Por Alonso Rosales
A dos años de las cuestionadas elecciones presidenciales de 2024, Venezuela se encamina hacia un nuevo proceso de negociación política entre sectores de la oposición y el oficialismo. Sin embargo, el intento de diálogo vuelve a evidenciar la profunda fragmentación del bloque opositor, con la líder María Corina Machado y el excandidato presidencial Edmundo González Urrutia marcando distancia de las conversaciones impulsadas con el respaldo de Estados Unidos.
En un comunicado conjunto, Machado y González Urrutia dejaron claro que no participarán directamente en la mesa de negociación, aunque tampoco se oponen a ella. Ambos señalaron que evaluarán el proceso únicamente en función de “resultados concretos y verificables”, entre ellos la liberación de presos políticos, la recuperación de las instituciones democráticas y la definición de un cronograma electoral transparente y sin exclusiones.
La representación opositora en la mesa estará encabezada por Dinorah Figuera, quien regresó recientemente a Venezuela después de varios años de exilio y cuenta con el respaldo del Gobierno de Estados Unidos para participar en el proceso de negociación. Frente a ella estará la delegación oficialista liderada por Jorge Rodríguez.
Una oposición dividida
Analistas políticos consideran que las diferencias entre los sectores encabezados por Machado y Figuera reflejan una competencia por el liderazgo de la oposición.
El politólogo Ricardo Sucre sostiene que ambos grupos representan estrategias distintas para enfrentar al chavismo. Mientras el sector de Machado continúa defendiendo el mandato surgido —según la oposición— de las actas electorales de 2024, el grupo que participa en la negociación apuesta por abrir espacios institucionales que permitan avanzar hacia futuras elecciones.
Según Sucre, la decisión de Machado responde también al hecho de que Washington decidió impulsar otro mecanismo de negociación distinto al liderazgo tradicional que ella representa.
Por su parte, el analista John Magdaleno considera que el gobierno venezolano logró encontrar un interlocutor opositor dispuesto a negociar, algo que no había ocurrido en procesos anteriores.
El peso político de María Corina Machado
A pesar de mantenerse fuera de la mesa, Machado continúa siendo reconocida como la figura de mayor respaldo dentro de buena parte de la oposición venezolana.
Incluso dirigentes con diferencias políticas, como Henrique Capriles, han advertido que cualquier negociación que excluya a Machado difícilmente podrá consolidar acuerdos duraderos.
La propia Dinorah Figuera aseguró recientemente que Machado “es muy importante para este proceso” y anunció que buscará convocar a todos los sectores democráticos a partir del 1 de agosto.
En la misma línea, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, afirmó que Machado “puede tener un papel” dentro del proceso, al considerar que todos los sectores de la sociedad venezolana deben estar representados.
El dilema de negociar
Para varios analistas, Machado enfrenta además un desafío político interno.
Durante años construyó una imagen de firme oposición al chavismo y rechazó los anteriores procesos de negociación, argumentando que solo fortalecían al oficialismo. Esa postura limita ahora su margen para incorporarse a una mesa de diálogo sin generar cuestionamientos entre sus propios seguidores.
Ricardo Sucre considera que la dirigente también optó por mantenerse al margen porque participar podría debilitar el discurso político que ha sostenido durante los últimos años.
Expectativas moderadas
Mientras tanto, buena parte de la población venezolana observa el nuevo intento de diálogo con escepticismo, tras varios procesos de negociación que en el pasado concluyeron sin producir cambios políticos significativos.
John Magdaleno sostiene que aún es prematuro hablar de una transición democrática. A su juicio, antes deben restablecerse derechos fundamentales como la libertad de prensa, la libertad de reunión, el funcionamiento independiente de las instituciones y la liberación de los presos políticos.
Solo entonces —afirma— podrían existir condiciones reales para avanzar hacia elecciones plenamente competitivas.
Un proceso lleno de incertidumbre
Las negociaciones que comenzarán formalmente el 1 de agosto representan una nueva oportunidad para intentar destrabar la prolongada crisis política venezolana. Sin embargo, la ausencia del principal liderazgo opositor en la mesa refleja que la unidad sigue siendo uno de los mayores desafíos para quienes buscan un cambio político en el país.
El éxito o fracaso del diálogo dependerá no solo de la voluntad del gobierno y de la oposición participante, sino también de la capacidad para incorporar a todos los actores relevantes y ofrecer resultados concretos que devuelvan la confianza a una ciudadanía marcada por años de frustración política.
Fuentes consultadas:
- CNN en Español.
- Declaraciones del politólogo Ricardo Sucre.
- Declaraciones del politólogo John Magdaleno.
- Comunicado conjunto de María Corina Machado y Edmundo González Urrutia.
- Declaraciones del secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio.


