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domingo, 01 de agosto del 2021

Populismo religioso

A la política de la post verdad le son irrelevantes las convicciones personales le importará cómo me presento ante los votantes. Así es un recurso de los malos políticos ante la ausencia de propuestas electorales buscar la religiosidad y pureza: usar lenguaje teísta al hablar; acercarse al líder religioso del lugar; «entregar» en actos masivos las administraciones, ciudades o países a Dios. Nadie lo dice pero esto también es populismo.

En El Salvador el antecedente más reciente (luego de la firma de la Paz) de este neo populismo lo comenzará Rodolfo Parker cuando abanderó la oposición al matrimonio igualitario o las posiciones anti aborto que terminaron con una serie de crímenes de odio y encarcelando mujeres inocentes. De la mano de la fundación Si a la Vida, grupo reaccionario ultra católico bajo el lema «un pais cristiano necesita leyes cristianas» reformó la Constitución cambiando siglos de tradición jurídica en cuanto a las formas de interrupción del embarazo así como la eliminación de la educación laica y, no solo, penalizó con cárcel el oficio más antiguo del mundo. La cruzada moral iniciada por el diputado Parker Soto no alcanzaría para no alterar los testimonios de los culpables en la masacre de sacerdotes jesuitas; encubrir la acusación de violación a dos menores (varón y mujer) de edad en alta mar por uno de sus hijos o recibir maletines negros de la partida secreta del GOES. También podemos recordar la pre-campaña de Tony Saca antes de ser presidente incluyó una visita a Juan Pablo II en Roma. Dicho encuentro fue convenientemente difundido por los medios para demostrarnos que era un hombre de principios y valores. Ya siendo candidato fue ungido de Dios por algunas iglesias no católicas en el estadio Cuscatlán, era indudable –sostenían- que haría un gobierno humano. Ahora guarda prisión por corrupción. Un caso similar de populismo será Simeón Magaña Azmitia que llegando como el diputado más joven del congreso, sostenía que fue electo y elegido para representar a las personas que creen en Dios. Termina su periodo desprestigiado socio-políticamente e involucrado en un aparatoso accidente de tránsito. Exculpado de todo castigo debido a que no hay pruebas toxicológicas (por el mal uso de su inmunidad parlamentaria) que demuestren en qué estado conducía, responde que: fue voluntad de Dios que así pasaran las cosas esa madrugada donde mató a un joven. Todos estos piadosos políticos resultaron corruptos y, en menor o mayor medida, procesados por la justicia.

La pregunta a contestar es ¿Por qué los líderes religiosos les hacen el juego a estos políticos? Porque para estas iglesias que se prestan a ese populismo significa que ese político y el poder que representa se están consagrando a esa creencia. Políticas públicas, medios de comunicación o legislaciones que se enmarcan dentro del discurso de la iglesia son el compromiso que adquiere el político con aquella línea de fe en detrimento de las acciones de Jesús en estos temas, de otras creencias y de la democracia. Desde luego eso significa que los líderes religiosos (cómplices) miraran hacia otro lado por crímenes y robos. No importa la santidad o si la persona es moral o ética, importa el poder que cada uno de esos actores representa.

Un político corrupto necesita una iglesia corrupta. El maridaje fe-política nos vende un gobierno moral olvidándose que la sociedad es plural y secular. Matan la democracia por conservar poder político. La religión en política no representa principios sino ausencia de ideología.   

Corolario:

El enemigo de las religiones hoy no son las creencias post-modernas. El verdadero enemigo son los ansiolíticos que resuelven todas las ansiedades de los humanos de forma más rápida, efectiva y barata que los rituales eclesiásticos que han terminado traicionando a Dios.

Los políticos no ayudaran a resolver con «leyes cristianas» la crisis de fe que vive nuestra sociedad. Primero porque la crisis de valores, principios y honestidad se dan precisamente por el sistema económico que protegen los políticos; la mala economía aumenta los fundamentalismos religiosos de todo tipo tan diseminados en sociedades pobres y atrasadas culturalmente como la salvadoreña. Segundo, no lo aceptan pero la post religión ha impuesto nuevas formas de relacionarse con Dios: primero está el modelo económico y después Dios. Tercero, renunciar a esa perversa relación. Como en Europa la unión de las iglesias latinoamericanas debería de ser con la modernidad no con la política.      

La resistencia de los líderes de las iglesias de apoyar un Estado democrático y mejor decantarse por transformar la sociedad salvadoreña en una ofrenda para Dios traerá más caos y es una bomba de tiempo para más violencia y corrupción.

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