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domingo, 28 de noviembre del 2021

La historia y la vida como opción de posibilidades

Lamentablemente, en cuestión de 10 años en el poder del ejecutivo, el FMLN transformado e incrustado como esperanza en el corazón del pueblo salvadoreño, se convirtió en dolor, en desesperanza, en decepción, en odio contra todo lo huele o hiede a FMLN

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Ignacio Ellacuría (1990) en su libro Filosofía de la realidad histórica sostiene que “la historia tiene un carácter procesual y es esencial a este carácter el momento de desaparición. Lo que desaparece es precisamente la realidad de lo que ha pasado, lo que fue ya no es, por eso es algo pasado y sin pasado no hay historia” (p.520). Sin embargo, el pasado, no desaparece absolutamente, ya que si así fuera, en primer lugar, no habría historia, y, en segundo lugar, cada presente partiría de cero, partiría de la nada.

De los resabios del pasado, se fundan y se fundamentan los momentos presentes, momentos que tampoco aparecen total y absolutamente, ya que, si esto ocurriera, el transcurrir se estancaría, y, por lo tanto, tampoco la historia existiría. En este sentido, para bien de la historia humana, ni el pasado desaparece absolutamente ni el presente se manifiesta total y absolutamente, sino que se va manifestando y el ser humano lo va haciendo por poquitos, como una realización o consecución progresiva del futuro.

Fundamentado en la filosofía Zubiriana y Ellacuriana, en este hilvanar humano de la historia individual y social, la vida y la historia misma se le presenta al ser humano individual y social, con su praxis, como opciones de posibilidades.

La opción o las opciones son los caminos o veredas por medio de las cuales las distintas posibilidades se convierten en realidades.

La opción, implica que el ser humano sobre todo en su estado consciente asume en cada momento de su historia individual o social, una opción y sacrifica u obtura otras opciones.

En esa relación dinámica y dialéctica de asumir una opción y sacrificar otras, es donde transcurre el hilvanar el pasado, el presente y el futuro de la historia individual, de los pueblos y de la humanidad entera.

El asumir una opción y sacrificar otras, no es una simple acción decisional, sino una especie de praxis, donde se juega en cada momento la existencia individual, grupal y en muchas ocasiones, la existencia de la humanidad total. Se juega en otras palabras el rumbo de la vida individual, de los pueblos o de la especie humana.

En el carácter opcional con que se enfrenta en la historia el ser humano, debe tener la capacidad de distinguir entre opciones radicalmente diferentes y las opciones aparentemente diferentes. Por ejemplo, entre las opciones radicalmente diferentes por su oposición, están en distinguir entre luchar por descubrir la verdad o ser un promotor de la mentira, entre ser un luchador incasable por la justicia social o ser un participe activo de la injusticia social, distinguir entre la corrupción y la honestidad, distinguir la claridad de la obscuridad.

En este distinguir opcionalmente, sin caer en un maniqueísmo, sino en un realismo, no hay medias tintas, se sigue y se opta por un camino o se decide tomar el camino opuesto. Camino opcional diferencial, que define y determina la dinamicidad para bien o para mal de la vida individual, nacional o mundial del ser humano como del planeta mismo.

El carácter opcional de los individuos

Bajo esta breve exposición del carácter opcional con que el ser humano individual y/o grupal se enfrenta en el transcurrir y en el construir dinámica y dialécticamente su historia, es necesario traer a colación, tres grandes ejemplos en este carácter opcional como apropiación de posibilidades.

Un primer ejemplo, es en el mundo de la ciencia y de la tecnología, los científicos y sobre todo los que financian sus investigaciones o creaciones tecnológicas, han tenido dos opciones decisionales, poner la ciencia y la tecnología a favor de la vida o a favor de la muerte, ponerla a favor de la liberación o de la opresión de la humanidad, ponerla a favor de la inmensa mayoría de la humanidad o a favor de las minorías ricas y empobrecedoras. Su opción, ha sido hasta estos momentos, lamentablemente, mayoritariamente, a favor de la muerte, de la opresión, a favor de los más poderosos económica y políticamente.  

Un segundo de estos ejemplos, es el carácter opcional de la iglesia cristiana sea católica o protestante. La iglesia, en la mayor parte de su historia para mal de la inmensa mayoría de la humanidad como para mal de la iglesia misma, ha estado opcionalmente a favor de las minorías más poderosas económica, política y militarmente, siguiendo en su opcionalidad un camino opuesto, donde caminó y exigió con su praxis Jesucristo, que caminara la iglesia cristiana entera como a todos aquellos que se hicieran llamar cristianos.

