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jueves, 13 de mayo del 2021

¡Qué vivan las “Nannies”!

Papa no te vayas. (Pamuk, La Mujer del Pelo Rojo).

Son muchos los beneficios que han sido identificados para los países desarrollados como resultado de la emigración desde países en vías de desarrollo (1), entre los que sobresalen aquellos relacionados con la expansión de los sectores de construcción y de servicios. Un tema que no ha recibido la atención que merece es el importante papel que ha desempeñado la emigración, principalmente hacia los EEUU, y especialmente la de mujeres, en el crecimiento de la oferta laboral de este país, en áreas relacionados con los cuidados del hogar, lo que ha tenido importantes repercusiones en el desarrollo económico y social. A continuación se hace una reseña de algunos de los trabajos más connotados en este campo, específicamente de los que tratan de la reducción de las presiones inflacionarias en los EEUU como consecuencia del aumento de la oferta de mujeres emigrantes que desempeñan labores de cuidado del hogar; además, se presenta una estimación de los beneficios obtenidos por los EEUU como resultado del aumento de su riqueza real a raíz de la caída de sus presiones inflacionarias.  

Cortes (2008) uso datos del periodo 1980-2000 de inmigrantes en los EEUU para estimar ecuaciones expresando el índice de precios al consumidor en una ciudad en función del número de inmigrantes de bajo nivel de destrezas como porcentaje de la población de la respectiva ciudad. Encontró que el aumento de 10% en el número de inmigrantes como porcentaje de la población, conducía a la caída de los precios de los servicios que son intensivos en mano de obra de inmigrantes, (como jardinería, lavandería, cuidado de niñas y niños, trabajo doméstico), en 2%.  Estimó ecuaciones similares para los precios en áreas de trabajo en las cuales los servicios de la mano de obra de emigrantes eran de mediana importancia, y encontró que el impacto en los precios era negativo, pero de menor magnitud que en el caso anterior;  además, cuando la variable dependiente era el precio de servicios que no usan mano de obra de inmigrantes, el impacto fue cero.

Esta autora también encontró que la concentración de inmigrantes de bajo nivel de destrezas en una ciudad no tenía ningún impacto en los precios de los bienes trazables, implicando que las ciudades son “economías abiertas”. El mecanismo a través del cual los precios bajaban era el salario, cuya caída era más marcada en el caso de los inmigrantes de bajo nivel de destrezas, que en el caso de trabajadores nativos sin destrezas. De esa manera la autora estimo que la ola de migración de bajo nivel de destrezas de 1980-2000 condujo a aumentar el poder adquisitivo de trabajadores nativos de alto nivel de destrezas, viviendo en las 30 ciudades más grandes de los EEUU.

Cortes y Tesada (2011) apuntan que las mujeres inmigrantes de bajo nivel de destrezas representan 1.9% de la mano de obra de los EE UU, pero constituyen 12% de las trabajadoras domésticas en hogares privados, y 12% de las trabajadoras en lavanderías y lavado en seco. Los hombres inmigrantes de bajas destrezas representan 3.3% de la mano de obra nacional y 29% de todos los jardineros en las ciudades grandes de ese país.

La y el autores estimaron ecuaciones expresando el número de horas trabajadas a la semana por mujeres nativas de los EEUU en función de la disponibilidad de trabajadoras de bajo nivel de destrezas en la ciudad respectiva, y que habían llegado al país en el periodo 1980-2000, y de otras variables de control, encontrando que la presencia de mujeres inmigrantes ejercía un impacto positivo sobre el número de horas trabajadas por mujeres nativas con salarios superiores a la media de los salarios femeninos, mientras que el impacto sobre las horas trabajadas por mujeres nativas que devengaban bajos salarios no fue significativo.

