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sábado, 16 de octubre del 2021

Los jesuitas en el Perú

Los primeros jesuitas fundan en Lima el Colegio Máximo de san Pablo que va a ser su centro de operaciones en su expansión por el territorio inca. Y también el Colegio real de san Martín

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El documentalista argentino Sergio Raczko presenta Peruviana. La Provincia Jesuítica del Perú. Primera Parte (Argentina, 2019) El documental da cuenta del arribo de los jesuitas al Perú y del trabajo que empiezan a realizar a su llegada.

Se registra también la fundación de iglesias, colegios, universidades y su trabajo misional entre los pueblos originarios del actual Perú y lo que fue el mundo inca.

El documental inicia con el registro de la fiesta del Domingo de Ramos en Ayacucho, que originalmente se llamó Huamanga. En la procesión participan los fieles con llamas, burros y caballos. Se entonan hermosos cantos religiosos populares en español y en quechua.

La cámara registra una conmovedora expresión de la religiosidad popular y de las tradiciones que crearon y difundieron los jesuitas. La celebración de la Semana Santa en esta ciudad ha sido declarada Patrimonio Cultural de la Nación.

En esta parte introductoria se registran las palabras del Obispo de Ayacucho, Salvador Piñeiro García Calderón, y de los jesuitas Aníbal Oyola y Juan Dejo, que es el historiador de la Provincia.

Al término del primer Concilio Limense de 1551 se puso como condición, para poder ordenarse sacerdote que a más del español se hablara una lengua de los pueblos originales.

Las tres partes de Peruviana abarcan el período que va de 1568 a 1767 cuando los jesuitas, por órdenes del rey Carlos III son expulsados de los reinos de España y se van a vivir a los estados pontificios en Italia. La primera parte comprende de 1568 a 1578.

El jesuita Benjamín Crespo comenta que ya en 1544, después de cuatro años de fundada la Compañía de Jesús, san Ignacio de Loyola menciona al padre Diego Láinez la importancia de que los jesuitas vayan a Perú. Van a pasar todavía 24 años, para que eso ocurra cuando es general san Francisco de Borja.

Los primeros jesuitas fundan en Lima el Colegio Máximo de san Pablo que va a ser su centro de operaciones en su expansión por el territorio inca. Y también el Colegio real de san Martín.

El párroco y superior de la comunidad de la iglesia de san Pedro y san Pablo en Lima, el jesuita José Enrique Rodríguez, habla de la fundación en 1569 de sus riquezas artísticas. La actual iglesia es de 1638.

En el interior hay ocho altares barrocos cubiertos con pan de oro. La restauradora Nancy Junchaya describe los altares y subraya los puntos de mayor interés. Hay un altar neoclásico de madera. En la iglesia está un Cristo, obra de Juan de Meza y Velasco y también hay piezas de Asencio y Mateo de Tovar.

La sacristía tuvo bóveda, pero en un terremoto se cayó y se hizo un techo plano con motivos florales y 18 escenas de la vida de san Ignacio. Aquí está el estupendo cuadro la Coronación de la Virgen obra del hermano jesuita Bernardo Bitti. Y hay una cenefa de mayólica con los santos de la Orden.

Otra vez en Ayacucho, José Antonio Recharte S.J, explica como a la llegada de los primeros jesuitas a Lima se dedican a la educación de españoles y criollos, pero surge la inquietud de que no han salido de España a hacer lo mismo y que es necesario, sin abandonar sus actuales tareas, empezar a trabajar con los indios.

El antropólogo jesuita Polinario Tanta Ramírez comenta sobre los cantos en quechua y la importancia que esta práctica tuvo en el proceso misional. En diversos momentos del documental Yulisa Arango Palomino y Maruja González cantan hermosas piezas religiosas en quechua.

En la celebración de Semana Santa hay una multitudinaria procesión de noche donde Jesús y la Virgen, en grandes andas, se “encuentran”. La cámara registra la manifiesta devoción de los fieles.

