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jueves, 06 de mayo del 2021

Registro único de personas desaparecidas en El Salvador

Durante el periodo de enero 2010 a mayo 2019 se registran en sedes fiscales a nivel nacional al menos 31,000 denuncias de personas desaparecidas en El Salvador por crimen organizado, pandillas y personas particulares; en mi opinión no existen en El Salvador esa cantidad de familias en duelo, sin duda muchas de esas denuncias se convirtieron en homicidios, la mitad aproximadamente apareció con vida y sin delito, otro porcentaje se encuentran enterrados a lo largo y ancho del territorio Nacional sin haber sido encontrados, y una cantidad no determinada continúa en estado de desaparecido, no localizado.  Sin duda este en mi apreciación se convierte en un gran desafío, por eso durante todo el gobierno anterior propuse la elaboración del que denomino “Registro o censo Nacional de personas desparecidas por crimen organizado, pandillas o persona particular” sin ser escuchado

El registro o censo Nacional le permitiría al Estado salvadoreño conocer la magnitud y tener una mejor aproximación al fenómeno, además que poner fin a tanto mito que ha surgido en los últimos años; ya el país tiene dos registros el de la Fiscalía General de la República y el de la Policía Nacional Civil, el Instituto de Medicina Legal no está facultado para tomar denuncia por lo que los avisos en dichas sedes pueden considerarse. De igual manera si existe organizaciones o asociaciones de familiares desaparecidos de la década anterior y la actual propongo que se incluyan, el registro o censo debe de permitir la participación ciudadana. No solo ayudaría a tener centralizada la información, homologada, depurada, actualizada, en tiempo real, confiable, funcional, amigable, minimiza el subregistro o cifra negra, perfiles de víctimas y victimarios, sino que la plataforma generaría reportes, evidencia, indicadores y otros datos útiles para el diseño de políticas públicas de prevención y disuasión, así como de investigación.

Este instrumento es vital para marcar un antes y un después en el fenómeno de los desaparecidos, ya que al presentarse una denuncia de inmediato y en tiempo real se actualiza el sistema para todas las Instituciones e involucrados, además permitiría ingresar la información de manera inmediata al ser localizada y ubicada con o sin vida. La manera más práctica que sugiero es una base, registro o lista inicial consolidada de denuncias, cruzando la información de todas las bases y estableciendo un código único.

El Estado salvadoreños y sus funcionarios entre el año 2010 y 2018 fueron insensibles al drama humano de los desaparecidos, no quisieron reconocer, aceptar, sin duda por que no querían continuar incrementando los homicidios en esa lapidaria historia, y legado de violencia y criminalidad que establecieron.  Es momento de continuar profundizando la investigación especializada del fenómeno, pero con un enfoque victimológico, y utilizando las técnicas criminológicas, ciencia de los datos, estadísticas, técnicas de análisis y rastreo, big data, software de primera generación, app, inteligencia artificial, y en general todas las tecnologías de la información y la comunicación que nos permitan, ubicarlos, localizarlos, y llevarlos de regreso a casa. Las personas desaparecidas deben de hacernos falta todos como sociedad, y no solo a sus familias.

Ricardo Sosa
Ricardo Sosa
Máster en criminología , experto en seguridad pública, nacional y ciudadana. Columnista y analista de ContraPunto

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