Encontraron también que, dada la flexibilidad de las mujeres inmigrantes a trabajar largas horas, y al bajo costo de su remuneración, las horas de la jornada laboral de las mujeres nativas que trabajaban 50 horas a la semana aumento en 1.8%, mientras que aquellas que trabajaban 60 horas a la semana incrementaron sus horas trabajadas en 0.7%. Encontraron también que las mujeres nativas que tenían el grado académico de doctorado aumentaban sus horas trabajadas de manera más acentuada.

Los autores concluyeron que la presencia de las inmigrantes contribuía a que las mujeres nativas de alto nivel de capacitación tuviesen mejores posibilidades de recibir promociones y avanzar en sus carreras, dado el esfuerzo extra que podían llevar a cabo en su trabajo, gracias a la ayuda en el hogar de mujeres inmigrantes.

Furtado y Hock (2010a) usaron datos de los censos de población de 1970-1980 de 70 áreas metropolitanas de los EE UU, donde residían 55% de la mano de obra nativa y 80% de los emigrantes, para analizar la relación entre la fertilidad de mujeres nativas (medida como tener una hija o hijo menor de 1 año) y su participación en el mercado laboral, encontrando que la relación negativa entre estas variables había caído en décadas recientes pasando, en el caso de mujeres con título universitario, de -0.58 en 1970 a -0.22 en 2000, y que se había dado una convergencia en las correlaciones negativas de este grupo de mujeres y las de mujeres en general. Encontraron que en el periodo 1980-2000 ocurrió una reducción continua en el precio del trabajo doméstico (cuidado de niñas y niños, preparación de alimentos, limpieza de casas, etc.), principalmente en las áreas metropolitanas con altos números de mujeres inmigrantes de bajo nivel de educación.

Los resultados de estimaciones econométricas indicaron que la presencia de mujeres hispanas en áreas metropolitanas de los EEUU había debilitado la correlación negativa entre fertilidad y participación laboral de mujeres nativas con grados universitarios, es decir, para las mujeres nativas de alto grado de destrezas, el hecho de tener hijos había dejado de ser una restricción a su participación laboral, lo que interpretan como un valioso beneficio a las mujeres nativas. La y el autor concluyeron:

                                    “In both academic and policy circles, the US immigration debate has largely focused on the extent to which immigrants decrease natives’ employment levels and wages. Little emphasis has been placed on the potential benefits of immigration to natives. Our findings suggest that inflows of low skilled immigrants have made it easier for high skilled US born women to pursue careers without having to sacrifice family life – surely an often ignored benefit of immigration” (página 228).

En un trabajo subsiguiente, Furtado y Hock (2010b), encontraron que el aumento de los porcentajes de inmigrantes de baja educación en áreas urbanas de los EE UU, de 6.1% en 1980 a 10.1% en 2000, había dado lugar a la caída de 12.9% del costo promedio del cuidado de niñas y niños en las ciudades seleccionadas. Esta reducción de costos inducía a mujeres de alto nivel de educación a tener hijos y, así mismo, a entrar o participar en el mercado laboral.

Furtado y Hock (2010b) detectaron, además, que la caída del costo del trabajo doméstico, gracias al aumento de mujeres inmigrantes de baja educación, condujo a que mujeres nativas de alta educación aumentaran el número de hijas e hijos sin sacrificar su participación en el mercado laboral. Esta reducción en costo explico una décima parte de la varianza de la tasa de fertilidad real de mujeres nativas de alta educación en 2000, (2).  Los autores señalan que:

        “the immigrant-driven reductions in the cost of household services increased the fertility of non-Hispanic U.S. born college graduates. The rise in childbearing was accompanied by a smaller increase in exits from the labor force. Moreover, low-skilled immigration resulted in a weakening of the negative correlation between fertility and work and a sizeable increase in the joint likelihood of childbearing and labor force participation… Our work suggests that women in large metropolitan areas are in fact facing smaller tradeoffs when making fertility and labor supply decisions, and that this has, in part, been driven by the continuing flow of low-skilled immigrant workers into the United States” (página 32-33). 

