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domingo, 25 de julio del 2021

Por la Sin Razón del Parlamento, mujeres con más vulnerabilidad

El aborto en El Salvador siempre ha sido contemplado como un delito, sin embargo, antes de 1998 se permití­a el aborto en cinco figuras: el terapéutico, culposo, eugenésico, tentado y el criminológico, en donde de reconocí­an los derechos de las mujeres y las niñas, desafortunadamente con el nuevo código penal el aborto para a ser totalmente criminalizado y los derechos de estas se encuentran en vulneración y violación permanente. La razón por la que tomaron este desatino fue esa permanente confusión que generan los mitos, prejuicios, temores, creencias y la incidencia de ciertos grupos, dejando de lado los derechos humanos y el saber cientí­fico.

El Salvador es un Estado Laico de acuerdo a los artí­culos 25 y 82 de la Constitución de la República de El Salvador, donde hace referencia a asuntos religiosos, caracterí­stica fundamental de los Estados Laicos. En dichos Estados las creencias religiosas no influyen sobre la polí­tica nacional, lo cual es mucho más difí­cil de lograr en la realidad.

Un congreso tiene la obligación de legislar para todas y todos, deben tomar en cuenta la diversidad de pensamientos y religiones, no dejarse guiar por sus principios o miedos personales y obligar a que toda la población se rija por ellos. En el Salvador actualmente cuenta con diversas religiones y formas de pensar, en las cuales no todas tienen la misma visión sobre el aborto Entonces ¿por qué pretenden imponer su verdad ante toda la población salvadoreña?

¿Es posible legislar para toda la población salvadoreña bajo el principio de la Constitución que en su artí­culo tres dice: “Todas las personas son iguales ante la ley. Para el goce de los derechos civiles no podrán establecerse restricciones que se basen en diferencias de nacionalidad, raza, sexo o religión…”? En principio creo que sí­, mas ben es el deber de legislar para toda su población, sin embargo el deber se dificulta cuando ciertos sectores de la población se empecinan en que únicamente existe una religión, una sola manera de pensar y por lo tanto solo forma de actuar, cuando en realidad nuestra población la conformamos mujeres y hombres con diferentes y diversos pensamientos y creencias, cada uno con su verdad relativa.

En el devenir de los tiempos han ido surgiendo diferentes formas de pensar más inclusivas y reconocedoras de la diversidad de la especie humana, hecho que conlleva a Estados más democráticos, sin embargo veo al Estado Laico perdiéndose y dando cabida a viejos lineamientos que recuerdan a esclavistas del siglo XIX, quienes justificaban con la biblia bajo el brazo y la “ley divina” a su favor, o como durante milenios se ha justificado la discriminación, opresión y subordinación de las mujeres amparándose en creencias religiosas. ¡Qué vergüenza el proceder de la Asamblea Legislativa!, si ustedes quieren vivir conforme al pensamiento de hace dos siglos o más, ¡ví­vanlo!, pero no lo impongan a las demás personas. El mensaje está claro, son las libertades individuales las que peligran.

En este sentido llego la hora de fortalecer un Estado Laico y devolver a las mujeres y niñas los derechos humanos que se les quitaron con el Código Penal del 98 en relación al aborto, dejen su misoginia que discrimina diariamente a las mujeres y busquen soluciones en aras de encontrar entendimiento para servir a las personas que les situó en donde están, esa es vuestra misión señores y señoras parlamentarias, no mantenerse en la sinrazón que genera más vulnerabilidad a las mujeres y niñas salvadoreñas.

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