Por Alonso Rosales
El extraordinario crecimiento de los medicamentos agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1), desarrollados inicialmente para el tratamiento de la diabetes mellitus tipo 2 y posteriormente aprobados para el manejo de la obesidad, ha transformado el panorama de la medicina metabólica a nivel mundial. Sin embargo, el éxito clínico de estos fármacos ha venido acompañado de un complejo escenario regulatorio que limita severamente la forma en que las compañías farmacéuticas pueden comunicar sus beneficios a la población.
Mientras millones de personas buscan alternativas terapéuticas eficaces para combatir la obesidad, considerada hoy una enfermedad crónica, multifactorial y progresiva, las principales compañías farmacéuticas enfrentan restricciones legales que les impiden promocionar directamente medicamentos sujetos a prescripción médica en la mayoría de los países.
La obesidad: una enfermedad metabólica compleja
La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce la obesidad como una enfermedad crónica caracterizada por una acumulación anormal o excesiva de tejido adiposo que incrementa significativamente el riesgo de desarrollar diabetes mellitus tipo 2, hipertensión arterial, enfermedad cardiovascular, apnea obstructiva del sueño, enfermedad hepática grasa asociada a disfunción metabólica (MASLD), osteoartritis y diversos tipos de cáncer.
El tratamiento moderno ya no se limita únicamente a dieta y ejercicio, sino que incorpora intervenciones farmacológicas dirigidas a mecanismos fisiológicos que regulan el apetito, la saciedad y el metabolismo energético.
En este contexto surgieron los agonistas del receptor GLP-1, una familia de medicamentos que actúan imitando la acción de una hormona intestinal encargada de estimular la secreción de insulina, disminuir la liberación de glucagón, retrasar el vaciamiento gástrico y aumentar la sensación de saciedad, reduciendo así la ingesta calórica.
Entre los medicamentos más conocidos se encuentran:
- Semaglutida (Ozempic® y Wegovy®), desarrollada por Novo Nordisk.
- Tirzepatida (Mounjaro® y Zepbound®), desarrollada por Eli Lilly.
Diversos estudios clínicos han demostrado pérdidas ponderales superiores al 15 % del peso corporal en un importante número de pacientes cuando estos tratamientos se combinan con modificaciones del estilo de vida.
Restricciones regulatorias
A pesar del enorme interés público, la legislación sanitaria de la mayoría de países prohíbe la publicidad dirigida directamente al consumidor de medicamentos sujetos a prescripción.
En Europa, América Latina y gran parte de Asia únicamente se permite realizar campañas educativas o de concientización sobre enfermedades, siempre que estas no promocionen explícitamente un medicamento específico.
Durante una exposición pública organizada en Londres por la farmacéutica danesa Novo Nordisk, denominada Maze (“Laberinto”), la empresa presentó una experiencia inmersiva destinada a explicar la complejidad clínica de la obesidad.
La campaña fue diseñada cuidadosamente para cumplir con la normativa británica: se hablaba ampliamente sobre la enfermedad, pero en ningún momento se mencionaban Ozempic o Wegovy, pese a que el logotipo corporativo estaba presente durante todo el recorrido.
La estrategia refleja el delicado equilibrio entre informar a la población y evitar infringir las normas que regulan la promoción de medicamentos con receta.
Estados Unidos: una excepción regulatoria
Estados Unidos constituye una de las pocas excepciones mundiales.
Junto con Nueva Zelanda, permite la publicidad directa al consumidor de medicamentos sujetos a prescripción, situación facilitada por interpretaciones de la Primera Enmienda de la Constitución estadounidense y por la flexibilización de las normas de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) en 1997.
Como resultado, los anuncios de medicamentos aparecen con frecuencia en televisión, plataformas digitales, redes sociales y eventos deportivos de gran audiencia, incluyendo el Super Bowl.
No obstante, esta situación podría modificarse parcialmente.
El secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., ha manifestado públicamente su interés en endurecer las regulaciones sobre publicidad farmacéutica, argumentando que estas campañas favorecen la medicalización excesiva y pueden inducir a un uso innecesario de tratamientos de alto costo.
Asimismo, la administración del presidente Donald Trump ha impulsado mayores exigencias respecto a la transparencia sobre efectos adversos y riesgos asociados a los medicamentos promocionados.