El gráfico 1 siguiente muestra la trayectoria de la tasa de fertilidad actual de los EE UU (mostrada en la ordenada), que indica el numero esperado de hijas o hijos que una mujer tendrá en su vida en el periodo 1955-2010 (la abscisa), en el cual se puede observar el aumento de la fertilidad de los EE UU después de 1980, (3).

Gráfico 1. Tasa de fertilidad de los EEUU en el periodo 1955-2010.

El aumento después de 1980 ha sido sostenido, no obstante la crisis económica de 2007-2009; de hecho, en 2007 la tasa de fertilidad de  los EE UU fue 2.1, la mayor entre los países desarrollados, lo que tiene importantes implicaciones de carácter estratégico y geopolítico.

En este punto es del caso señalar que, según algunos autores, la igualdad de género en el trabajo del hogar (que los hombres ayuden con las tareas de cocina, lavar, limpiar la casa, planchar y cuidar de las hijas e hijos), puede contribuir a aumentar la fertilidad. Un impacto similar se ha atribuido a la expansión, o creación, de redes de guarderías infantiles de bajo costo, (4).

Hay que recalcar que existen beneficios para los países receptores de emigrantes que han pasado desapercibidos. Orrenius y Zavodny (2009) usaron datos de 2003-2005 para analizar los campos de trabajo donde trabajan los inmigrantes de países latinoamericanos en los EE UU, reportando que estos trabajan en actividades de mucho riesgo, como de construcción y agrícolas, (5), y que experimentan accidentes mortales en mayor número que los ciudadanos de ese país que trabajan en las mismas áreas, lo que explican por la inhabilidad de los inmigrantes de leer y hablar el idioma inglés. Estas autoras agregan que las dificultades de comunicación llevan a los inmigrantes hispanos a aceptar salarios que, dado el riesgo de los trabajos, no serían aceptados por otros trabajadores.

Esto hace pensar que de esa manera los emigrantes otorgan un “subsidio” a las industrias de construcción y de alimentos, lo cual contribuye a mantener bajas tasas de inflación, (6).

Un beneficio para los países desarrollados que son receptores de  emigrantes que no ha sido identificado en la literatura económica es el que resultada del aumento de los balances reales de las empresas y personas en virtud de la caída de las presiones inflacionarias. Este es un fenómeno conocido en la literatura como el fenómeno de Patinkim, y radica en que, ante la merma en el aumento de los precios al consumidor, el poder adquisitivo de las personas aumenta, con importantes repercusiones económicas y sociales. La magnitud de este fenómeno puede ser muy significativo. Por ejemplo, en vista de los estudios señalados anteriormente sobre la reducción de los costos laborales ocasionados por los inmigrantes, se puede plantear que en los EE UU (y en otros países desarrollados) la reducción del índice de precios al consumidor, acarrea importantes beneficios para el consumidor.

Por ejemplo, según la publicación International Financial Statistics Yearbook de diciembre de 2012 del International Monetary Fund, en los EE UU el dinero ampliamente definido, (M2), alcanzo la suma de 12,421.2 mil millones de dólares en 2008. Ese año el índice de precios al consumidor fue de 110.2, sobre una base de 2005=100, lo que arroja un valor real de 11,271.5 mil millones. Si se supone que en ausencia de las contribuciones de los emigrantes a la estabilidad de precios el índice de precios al consumidor hubiese sido 112.0 en 2008, el valor real del dinero hubiese sido 11,090.4 mil millones. Por lo tanto, el aumento de la riqueza real sería de 181.1 mil millones.

Este monto representa 1.38% del tamaño de la economía de los EE UU, 35% del producto interno bruto de México, y 1.5 veces la suma del producto interno bruto de los cinco países centroamericanos. Esta ganancia de riqueza real da lugar a aumentos del consumo privado, del empleo, de los salarios, de la recaudación tributaria, y crecimiento económico en los EE UU, cortesía de las mujeres hispanas, (y de otros países), inmigrantes.

