generación de los Ortega y eso le valió el arresto domiciliar de facto que desmejoró su salud y lo llevó a la muerte en custodia de la Policía sandinista en septiembre 2024.

Pero el más cruel y despiadado acontecimiento producto de la paranoia de  Murillo fue contra su propio hijo Juan Carlos y su nuera la ex reina de belleza Xiomara Blandino a la cual la policía sandinista custodia y restringe libertad  en la casa de sus padres, le retiraron su pasaporte y lo más cruel y desalmado se le restringió la custodia de su hijo menor.

En un poema desgarrador, y como un medio válido para poder comunicar su sentimiento, Juan Carlos Ortega hizo público el poema  titulado: “Vas destruyendo todo”. Un dardo certero al insensible corazón de Rosario Murillo, pero que también da una señal de fracturación familiar que pudiera dar origen a la disolución por desgaste del régimen más arrinconado y en la mira de USA.

Carlos F. Imendia
Carlos F. Imendia
Comunicador, publicista y mercadólogo salvadoreño; columnista y colaborador de ContraPunto

El contenido de este artículo no refleja necesariamente la postura de ContraPunto. Es la opinión exclusiva de su autor.

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