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viernes, 22 de octubre del 2021

La hora final

La corrupción ha estado en el centro de los debates y las acusaciones y contra-acusaciones, pero poco se ha hablado de reconocimientos y solicitud de perdón para poner puntos finales a los que cometieron semejantes atrocidades contra los dineros públicos

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La hora final se acerca de la elección presidencial del 3 de febrero de 2019. Hora esperada por todos los salvadoreños que van a ir a votar y los que no van a ejercer su derecho por los motivos que sean.

Ha sido una jornada larga y tediosa, porque las elecciones para alcaldes y diputados, y las presidenciales, sólo se distanciaron unos meses. Por lo tanto, la campaña polí­tica con fines electorales ha sido una de las más largas desde que se puso fin a la guerra civil en enero de 1992, hace 27 años.

En medio de la campaña agobiante para la mayorí­a de la población, se evidenció cómo El Salvador, un paí­s pequeño, pobre y frágil, mantiene divisiones sociales insostenibles: la desigualdad, la marginación y hasta divisiones por temas de religión, al menos usados en esta campaña, cuando apenas hace 27 años terminamos una guerra de la cual no hemos curado todas las heridas.

Es para hacer unas buenas y profundas reflexiones después de los resultados electorales. Con el fin de la guerra se terminaron las odiosas dictaduras militares, pero se dio paso a graves perversidades como a corrupción de la cual no se salvan todos los gobiernos de la posguerra.

La corrupción ha estado en el centro de los debates y las acusaciones y contra-acusaciones, pero poco se ha hablado de reconocimientos y solicitud de perdón para poner puntos finales a los que cometieron semejantes atrocidades contra los dineros públicos, por funcionarios que en se los robaron en vez de usarlos para hacer grande y fructí­fero a El Salvador.

Quien gane las elecciones tendrá el compromiso inmenso, gigante, fuerte y hasta peligroso de comenzar a derribar y vencer la corruptela “venga de dónde venga”. Debe ser una lucha tenaz y sin banderas, quizás como AMLO lo ha anunciado en México. No será facil ni cómodo ni se tratará de sólo perseguir a los capos y a los expresidentes. Será dinamitar la médula cultural y los hechos que impliquen servirse de los dineros públicos para beneficio personal, como ha ocurrido hasta nuestros dí­as, y sino veamos los casos que están en proceso judicial y los que estarán en el futuro próximo.

La hora final de un profundo cambio se aproxima en El Salvador; ojalá los triunfadores no defrauden a la sociedad y al pueblo necesitado. Ese es el deseo de la mayorí­a sin mirar ideologí­as e intereses partidaristas, los cuales se terminan ““por lo general- cuando se acaban las campañas electorales.

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Redacción ContraPunto
Nota de la Redacción de Diario Digital ContraPunto
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