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martes, 19 de octubre del 2021

Problemas estructurales de El Salvador

La aplicación del análisis histórico estructural revela los aspectos estructurales, más permanentes, que sostienen a los funcionales o coyunturales, de la sociedad.

En el perí­odo de la década de los noventa y primera década del siglo XXI, en que  gobernó el  partido ARENA, la estructura social salvadoreña fue hegemonizada o cayó completamente bajo el dominio de la Oligarquí­a Emergente [1], desplazando a la Burguesí­a no Oligárquica [2], así­ como avanzando en su proceso de transnacionalización mediante su alianza con empresas transnacionales, así­ como realizando inversiones en otros paí­ses latinoamericanos; la oligarquí­a tradicional o cafetalera continuó su crisis histórica;  la clase media mejoró su posición económica y polí­tica; las clases obrera y campesina se debilitaron. La inversión y la tecnologí­a de producción crecieron sustancialmente, principalmente en las comunicaciones, la maquila, la banca, los centros comerciales y los centros de llamadas. La estructura productiva  se concentró en la maquila y en el comercio. El modo de producción se hizo más dependiente del exterior, las exportaciones aumentaron impulsadas por la industria maquiladora, pero menos que las importaciones que crecieron rápidamente debido al proceso de reconstrucción de postguerra y al aumento de las remesas familiares. Se amplió el territorio de concentración de la producción industrial, especialmente por el desarrollo de la maquila. El sistema monetario  fue dolarizado. El sistema bancario quedó  en manos de empresas extranjeras. El régimen polí­tico se democratizó y polarizó. El  Estado se debilitó con la disminución de los impuestos a la importación, así­ como  la privatización de la banca, empresas estatales y  comercio de exportación. El sistema fiscal favoreció la  concentración del ingreso  y  la riqueza. La  estructura de servicios sociales se amplió. Se mejoró  el andamiaje institucional en la sociedad civil con la creación y crecimiento de las ONGs. El modelo de funcionamiento económico fue el llamado Neoliberal de Fomento de Exportaciones, en que las polí­ticas para desmontar el modelo de mercados regulados o intervenidos por el Estado se hizo en un perí­odo relativamente largo (aproximadamente 20 años), en su etapa de consolidación o de segunda generación, en que el Estado es un mecanismo importante en la forma de compras gubernamentales, reducción de costos de producción, supervisión del funcionamiento de la economí­a y  control de la sociedad.

En la segunda década del siglo XXI, en que ha gobernado el partido FMLN, la estructura social continuó bajo la hegemoní­a de la Oligarquí­a emergente transnacionalizada; la Oligarquí­a tradicional continuó disminuyendo su poder polí­tico; la burguesí­a no oligárquica ha venido mostrando un proceso de recuperación; las clase media se ha estancado económicamente; mientras que las clases obrera y campesina continuaron su proceso de pérdida del poder económico y polí­tico. Se dio una leve mejorí­a en el acceso al crédito y la asistencia técnica de los micros y pequeños  empresarios. La tecnologí­a de producción se estancó, especialmente por la disminución de la inversión y pérdida de importancia de la maquila y los centros de llamadas. Continuó el proceso de concentración de la producción en el sector servicios. El modo de producción se hizo más dependiente del exterior por el crecimiento del endeudamiento público, las remesas familiares y el saldo desfavorable del comercio exterior. La estructura productiva continuó centrada en el comercio; se estancó el proceso de desconcentración territorial de la producción. El sistema monetario continúa dolarizado. El sistema financiero sigue  en manos de empresas extranjeras. El régimen polí­tico de democracia representativa con polarización polí­tica ha entrado en crisis. El  Estado se ha fortalecido por el aumento de la carga tributaria y el gasto en programas sociales, pero la estructura de servicios sociales tiende a debilitarse debido al déficit fiscal y el endeudamiento público. El sistema fiscal continúa favoreciendo  la concentración del ingreso y la riqueza. El andamiaje institucional ha mejorado con la polí­tica de transparencia, la cual está poniendo en evidencia la corrupción en los tres poderes del Estado. El modelo de funcionamiento continúa siendo el Neoliberal de Fomento de Exportaciones, pero sin apoyo estatal, cumplimiento de las leyes laborales y  polí­ticas de fortalecimiento del mercado interno.

Para asegurar el éxito de la estrategia de realizar cambios durante el próximo perí­odo presidencial, es necesario hacer un análisis de correlación de fuerzas, profundizar en los aspectos de funcionamiento de la sociedad y diseñar los elementos fundamentales de un programa de gobierno, éstos serán los contenidos de los artí­culos venideros.

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[1] Dueños principales   de empresas que crecieron rápidamente en la década del setenta como las financieras, grandes cadenas de almacenes y supermercados, distribuidoras de automóviles, industrias relativamente grandes y modernas. Para conocer más sobre este aspecto, leer el artí­culo de Santiago Humberto Ruiz Granadino. Las Clases Sociales de El Salvador al Inicio del Siglo XXI. revistas.ues.edu.sv/index.php/coyunec/article/download/429/362
[2] Propietarios de industrias grandes y medianas, así­ como de empresas medianas dedicadas al comercio y servicios, que se enriquecieron durante la guerra civil.
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