Competencia científica y disputas legales
El mercado de los medicamentos GLP-1 se ha convertido en uno de los segmentos más rentables de la industria farmacéutica mundial.
La competencia entre Novo Nordisk y Eli Lilly se ha intensificado tanto en investigación clínica como en estrategias comerciales.
Recientemente, Novo Nordisk presentó una demanda judicial en Estados Unidos contra Eli Lilly, alegando que parte de su publicidad utilizaba comparaciones clínicas potencialmente engañosas al sugerir una mayor eficacia terapéutica de tirzepatida frente a semaglutida.
Eli Lilly rechazó dichas acusaciones y afirmó que toda su comunicación comercial está respaldada por evidencia científica derivada de ensayos clínicos comparativos revisados bajo criterios metodológicos rigurosos.
Reguladores europeos incrementan la vigilancia
Las autoridades sanitarias europeas también han reforzado la supervisión sobre las campañas relacionadas con medicamentos para la obesidad.
En Francia, la Agencia Nacional para la Seguridad de los Medicamentos y Productos Sanitarios (ANSM) impuso este año sanciones económicas a Novo Nordisk y Eli Lilly por considerar que algunas campañas públicas constituían una promoción indirecta de medicamentos sujetos a prescripción.
El organismo argumentó que dichas campañas podían inducir al público a asociar la información educativa con productos farmacológicos específicos, particularmente en un contexto marcado por el creciente uso de estos medicamentos con fines exclusivamente estéticos.
Novo Nordisk anunció que recurrirá legalmente la decisión, mientras que Eli Lilly sostiene que sus campañas respetaban el marco regulatorio francés.
Farmacias digitales y medicamentos compuestos
El crecimiento explosivo de la demanda ha favorecido además la expansión de plataformas de telesalud y farmacias en línea que comercializan versiones compuestas de medicamentos GLP-1.
Estos preparados magistrales, elaborados individualmente por farmacias especializadas, no cuentan con aprobación específica de la FDA como productos comerciales y presentan diferencias importantes respecto a las formulaciones originales.
Ante esta situación, la FDA ha emitido numerosas cartas de advertencia contra empresas que promocionaban estas formulaciones sugiriendo incorrectamente que gozaban del mismo nivel de aprobación regulatoria que los medicamentos de marca.
Las autoridades sanitarias advierten que los medicamentos compuestos deben utilizarse únicamente en circunstancias clínicas específicas y bajo estricta supervisión médica.
Una transformación en la medicina metabólica
Más allá de las estrategias comerciales y de las disputas regulatorias, los agonistas del receptor GLP-1 representan uno de los mayores avances terapéuticos en endocrinología y medicina metabólica de las últimas décadas.
La evidencia científica continúa ampliándose y nuevos estudios investigan beneficios potenciales en enfermedades cardiovasculares, insuficiencia renal crónica, esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica (MASH), síndrome de apnea obstructiva del sueño e incluso algunas formas de adicción.
Sin embargo, especialistas en endocrinología y salud pública coinciden en que estos medicamentos no constituyen una solución aislada. El tratamiento integral de la obesidad continúa requiriendo modificaciones sostenidas en la alimentación, actividad física regular, apoyo psicológico cuando sea necesario y seguimiento médico especializado.
El desafío para los sistemas sanitarios será encontrar un equilibrio entre garantizar el acceso a terapias altamente eficaces y evitar que la publicidad o la presión comercial sustituyan la adecuada evaluación clínica que cada paciente requiere.
Fuentes consultadas
- CNN Internacional. Reportaje de Anna Cooban, con información adicional de David Goldman.
- Organización Mundial de la Salud. Obesity and overweight.
- U.S. Food and Drug Administration. Información sobre agonistas del receptor GLP-1 y regulación de medicamentos compuestos.
- European Medicines Agency. Documentación científica sobre semaglutida y tirzepatida.
- Haute Autorité de Santé. Evaluaciones terapéuticas sobre el manejo farmacológico de la obesidad.
- Agence nationale de sécurité du médicament et des produits de santé. Resoluciones regulatorias sobre campañas de comunicación farmacéutica.
- Ensayos clínicos publicados en The New England Journal of Medicine (programas STEP y SURMOUNT).
- American Diabetes Association. Standards of Care in Diabetes.
- American Association of Clinical Endocrinology. Guías clínicas para el tratamiento integral de la obesidad.


