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sábado, 15 de mayo del 2021

La verdad

Teniendo como primicia la crisis del covid-19 en El Salvador, el presidente Nayib Bukele aprovechando su lenguaje llano ha logrado establecer una esfera de cierta “verdad” por medio de la decepción social, obteniendo un conflicto entre el pensamiento del poder y el pensamiento autónomo del sujeto. El primero es “el sentido común”, al que quien está en el poder alarde tanto para que la población rechace una opinión técnica de la ciencia que sea. Porque es quien en su coyuntura logró hacerse ser y sentirse pueblo. Y al tomar el poder toda interpretación de la realidad recae en él por sumisión de la población. Lo que él diga fue, es y será.

El poder necesita que su mensaje sea llevado a todo rincón y que logre ser entendible, por eso mismo, crea un cumulo de medios alternativos que incluyen mensajes cortos, pero diluidle al sujeto y así éste fácilmente es moldeado a ver una sola realidad. El resultado es un sujeto que no emite idea, emite la idea del otro, es un sujeto-otro o bien un sujeto pensado. Un caso particular, dado que normalmente el poder económico es quien necesita monopolizar los medios de comunicación, en este caso salvadoreño, es el poder político de un individuo que logra que la diversidad de medios sean los enemigos de su verdad, entonces quien o quienes emitan “la verdad”, son “medios alternativos” que crean el sentido común y así logran que el poder exprese con facilidad su mensaje.

Pero, una de las necesidades de este poder es atacar a quien crea un mensaje alterativo, este es el caso del pensamiento autónomo. Al momento del choque cuando el sentido común no encuentra una justificación argumentativa, su salida es únicamente la ofensa. La defensa cae en la subjetividad. Ésta es la misma que emana del poder hacía periodistas cuando es cuestionado por sus acciones. El conflicto que por funcionalidad está en la política es más frecuente en el Ejecutivo, ya que trata de llevar una situación a su antojo y no por diversos criterios científicos. Que en el caso de una pandemia como la que está atravesando el mundo, especialmente El Salvador, tienen que prevalecer criterios médicos por ser los que están en primera línea de combate y por la naturaleza de la situación. De igual forma, es importante tener un control social que permita que la propagación del virus no sea a gran escala, se cuentan con oenegés, fundaciones e investigaciones académicas que podrían facilitar un control de la libre circulación siempre y cuando respetando el ordenamiento Constitucional. ¿Por qué las anteriores deberían ser tomadas en cuenta? Porque el gobierno debe saber que el Estado no ha tenido la capacidad de solventar los errores estructurales, y son los anteriormente mencionados que se han encargado de llevar adelante la examinación de la problemática en el terrero.

Dado los abusos de quien se encuentre en el poder es válido cuestionarlo por ser el poder. En el caso salvadoreño el abuso es romantizado al grado que la población lo toma como un gesto deseado. Es necesario que la población este consiente de la gravedad de legitimar las acciones de quien hoy por hoy hace un festín de poder a su antojo.

David Pérez Ascencio
David Pérez Ascencio
Columnista de ContraPunto

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