Por tanto, es importante argumentar que ahora no es el tiempo para terminar este importante apoyo que los inmigrantes ofrecen a los países desarrollados, particularmente a los EE UU, que equivaldría a “matar la gallina de los huevos de oro”; al contrario, es el tiempo de regularizar sus situaciones para capitalizar los beneficios que generan, y para impartir justicia en un área que la reclama:

Justice and only justice, you shall pursue. (Deuteronomio, 16, 20).

Cursed be anyone who deprives the alien, the orphan , and the widow of justice. (Deuteronomio, 27, 19)

Do not neglect to show hospitality to strangers, for by doing that some have entertained angels without knowing it. Remember those who are in prison, as though you were in prison with them, those who are being tortured, as though you yourself were tortured. (Hebreos 13, 1-3).

Hear a just cause, O Lord, attend to my cry. (Salmo 17, 1).

For the Lord loves justice. (Salmo 37, 28).  

Imagine all the people living in peace. Imagine a brotherhood of man. (The Beatles)

Let it be. (The Beatles).

Por el lado de los países que expulsan a su población, como El Salvador, también debe colocarse en la agenda de la política publica una serie de medidas que contribuyan a que la gente ya no tenga que irse. Aquí se encuentran los aspectos de seguridad, sobre lo cual se observan mejorías, pero todavía habrá que hacer un giro significativo para promover la igualdad de oportunidades, es decir, las oportunidades de tener una buena educación independientemente del lugar de residencia de los alumnos (urbano o rural), e independiente del ingreso de sus padres. Lo mismo se refiere al acceso a los servicios de salud, ofreciendo  la misma calidad en todas las áreas del país. En términos legales esto es una obligación para el estado salvadoreño que ha suscrito la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Y en cuanto al empleo, que es otra  variable determinante de la emigración, dado el lento crecimiento de la economía, es necesario emprender programas masivos de generación de empleo.

Lo anterior encuentra el gran obstáculo de la debilidad de las finanzas publicas; aquí lo procedente ante la situación del país, es mejorar sustancialmente la capacidad del fisco para llevar a cabo importantes programas sociales de gran magnitud, mediante la eliminación de gastos superfluos (representación, viajes, seguros médicos, etc), y poner vigor nuevos tributos que vendrían a apuntalar el gasto social. Entre estos se encuentran hacer que todos los medios de comunicación paguen el impuesto a la renta, e introducir un impuesto selectivo al consumo privado de lujo, lo que contribuiría a frenar la gran “fest” (como se dice ahora para hacer mas el ridículo, y develar un agudo sentimiento de inferioridad), de consumo que se vive en la actualidad, y así aumentar el ahorro nacional, la inversión y el crecimiento economico.

En lugar del estribillo que se propaga insistentemente en los medios de comunicación sobre los aumentos de la burocracia estatal y de la deuda, y sobre la conveniencia de reducir el empleo publico, se debe abordar el hecho de que el déficit fiscal aumenta en virtud dela eliminación de impuestos a la importación como resultado de los acuerdos de libre comercio, así como por la reducción del impuesto de la renta a principios de los años noventa, merma de ingresos que no fue contrarrestada con aumentos de impuestos de otra naturaleza; también habría que tener presente el aumento de gastos que en el pasado no eran de alta magnitud, como los de seguridad. Por tanto, lo procedente para evitar el crecimiento de la deuda es aumentar los ingresos tributarios, y combatir la evasión fiscal, que en nuestro país alcanza tasas muy elevadas, así como reducir las exenciones fiscales. Esa es la verdadera responsabilidad fiscal.

Ademas, es conveniente enmendar la Constitución de nuestro país para agregar un articulo con el mandato de que el gasto publico en educación como porcentaje del producto no podrá ser por debajo del siete por ciento en cada ejercicio fiscal.

