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miércoles, 04 de agosto del 2021

La Historia tiene la palabra

Así que la Historia y la lucha son y serán siempre la madre de la construcción social

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La Historia es implacable. Existen momentos en que los hechos pueden ser disfrazados coyunturalmente, pero con el paso del tiempo, la verdad y la Historia, toman la palabra y evidencian de manera irrefutable lo que aconteció en determinado momento.

Lo ocurrido el 28F se trató de la confirmación de todo lo que se suponía que iba a suceder: por lo dicho en las encuestas, por los analistas y sobre todo, por el estado de ánimo de la sociedad, o del pueblo. La magnitud de lo ocurrido en todo su esplendor quizás no se llegaba a dimensionar.

Muchos políticos y sus seguidores, en especial del sistema partidarista tradicional que se impuso tras los acuerdos de paz (1992), negaban constantemente lo que tenían enfrente con argumentos grandilocuentes; lo que se veía venir. Decían: ¡Imposible! ¡Jamás!

Al acercarse el momento de las elecciones la tensión arreció y no faltaron las descalificaciones de todo tipo entre los sectores en pugna: el poder político emergente y la partidocracia sistémica.

En el 28F los emergentes destrozaron la partidocracia que estaba vigente por caso 30 años.

En el anterior Editorial nos referimos a lo que creemos que está en el fondo en esta lucha intensa y al mismo tiempo natural. Quien niegue la dialéctica, niega el desarrollo contradictorio y constante de la naturaleza, la Humanidad y de la sociedad.

Tras los acuerdos de paz de 1992 se abrió el camino perfecto, nunca habido, para un cambio importante en la sociedad salvadoreña. El pueblo, cansado de la guerra, quería un país unido y  en desarrollo; bienestar y armonía… 

Los poderes fácticos negaron tal posibilidad. El "representante del pueblo demandante" se convirtió en casi todo contra lo que había luchado y regado al país de sangre y de sacrificios de todo tipo. Con el tiempo vino la frustración, el enojo y el desencanto total. El pueblo castigó a su "representante" y le canceló la credencial desde 2019… Pero no lo entendieron. La partidocracia, diestra y siniestra, siguió sin mirarse para adentro, mucho menos autocriticarse y reformarse debidamente.

El 28F eligió terminar con la partidocracia. No cabe duda. Los partidos tradicionales están en trance y la gente que aún les queda sabrá que hacer con ellos; en algunos casos hay como un proceso de autodinamitarse.

Mientras, como las problemáticas están vigentes y palpables, la lucha continuará en forma silente en la sociedad. Se habla de fundaciones, de nuevos proyectos, de nuevas organizaciones… Lo que no es nuevo es la lucha de la sobrevivencia; por el respeto a los derechos humanos, contra el hambre y la vida digna. 

Así que la Historia y la lucha, son y serán siempre la madre de la construcción social.

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Redacción ContraPunto
Nota de la Redacción de Diario Digital ContraPunto
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