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martes, 11 de mayo del 2021

NYT desnuda a Trump

El mejor de todos. Un empresario de éxito que puede lograrlo todo, negociador invencible. Incluso escribió un libro «El Arte de la Negociación». Así se vendió Donald Trump hace cuatro años para ganar la presidencia estadounidense y prometió hacer bajo esa lógica personal a América grande otra vez.

Contra todo pronóstico ganó al establishment político representado en aquella elección en unos desprestigiados Clinton. Resultó un fiasco. Hoy sabemos que su padre Fred Trump comenzó a transferirle a la edad de ocho años de forma fraudulenta parte de su fortuna, al graduarse de la universidad, le había heredado a Donald $413 millones de forma fraudulenta para evitar pagar el impuesto de donación. Con eso hizo una aparente fortuna de $3400 millones de dólares pero todo eran deudas y bonos basura.

Finalmente quebró haciendo perder a quienes les entregaron su dinero $1500 millones pero ocultando para él capital suficiente para fundar la Corporación Trump. En la bolsa de valores igual demostró que era malo, con bonos basura financió sus casinos en Atlantic City. Al año se estaba declarando en bancarrota. Y volvió a quebrar hasta por tercera ocasión hasta que en 2004 Mark Burnett y Bill Pruitt le propusieron hacer un show de televisión – El Aprendiz- que lo rescató de la ruina económica y le permitió venderse con la ayuda del marketing como (algo que no era) un empresario exitoso, el Midas de EE.UU.

Convencidos todos que era un empresario que se había hecho a sí mismo muchas empresas compraron su nombre para ponerlo en productos: pizza, pan dulce, vodka, galletas, carnes, juegos de mesa, perfumes, ropa interior, detergente, corbatas, colchones, cursos para hacerse millonario, una fundación y hasta una universidad, estos últimos tres tuvieron problemas legales por haber sido estafas Ponzi. Igualmente se  asoció a personajes de la mafia rusa y en México estuvo relacionado con fraudes inmobiliarios. Todo esto (programa de TV y fama) le dejó $420 millones.

Ya con un respiro económico volvió hacer igual que cuando su padre le heredó. Se endeudó para invertir en negocios inmobiliarios: 11 campos de golf que llevan ya $300 millones en pérdidas y hoteles que igualmente le han generado $55 millones en el último año en deudas. En 2009 por mala administración sus socios, empleados y afectados por sus estafas lo llevaron a los tribunales. Trump con su imagen hace dinero pero como empresario gestor es torpe.

Como lo vimos con su padre eso de evadir impuestos es de familia. Ingenierías fiscales, sin seguir las reglas, poco o nada transparente Trump no sólo no pagó impuestos los últimos 15 años sino que pidió una devolución de renta de $70 millones (que ya estudia el Congreso para obligarlo a devolverlos con intereses). Así lo demuestra el análisis de sus declaraciones de impuestos hecha por el New York Times (NYT) en 500 sociedades anónimas que conforman la Corporación Trump.  

Trump es en realidad ejemplo de la cultura empresarial de los grandes millonarios estadounidenses. Basta revisar las historias de Vanderbilt, Rockefeller, Carnegie, Astor, Ford, Morgan, Kellogg y veremos que su éxito económico fue posible saltándose leyes fiscales o haciendo trampa. Todo eso no pasaría de ser un buen documental o libro que anima jóvenes a seguir su ejemplo o incluso no estaría fuera de lo normal que en 10 años pagó cero de impuestos y en los últimos dos años sólo pagó 1600 dólares ya que eso pasa muy seguido en derecho tributario, sería habitual si no fuera porque es el presidente de EE.UU. (uno muy confrontativo) y resulta haber usado su cargo para aumentar su patrimonio.

El presidente ha estado haciendo negocios como por ejemplo con «Mar a Lago» que desde que era candidato decidió subir el precio de la membrecía dejándole $26 millones de ganancia ya siendo presidente. Igual la presión para que empresas que tienen conflicto con el gobierno (Walgreens y Atem) hagan negocios con sus empresas o que gobiernos extranjeros alquilen instalaciones propiedad de Trump para sus actividades a precios muy superiores a lo normal. Todo esto usando su cargo porque todos quieren quedar bien con el presidente.

Trump perderá las elecciones no solo por su pésimo manejo de la corona-crisis; incluso por haber construido una falsa recuperación económica endeudando al país o su racismo-xenofóbico; perderá sobre todo porque decidió en lugar de ser estadista ser showman bananero y eso lo hace mal político y peor presidente para la potencia líder del mundo libre. Luego ahora los votantes saben que no es el empresario-hábil administrador que la televisión vendió, en realidad para ganar hace fraude: juega en el límite de las leyes cuando no las está transgrediendo y eso cae dentro de lo tolerable cuando no eres político porque si lo eres entonces te perciben como deshonesto y corrupto. 

Corolario:

En su libro Trump demuestra que conoce al estadounidense promedio, el que necesitó para llegar a la presidencia: «juego con las fantasías de la gente –escribe Trump- la gente quiere creer que algo es lo más grande, lo más valioso, lo más espectacular. Yo lo defino como hipérbole (aumentar o disminuir lo que se habla según convenga) voraz. Una forma inocente mía de exageración y muy efectiva de promoción».

El 3 de noviembre próximo veremos si los votantes estadounidenses se vuelven a tragar eso de Make America Great Again.

Marvin Aguilar
Marvin Aguilar
Analista político

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