En su historia sacral, se encuentra momentos cortos pero significativos, donde ciertos sectores de la iglesia cristiana, decidieron conscientemente tomar otra opción distinta, la de estar a favor de los pobres y empobrecidos, por tanto, seguir el camino y el caminar teórico y práctico de Jesucristo. Uno de estos lapsos temporales, se encuentran sobre todo en su inicio en 1962 con el Concilio del Vaticano II, con el papa Juan XXIII, dando pautas con lo planteado sobre la necesidad histórica de que la iglesia debía redimirse, redimiendo a la inmensa mayoría de la humanidad, es decir, poniéndose con todo su quehacer a favor de los pobres de todo el planeta tierra.

El carácter opcional a favor de los pobres de cierta parte de la iglesia católica, se consolidó en 1968 con lo planteado en la Conferencia episcopal de Medellín, Colombia, y luego en la Conferencia episcopal de Puebla, México en 1979. Desarrollándose en las décadas de los 60, 70 y los 80, la bien ponderada y comprometida Teología de la Liberación, que lamentablemente, con el asesinato de varios de sus estandartes en estas décadas por las fuerzas más oscuras y poderosas del gran capital, quedó esta teología, descabezada en la década de los 90.

Un tercer ejemplo, es en el campo de la política partidaria. Sin ir muy lejos, la historia reciente de la política partidaria de El Salvador. En la década de los 90 del siglo recién pasado y las primeras décadas del presente siglo que transcurre opcionalmente, y cuyas raíces electoreras se encuentran en su máxima cercanía en las décadas de los 60, 70 y 80 del siglo XX, los salvadoreños aptos para votar, se enfrentaron consciente o inconscientemente a una serie de opciones y por tanto a un conjunto de posibilidades distintas en algunas ocasiones y aparentemente distintas en otras.

De guerrilla a partido político el FMLN

En la década de los 90, con la creación o transformación del FMLN ejército guerrillero a partido político; su creación se fue incrustando progresivamente en lo más profundo del corazón, en el alma del pueblo sufriente salvadoreño, como la esperanza de que no sólo sería un partido político diametralmente distinto a los partidos políticos tradicionales existentes, y sobre todo en oposición a ARENA, sino que este partido impulsaría los cambios estructurales necesarios para que la sociedad salvadoreña pasara de ser una sociedad profundamente injusta a una con justicia social, pasara a una sociedad donde la verdad estructural destronara a la mentira estructural, se pasara progresivamente de la opresión de la mayorías populares a su liberación.  

Esta esperanza, como una especie de piedra filosofal, impulsó a que la mayoría del pueblo salvadoreño tomara la opción de darle el voto de confianza de que por fin se tendría un gobierno radicalmente distinto a los gobiernos que hasta ese momento de una u otra forma habían llegado al poder del ejecutivo y del legislativo en El Salvador.

Lamentablemente, en cuestión de 10 años en el poder del ejecutivo, el FMLN transformado e incrustado como esperanza en el corazón del pueblo salvadoreño, se convirtió en dolor, en desesperanza, en decepción, en odio contra todo lo huele o hiede a FMLN. Se convirtió en más de lo mismo; se convirtió en una misma opción partidaria, al igual que ARENA, el PCN, el PDC, etc.

Esta decepción, desesperanza y odio generado por el partido político del FMLN, quien, encantado por el dinero, por la riqueza en abundancia y por las máximas comodidades, renunció su dirigencia a su naturaleza, actuando en contra de su naturaleza. Esta renuncia consciente a los principios sobre los que se fundaron como partido político, los convirtió en una especie de Fausto al que hace referencia Goethe en su fantástica obra literaria “Fausto”, que termina vendiendo su alma al diablo, con tal que le cumpliera sus deseos. El FMLN, le vendió su alma al gran capital; venta que le trajo a la cúpula del FMLN una mejoría sustancial en su vida material. Pero la venta de este tipo, de sus principios, no es de gratis para el que se los compra, tiene sus costos; de hecho, es evidente sus costos: un repudio popular generalizado al FMLN, y a su dirigencia.

Este repudio generalizado, casi masivo, sentó las bases para que buena parte del pueblo salvadoreño inclinara opcionalmente su voto para que Bukele llegara al poder del ejecutivo.