Existe evidencia para los países latinoamericanos de que a mayor esfuerzo tributario corresponde mayor tasa de crecimiento economico, es decir, la alta tributacion permite la expansión de los servicios sociales y así del capital humano, lo que conduce al dinamismo economico (Caceres, 2018). Al contrario, la experiencia latinoamericana también demuestra que la baja tributacion es un indicador de un estado capturado que se caracteriza por lento crecimiento economico (Caceres, 2018).     

Hay que tener presente que la evidencia histórica mundial demuestra que el despegue económico requiere de grandes inversiones previas en desarrollo social (Easterlin, 1981), es decir, requiere de grandes aumentos en la recaudación tributaria y en el gasto social. Esto obliga a reestructurar la agenda de relaciones y prioridades de la sociedad salvadoreña, para ejercitar mayor responsabilidad con y entre todos los segmentos sociales, y eliminar las brechas sociales que obstaculizan el despegue hacia el desarrollo que beneficie a todos. O sea, cambiar el orden de Intimos, de “Jódete” a “Buenos Días”, para así poder constatar que son otras geografías. Entonces la emigración, la desesperanza y la violencia mermaran de manera sostenida.

Pero siempre habrá que decir:

¡Que Vivan Las “Nannies”!

Notas. 

(1) Una reseña completa se encuentra en Cáceres (2016), que se puede obtener escribiendo a [email protected]

(2) Se debe señalar que The Washington Post del 19 de enero de 2014 que las trabajadoras domésticas laboran al margen de las regulaciones internacionales de trabajo: “The majority of domestic workers operate outside the formal economy for cash in hand. The International Labor Organization reports that more than half of all domestic workers have no statutory limitation of their weekly working hours (and) more than two out of five are not entitled to be paid a minimum wage”

(3) Este gráfico se construyó en base al gráfico presentado por USA Today, del 13 de febrero 2013.

(4) Véase el artículo de Russell Shorto en The New York Times de Junio 29, 2008, que presenta una reseña de estudios sobre la fertilidad en Europa y los EEUU, y medios para incrementarla.

(5) En 2005 los inmigrantes representaban 22% de los trabajadores de la industria de construcción.

 

(6) Las autoras concluyen: “A final interesting issue is whether immigrants earn the same compensating differential – if any –  as natives for working in risky industries and occupations. If immigrants are more willing to accept risky jobs because they underestimate workplace risks because of lack of information, then they might not earn the same compensating differential as natives and some form of government intervention may be warranted.

Referencias.

Cáceres, Luis Rene, “Migración, Remesas y Desarrollo Económico”, sin publicar, 2016.

Cáceres, Luis Rene, “Evasión Fiscal en America Latina”, sin publicar, 2018.

Cortes, Patricia, “The Effect of Low Skilled Immigration on U.S. Prices: Evidence from CPI Data”, Journal of Political Economy, vol. 116, 2008,

pp. 381-422.  

Cortes, Patricia y Jose Tessada, “Low-Skilled Immigration and the Labor Supply of Highly Skilled Women”, American Economic Journal: Applied Economics, vol. 3, 2011, pp. 88-123.

Easterlin, Richard, “”Why Isn’t the Whole World Developed?”, The Journal of Economic History vol. 41, 1981, Cambridge, Cambridge University Press.

Furtado, Delia y Heinrich Hock, “Low Skilled Immigration and Work-fertility Tradeoffs Among High Skilled US Natives: American Economic Review, vol. 100, mayo 2010a, pp. 221-228.   

Furtado, Delia y Heinrich Hock, “Female Work and Fertility in the United States: Effects of Low-Skilled Immigrant Labor”, September 2010b.

Orrenius, Pia M. Y Madeline Zavodny, “Do Imigrantes Work in Riskier Jobs?”, Research department Working Paper 0901, Federal Reserve Bank of Dallas, enero 2009.

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Luis René Cáceres Araniva
Economista salvadoreño

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