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Instinto asesino

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Incluso en las calles, andan conductores, con el instinto asesino, para ellos la vida de las personas no vale nada, hasta ser capturados y el cuerpo queda tendido sin vida  en la vía recapacitan de su criminal actitud, asesinos al volante, impunes

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Por Carlos F. Imendia

El Plan Control Territorial está haciendo su efecto, y el Estado de Excepción está “despiojando” al país de quienes tanto daño le han hecho, ahora muchos dicen respirar paz y tranquilidad en ciudades calientes del Mictlán salvadoreño, donde el subsuelo es un auténtico Juey Tzonpantli, plagado de calaveras y macerado en sangre. Lugares impenetrables en otras épocas, fronteras invisibles pero malignas y  sitiadas, ahora han sido liberadas.

Y sus ocupantes esparcidos o capturados. Las pelotas saltan, las piscuchas se elevan, las canchas se llenan de jóvenes,  el grito de la madre adolorida ha quedado en el olvido, y ojalá sin retorno.

Se rompe un  tabú y la creencia de  que está  en nuestras venas la naturalidad de la brutalidad y violencia , al vecino, al rival, porque hay estadística  en la que han habido días que no han registrado muertos, ya no más almas al Mictlán salvadoreño, ni Xolotesquintli que los esperen para cruzar.

Instinto asesino es puro cuento, ahora es una época de paz, ¿Cuánto durará? No sé, pero es preciso aprovechar épocas de aparente tranquilidad social, sin sombras ni asedios. Sin cuchillos ni balas, etc.

Maquinar el mal no es tan fácil, es de inteligentes, porque se necesita ser preciso y calculador, así dicen muchos expertos criminólogos, malandros siempre existirán, pero lo importantes es saberse cuidar por medio de los expertos.  Siempre existirán roedores humanoides al asecho en algún parqueo  esperando abrir  algún vehículo para sustraer algún equipo electrónico, siempre habrán soplones en algún banco de ciudad o de pueblo, que alertan de  que alguien ha retirado una fuerte suma de dinero para que lo vayan asaltar, la mente putrefacta y maligna, pero inteligente, siempre existirá en nuestro país, y de ellos debemos cuidarnos.

“Piense como mañoso” decía un detective de la vieja y extinta policía nacional, para andar alerta, ahora en épocas de aguinaldo, tiempo en que andan más hambrientos los amigos de lo ajeno. La forma más inteligente de subsistir, es desconfiar, ni en la  disque mano amiga, ni en exóticas y voluminosas acompañantes

Se deben diferenciar dos tipos de maldades sociales en nuestro país que propician los actos delictivos, el que se deriva de la problemática social, la exclusión, el abandono y el maltrato, y el otro el que se cuece en los genes, en el ADN la tradicionalmente maldad heredada por la falta de educación y de valores. .  

Si bien es cierto, hay un nuevo clima social donde los altos niveles de violencia se han reducido por el efecto inminente del Estado de excepción, eso no nos garantiza que vivamos en un país exento de maldad y mala intención, siempre caminaremos por ese terreno minando, en el cual tendremos que tomar las debidas precauciones. 

Incluso en las calles, andan conductores, con el instinto asesino, para ellos la vida de las personas no vale nada, hasta ser capturados y el cuerpo queda tendido sin vida  en la vía recapacitan de su criminal actitud, asesinos al volante, impunes.  

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Carlos F. Imendia
Carlos F. Imendia
Comunicador, publicista y mercadólogo salvadoreño; columnista y colaborador de ContraPunto

El contenido de este artículo no refleja necesariamente la postura de ContraPunto. Es la opinión exclusiva de su autor.

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