La irrupción de Nayib Bukele

De hecho, ARENA, por su naturaleza y por su quehacer, también es repudiado por buena parte del pueblo salvadoreño; este repudio también se extiende a otros partidos como el PCN, el PDC, y encubiertamente a GANA, que, como partido político genuflexo a los deseos e intereses del actual presidente de la república, ha tratado de sacarle ventaja a su disfraz de genuflexo para engañar al pueblo salvadoreño, de que es un partido radicalmente distinto a los existentes, razón por la cual se apropia del color celeste y de la golondrina.

El repudio a todos estos partidos políticos y sobre todo al FMLN, repudio que no sólo es racional sino que también emocional y hasta pasional, crea todas las condiciones subjetivas, para que buena parte del pueblo salvadoreño, crea que por fin ha llegado un partido político y un gobierno diametralmente distinto a los existentes; un partido que desde la perspectiva emocional (Nuevas Ideas) representa la “esperanza” real de que se está más cerca de construir una sociedad diametralmente distinta a la existente.

Todas las encuestas publicadas y difundidas en los medios de comunicación en los últimos meses, indican que la mayoría del pueblo salvadoreño, tomó ya su opción preferencial por los candidatos de Nuevas Ideas, tanto en el ámbito de las municipalidades y, sobre todo, para diputados.

Sin embargo, los signos del comportamiento de muchos miembros del gabinete del actual gobierno (ministros, viceministros, directores, incluidos el mismo presidente de la república), así como muchos de sus candidatos para alcaldes y diputados, van indicando hasta ahora, que se está ante un partido político y un gobierno, que es más de lo mismo. Varios de sus candidatos son especie de ratas que saltaron de los barcos en hundimiento y hundidos de ARENA y del FMLN.

Entre estos indicadores dados a conocer por diferentes medios de comunicación e instituciones universitarias prestigiosas como la UCA, que refleja más de lo mismo, están: el nepotismo, el pacto con las pandillas, la malversación de fondos del Estado, la compra de voluntades, el jugar con el hambre del pueblo para inclinar la balanza a que voten por ellos, hacer uso del aparato del Estado para hacer propaganda política a favor de sus candidatos, hacer desde casa presidencial gastos millonarios en propaganda política-proselitista, manipulación del Instituto de Acceso a la Información Pública, el moverse en el campo de la oscuridad y rehuir a la claridad. A estos indicadores se suman, no como una simple adición, sino como algo cualitativamente consustancial al actual gobierno, y es la capacidad de ocultar la mentira con la verdad. Casi siempre se ha creído, que alguien utiliza la mentira para ocultar una verdad, pero resulta que el actual presidente de la república ha tenido la habilidad de ocultar la mentira diciendo verdades. Por ejemplo, decir que en los gobiernos del FMLN hubo nepotismo, tratos con las pandillas, malversación de fondos, corrupción, todo esto es verdad, pero oculta con esta verdad que su gobierno hasta este momento también está padeciendo de estos mismos males; viajar en diciembre del año pasado al pueblo del Mozote para decir que los gobiernos del FMLN, ARENA y los responsables de la masacre de aproximadamente mil personas, ocultaron la verdad y no resarcieron daños, es verdad, pero no dijo que semanas atrás por orden suya impidió que un juez responsable y otros representantes de los derechos humanos pudieran tener acceso a los expedientes de la fuerza armada, para que los familiares sobrevivientes de esta masacre se aproximaran cada vez a la cruda verdad.

Todos los anteriores indicadores, reflejan y expresan que no son un partido político diametralmente distinto a los gobiernos de ARENA y del FMLN. Indican, más bien que son masa del mismo huacal. Indican, que la diferencia entre Nuevas Ideas y los demás partidos políticos, es nada más apariencial.

Sin embargo, a pesar de todos estos indicadores, buena parte del pueblo salvadoreño, no ha logrado con su inteligencia, que por ratos despierta y por buenos ratos se duerme, detectar que Nuevas Ideas (“que ya no es un partido del pueblo”, sino un partido del presidente de la república), toda su dirigencia, y sus candidatos son más de lo mismo. Buena parte del pueblo salvadoreño, en su resistencia de negar la esperanza de que un país y una sociedad salvadoreña distinta todavía es posible, se niega a ver que no son una opción radicalmente distinta, sino la misma opción con distinto disfraz, al igual que ARENA, el FMLN. el PDC, el PCN, GANA, CD, etc.