El historiador del arte Ramón Mújica habla de la importancia que en la evangelización tuvieron las lenguas indígenas y el aprecio a las mismas por parte de los jesuitas misioneros. Sobre el tema abunda el jesuita Juan Dejo que habla de las lenguas indígenas y la predicación.

Las cámaras se trasladan al Cusco donde la obra de la Compañía de Jesús fue notable. Se habla de los centros de enseñanza que los jesuitas abrieron en esa ciudad: El Colegio de la Transfiguración, el Colegio real de san Bernardo y el Colegio de san Francisco de Borja, para nobles indígenas.

En la gran iglesia de los jesuitas en Cusco está la capilla lateral de los indios dedicada al Niño Jesús Inca vestido como un rey Inca. Desde 1610 los jesuitas difundieron la devoción a esta manifestación de Jesús y fundaron la Cofradía del Niño Jesús Inca.

La imagen, en la idea de los jesuitas, representa al rey y al sacerdote. El emperador Carlos V había reconocido y respetado los títulos nobiliarios de la nobleza inca. Era una manera de ponerse del lado de ellos.

Se conservan pocas imágenes del Niño Jesús Inca, porque el obispo Manuel de Mollinedo las manda destruir en su esfuerzo por combatir esa práctica sincrética creada y promovida por los jesuitas.

La construcción de la iglesia inicia en 1578. En 1650 un terremoto la destruye. Entre 1651 y 1668 se construye la que ahora se ve. El estilo es barroco cusqueño. Los altares son barrocos cubiertos con pan de oro.

El documental señala la importancia que tuvo en el trabajo misional el jesuita español Alonso de Barzana (Belinchón, España, 1530 – Cusco, Perú, 1597) que llega al Cusco en 1571. Realizó un intenso trabajo misional por el territorio del ahora Perú y Bolivia.

Siempre mostró un gran interés por la cultura y lenguas indígenas. Hablaba, con mayor o menor perfección once lenguas de los pueblos originarios entre ellas el quechua, el aymara y el guaraní.

Ya desde 1637, en la VI Congregación Provincial del Perú, se dieron los primeros pasos, para su proceso de beatificación. Después de la expulsión de los jesuitas la causa se olvidó. En 2015 el papa, que conoce bien la vida y obra del padre Barzana, solicitó que se reabriera oficialmente la Causa de Beatificación. El actual vicepostulador es el padre Benjamín Crespo SJ.

Cuando el virrey Francisco Toledo enjuicia y sentencia a muerte a Tupac Amaru, los jesuitas interceden por su vida. No hay marcha atrás. El padre Barzana convierte al Inca a la fe cristiana. Un jesuita escribe un texto donde narra la muerte del último de los gobernantes incas.

El padre Barzana asegura al Inca que desde el cielo va a cogobernar a su pueblo en compañía de Jesús. Los jesuitas a su muerte, en su iglesia, lo celebran como rey y mártir de la Iglesia.  A la desaparición de Tupac Amaru I, la Compañía de Jesús se propone como la heredera del Imperio del Sol.

Sergio Raczko con muy pocos recursos logra un gran trabajo. Va y viene entre el hoy y el pasado. Las festividades que subsisten y los cantos que las acompañan son obra de los jesuitas del siglo XVI y XVII.

A partir de lo que dicen a quienes entrevista construye una narrativa sobre las ideas y el trabajo de los jesuitas en el Perú y la importancia que tuvo y sigue teniendo. También a través de las entrevistas documenta los colegios e iglesias que construyeron los jesuitas y que hoy día siguen en pie. Y subraya el aporte a la arquitectura y las artes.

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Peruviana. La Provincia Jesuítica del Perú (I)

Producción:  Argentina, 2019

Dirección: Sergio Raczko

Guion: Sergio Raczko

Fotografía: Sergio Raczko

Musicalización: Sergio Raczko

Locución: Julio Rodríguez

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Rubén Aguilar Valenzuela
Columnista y analista de ContraPunto. Doctor en Ciencias Sociales, con una Licenciatura y Maestría en Sociología y Estudios de Desarrollo Institucional; exfuncionario del gobierno mexicano.
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