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lunes, 10 de mayo del 2021

Julian Assange debería saber este lunes si es extraditado a EE.UU.

El fundador de Wikileaks, preso en una cárcel de Londres, está acusado por la justicia norteamericana de 18 delitos de espionaje e intrusión informática.

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Desde el día en que, a través de Wikileaks, reveló al mundo entero un sinfín de documentos clasificados de Estados Unidos, Julian Assange se convirtió en el objetivo número uno de los fiscales de este país, el cual debería conocer por fin este lunes la sentencia de su demanda de extradición.

Pero no ha sido esta la única demanda a la que hecho frente estos años el activista, contra el que llegó a pesar una orden de arresto internacional por presunta violación en Suecia. Assange siempre defendió que se trataba de unas acusaciones "sin fundamento", y llegó a acusar a los funcionarios suecos de estar actuando bajo ordenes de Washington. el caso llegó hasta la Corte Suprema del Reino Unido.

Sin embargo, fueron finalmente las denuncias de violación llegadas desde Suecia las que acabaron convirtiéndose en una orden de arresto internacional. Assange siempre defendió que se trataba de unas acusaciones "sin fundamento", y llegó a acusar a los funcionarios suecos de estar actuando bajo ordenes de Washington.

"No he sido acusado de ningún crimen en ningún país", decía entonces Assange. "A pesar de lo cual, la orden de arresto europea es tan restrictiva que impide a los tribunales del Reino Unido considerar los hechos de un caso".

No salió victorioso de esa batalla legal, y tratando de evitar a toda costa la extradición, Assange acabó en 2012 refugiado en la embajada de Ecuador en Londres. Comenzaba otro intenso capítulo de esta rocambolesca historia. "Agradezco al presidente Correa el coraje que ha demostrado al considerar y concederme asilo político", decía Assange recién llegado a la embajada.

No sabía entonces que allí permanecería por espacio de siete años, en los que continuaría con sus batallas legales a la vez que iba minando la paciencia de sus anfitriones, los cuales acabaron pidiéndole que se marchara. Su estancia en la embajada terminó de forma dramática y controvertida, con la policía entrando en el edificio para arrestarle.

Assange no acabaría en Suecia, ya que pocos meses después la justicia de este país daba por cerrado el caso por violación, aunque sería encarcelado por violar la libertad condicional y a la espera de que se resolviera su última y más importante batalla: su extradición a Estados Unidos.

Con la salud física y mental sensiblemente empeorada, el fundador de WikiLeaks debería conocer este lunes como termina esta historia tan increíble como real en la cual Assange nunca dejó de batallar por su inocencia.

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