¿Por qué entonces ha sido posible que el actual presidente de la república ha logrado engañar a buen aparte del pueblo salvadoreño e incline su opcionalidad en las próximas elecciones a favor de los candidatos de su partido?

Primero, porque fue y ha sido capaz de leer y entender la psicología del pueblo salvadoreño, detectando el odio, resentimiento y hartazgo que la mayoría de este pueblo siente contra todos los partidos políticos, y en especial contra los dirigentes del FMLN, quienes traicionaron los ideales y esperanzas del pueblo.

En segundo lugar, porque, sabiendo que está ante un pueblo traicionado por el FMLN, y por lo tanto resentido contra todo lo que huela a este partido en particular y contra todo lo que huela a ARENA y demás partidos políticos tradicionales en general, ha utilizado hábilmente todo ese resentimiento y odio, para inclinar sustancialmente la balanza a favor de los candidatos de su partido, Nuevas Ideas.

En tercer lugar, porque sabiendo, que además, de estar ante un pueblo herido por los que algún día dijeron ser los estandartes de la revolución, se está ante un pueblo con hambre no sólo de justicia sino que también de alimentación, entonces,  el actual presidente con todo su gabinete, como una orquesta bien afinada, le está aplicando al pueblo salvadoreño, un programa de acciones al estilo de los circos romanos: tiran a granel canastas o bolsas “solidarias”, dieron los $300 a buena parte de la población, hasta muchos que no necesitaban, $100 a los pescadores artesanales, aumento de salario a los policías nacionales civiles, a los miembros de la fuerza armada, aumento al sector salud, ofrecer aumento al sector del magisterio, etc.. A esto se le agrega el show político que se monta todos los días entre el ejecutivo, su gabinete con el legislativo y el órgano judicial. Show que divierte, entretiene y duerme a la inmensa mayoría de la población salvadoreña.

Entonces un pueblo con hambre, desempleado y diseccionado por los anteriores gobiernos de ARENA y del FMLN y por los demás partidos políticos, y tratado por el actual gobierno con políticas al estilo del mejor emperador romano, no logra distinguir o diferenciar, que en las próximas elecciones no hay ante su espectro, distintas opciones, sino un mismo arcoíris con sus “distintos” colores o disfraces, que van en su orden desde Democracia Salvadoreña, Vamos, Nuestro Tiempo, el PDC, el CD, el PCN, el FMLN, ARENA, GANA y Nuevas Ideas. Todos convergen en un solo color: la mentira, la corrupción, la malversación de fondos del Estado, el nepotismo, la ambición por el poder económico y político, la utilización pragmática del sufrimiento y del hambre del pueblo salvadoreño, etc.

Las opciones de las elecciones de febrero de 2021

Para cerrar esta reflexión, a fuerza de ser lo más objetivamente posible, para las próximas elecciones del 28 de febrero, ante el pueblo salvadoreño, sólo se le presentan dos opciones radicalmente y legitimante distintas: votar por cualquier partido político o anular el voto.

Por supuesto, distinguir que, en este momento histórico, para las próximas elecciones para alcaldes y diputados, sólo hay esas dos opciones radicalmente distintas, pasa porque buena parte del pueblo salvadoreño, se decida a despertar de una sola vez, ya que adormecido como está, seguirá bailando de acuerdo al son del flautista de Hamelin.

Nuevas Ideas y el actual gobierno, no representa el fin de los partidos políticos y gobiernos corruptos, sino una continuidad de los mismos, y como se dijo al principio de esta reflexión, en el proceso de la historia, para que aparezca algo nuevo, algo viejo tiene que desaparecer, algo tiene que convertirse en pasado, para que surjan y se construyan en el presente, posibilidades distintas a las existentes. En este sentido, el actual gobierno y el partido del presidente de la república, no representan, la manifestación de algo nuevo sobre la base de la desaparición, de lo pasado; sigue siendo, parte de lo mismo que se resiste a desaparecer.

Queda un largo camino por recorrer y construir, en el cual se cultive una semilla histórica de la liberación real y estructural del propio pueblo salvadoreño, sobre todo de las mayorías populares, tal como lo soñaron quienes ofrendaron su vida en la ofensiva guerrillera, el 10 enero de 1981.

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Redacción ContraPunto
Nota de la Redacción de Diario Digital ContraPunto
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