Por Hans Alejandro Herrera.
El proyecto debía dar agua a medio millón de peruanos estaría siendo obstaculizada por algunos cuestionados funcionarios del PNSU que al parecer interferirían en ejecución de mega obra en el Cusco, la inversión asciende a aproximadamente más de 250 millones de soles. Hasta hace una semana la obra estaba ejecutada en un 46% y estaba proyectada a ser concluida en 2026, el peligro de paralización sumaría a Vilcanota II a engrosar la lista de obras detenidas en el gobierno de Boluarte.
Vilcanota II
Ha referencia a dos proyectos distintos en la región del Cusco: uno para agua potable, que busca mejorar el suministro a más de medio millón de personas en seis distritos, y otro para la irrigación agrícola en el Valle Sagrado, que ampliará la frontera agrícola en más de 1,500 hectáreas con riego tecnificado para más de mil familias.
Respecto al primero, el cual es el que corre riesgo , se trata de ampliar y mejorar el servicio de agua potable para más de 546,000 habitantes de los distritos de Santiago, Huanchac, San Sebastián, San Jerónimo, Saylla y Oropesa, asegurando la continuidad del servicio en el futuro. La inversión del proyecto consta de montos mencionados que superan los 250 y 298 millones de soles.
En cuanto a su estado, ya se estaba ejecutando la instalación de las redes de tuberías, supervisada por el Ministerio de Vivienda, y el avance se proyectaba para fines de 2026. Sin embargo…
La falta de resolución de interferencias y disputas territoriales detienen uno de los proyectos de saneamiento más importantes del país. Considerado una de las obras de saneamiento más relevantes para la región sur del Perú, enfrenta la amenaza de suspensión por múltiples trabas administrativas y conflictos sociales.
Su ejecución se encuentra estancada por decisiones y demoras de funcionarios del Programa Nacional de Saneamiento Urbano (PNSU). Según el vicedecano del Colegio de Ingenieros del Cusco, José Humberto Cabezas Mancilla, varios frentes de trabajo permanecen bloqueados. Los tramos que atraviesan Oropesa y Saylla enfrentan la oposición activa de comunidades locales y asociaciones ganaderas. Además, el acceso al reservorio R-12 está restringido por comuneros que reclaman la propiedad de las vías de acceso. Se suma la presencia de terrenos con procesos judiciales vigentes, situación que impide liberar completamente las áreas necesarias para los trabajos. El Colegio de Ingenieros del Cusco ya ha alertado sobre el impacto económico y social de la paralización del proyecto Vilcanota II. El Colegio de Ingenieros advierte que dejar inconcluso este proyecto significa perder una oportunidad clave para optimizar la gestión del agua, la salud pública y la resiliencia de la ciudad frente al incremento poblacional y los efectos del cambio climático.
Una conclusión semejante nos dice que: «Las obras paradas quedan paradas», lo dicen las miles de obras detenidas en todo el país, como por ejemplo el mega penal de Ica devorado por la arena por una cuestión arbitral.
Pero volviendo a Vilcanota II, ésta mega obra se ve afectada debido a que al parecer se trataría de poner contra las cuerdas al contratista. Ha trascendido que al parecer habría intentos incluso de resolverle el contrato. Hasta cierto punto parecería que los funcionarios del PNSU serían los que tardaron en resolver las interferencias en lo referente al cumplimiento del plazo del contrato.

Esto lo habría advertido el Vicedecano del Colegio de Ingenieros del Cusco, Ing. José Humberto Cabezas Mancilla, quien manifestó que diversos frentes de la obra han permanecido bloqueados desde el inicio de la ejecución: el Tramo II (Oropesa y Saylla) enfrenta oposición de comunidades y asociaciones de ganaderos; mientras que en el Tramo III, el acceso al reservorio R-12 fue cerrado por comuneros que alegan propiedad de las vías.
Sostuvo que a ello se suma una problemática aún no resuelta por la entidad responsable: terrenos con litigios judiciales en manos de asociaciones locales, que han impedido la liberación completa de áreas necesarias para la continuidad de los trabajos. Estos procesos, junto con los hallazgos arqueológicos y la demora en las autorizaciones de Provías Nacional, han generado retrasos significativos y pérdidas millonarias.
El Ing. José Cabezas Mancilla, precisa que un proyecto de esta envergadura, además de atender una necesidad básica, marcará un hito en la gestión de los recursos hídricos urbanos, mejorando la resiliencia frente al crecimiento poblacional y las variaciones climáticas que afectan la seguridad hídrica, y que el objetivo debe ser culminar la obra en los plazos establecidos, garantizando la puesta en servicio de esta gran inversión que representa desarrollo para el Cusco.
Aparentemente habría dentro de la burocracia un modus operandi por el cual supuestamente se buscaría afectar al contratista, responsabilizándolo del retraso, penalizándolo e incluso llevándolo a resolverles el contrato. Cómo un posible antecedente, puede mencionarse lo que sucedió en Sedapal con la obra de saneamiento más importante del país en ejecución, denominada La Nueva Rinconada, cuya inversión asciende a más de 1,200 millones, la cual estuvo en peligro de paralizarse perjudicando a más de 500 mil familias (alrededor de 2 millones de peruanos en la capital) de los distritos de Villa Mar del Triunfo (VMT), San Juan de Miraflores (SJM) y Villa El Salvador (VES).
No obstante la situación del agua es un frente importante en la lucha contra la pobreza, su paralización es una raya más al tigre y puede agudizar la conflictividad en un Perú donde el gobierno es inexistente y la plata se tira al agua en obras que mueren antes de llegar a ponerse en operaciones. El caso Vilcanota II podría ser la última obra muerta en un cementerio de obras públicas en que se reduce el gobierno Boluarte.


