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sábado, 23 de octubre del 2021

Partir las aguas

Para superar una bipolaridad maniquea y manipuladora.

La oligarquí­a está dividida entre los oligarcas que pagaron impuestos en secreto para comprar su impunidad a fin de que la CICIG no los toque ―es decir, Dionisio-CACIF― y los que se rebelaron y no lo hicieron y por eso fueron separados del usufructo del Plan para la Prosperidad del Triángulo Norte de Centroamérica. La fracción ultraderechista de la oligarquí­a que quedó fuera del usufructo de este plan geopolí­tico ―y que por eso tiene ahora un discurso anticacifero― es la que le ordenó a Jimmy echar a Velásquez. La otra facción lo defiende usando a sus comparsas rosa-lilas, los cuales han sido ungidos por la embajada para suplir a Jimmy y administrar este plan pro-oligárquico. Esta supleción se acelerarí­a si se consuma el golpe de Estado blando que le empezó a dar Iván a Jimmy con el enjuiciamiento de su familia y que ahora remató con la petición de antejuicio en su contra.

La crisis polí­tica actual es entonces una crisis de derechas que ―por medio de torrenciales financiamientos de la Open Society Foundations (Soros), USAID, NED, NIMD y otras lúgubres agencias del capital especulativo transnacional y de la CIA― hace que la izquierda rosada, la derecha lila y algunos individuos y grupos de la que fuera izquierda roja, se plieguen sumisos al designio geopolí­tico y, hoy, a la romántica cruzada en defensa de Iván Velásquez.

La fracción oligárquica que usufructuará el plan geopolí­tico con más mineras, hidroeléctricas y palma africana, restaura su desgastado poder mediante la puesta en práctica de la teorí­a de la acción polí­tica no-violenta, con golpes de Estado blandos a partir de selectivas “luchas contra la corrupción”, revoluciones de colores (o manipuladas movilizaciones urbanas de clase media interconectada) y la cooptación de la izquierda rosada para que la restauración del poder oligárquico se realice haciendo cambios para que todo siga igual bajo un próximo gobierno rosa-lila. Por eso es que asistimos a esta jacarandosa alianza: UNE-Semilla/Somos/AEU et al=CACIF-Fundesa-Enade-UFM/MCN. Mientras tanto, la fracción oligárquica fascista acosada por la CICIG y que no se beneficiará del plan geopolí­tico, aboga por Jimmy alegando defensa de la “institucionalidad”.

La bipolaridad Jimmy-Iván es pues un falso problema mediante el cual se manipula la ingenuidad de quienes creen que nuestro dilema nacional es entre polí­ticos corruptos e incorruptibles, cuando en realidad el problema radica en la dominación oligárquica que engendra ―con su corrupción económica sistémica― la pudrición de los polí­ticos y del Estado entero. Ante esto no necesitamos otra revolucioncita de colores como la del 2015 (que no cambió nada), sino la creación de un instrumento polí­tico amplio y convergente que se constituya en interlocutor alternativo (a la oligarquí­a) frente a Estados Unidos. No se trata de optar entre apoyar a Iván o a Jimmy. Esto implica dejarse manipular de nuevo. Converjamos en un frente amplio que nos haga interlocutores válidos proponiendo democratizar la economí­a, el Estado y la interculturalidad.

Si caemos en la bipolaridad Iván versus Jimmy, caemos en que apoyar a Jimmy es apoyar al fascismo, y apoyar a Iván es apoyar a Dionisio. Y ambas opciones son de derecha, pues la crisis es intra-oligárquica. Optemos por el pueblo fuera de esta bipolaridad. Pelear por Jimmy o por Iván es volver a ser ví­ctimas de la manipulación mediática y de los netcenters rosa-lilas pro-oligárquicos.

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