miércoles, 11 de mayo del 2022
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Inmunes al escarmiento

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"Los diputados de Nuevas Ideas parecen ser inmunes al ridículo y al escarmiento. El oprobioso acoso al rector de la UCA no hará que esa institución educativa pare de criticar las acciones antidemocráticas del régimen de Bukele": Federico Aguilar.

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Por Federico Hernández Aguilar

Los diputados de Nuevas Ideas parecen ser inmunes al ridículo y al escarmiento. Una y otra vez, llevados por la prepotencia y la falta de escrúpulos, ruedan por el fango en una batalla vergonzosa, indigna, inmoral, de derribar a los críticos del régimen de Nayib Bukele, pero exhibiendo las peores versiones de sí mismos, en cuanto legisladores, mediante la manipulación de comisiones inquisidoras que solo sirven para montar espectáculos bufos y confirmar así su torpeza política.

La semana pasada, en esa comisión montada para “investigar” la asignación de fondos a oenegés, fue el turno del rector de la UCA, el sacerdote Adreu Oliva, de comparecer ante tan esperpénticos interlocutores. Como ha quedado claro cada vez que alguien no afecto al gobierno honra este tipo de citas, en esta oportunidad también el padre Oliva fue recibido con una andanada de preguntas trucadas, comentarios de doble fondo, acusaciones implícitas y, por supuesto, la más abyecta descortesía.

Desde el principio fue evidente, sin embargo, que el invitado no solo estaba dispuesto a responder cada pregunta, sino que llevaba consigo legajos de documentos para entregar a cada miembro de la comisión, con lo cual aportaba la evidencia necesaria para dejar claro, antes de cualquier detracción, que el trabajo que ha venido haciendo la UCA mediante proyectos educativos específicos puede demostrarse hasta en sus mínimos detalles.

Los diputados oficialistas estaban, pues, en un lío. ¿Qué hacer cuando alguien a quien se desea desprestigiar comparece con ese aplomo y provisto de semejante “arsenal” informativo? ¿A qué recurso apela quien se dedica a obedecer consignas y apenas entiende de las materias sobre las que, en teoría, debe saber cuestionar a expertos? Ni modo. Lo único que le queda —porque además no existe talento ni conocimiento ni imaginación para otra cosa— es la politiquería. Y eso fue lo que tuvo que enfrentar, con sufrida paciencia, el rector de la UCA.

Por supuesto, como ha pasado ya en otros episodios de esta comisión “investigadora”, también el padre Oliva, pese la saña y la ventaja numérica de sus interrogadores, salió avante con dignidad y sin dar espacio alguno a las especulaciones irresponsables. No hubo manera de hacerlo caer en autoincriminaciones ni consiguieron los diputados oficialistas demostrar, en absoluto, que los convenios de cooperación entre la UCA y el MINED tuvieron alguna vez vicios de corrupción.

La frustración de los diputados cian, aparte de manifiesta, condujo a algunos de ellos a cometer errores de bulto en sus respectivas alocuciones. Demostraron con ello, como bien ha escrito Óscar Picardo Joao, su deficiente instrucción en temas relativos a la autonomía universitaria, la libertad de cátedra o las diferencias básicas que existen entre políticas educativas estatales y las decisiones gerenciales académicas de un alma máter privada y de sólido prestigio. Cuando un diputado, además, insiste en hablar de “donaciones” (de dinero público, se entiende), luego de haber escuchado por una hora entera a su invitado referirse a proyectos específicos con asignaciones unilaterales, es imposible no reconocer la mala fe, la ineptitud y la desvergüenza.

Uno a veces se pregunta si estos señores del oficialismo tienen conciencia del show grotesco al que se prestan. Porque es bastante claro que, en sus delirantes sueños de grandeza, han llegado a creer que la gran mayoría de personas que observan estas audiencias se tragan sus falacias; de otro modo, sería imposible justificar la forma en que actúan, con esos niveles de impericia técnica e insuficiencia intelectual. Sin embargo, más allá de lo que estos funcionarios piensen de su desempeño actual, el resultado no será otro sino la abyección futura, cuando la posteridad haga análisis ponderados de estas cosas y, como siempre, ubique a cada persona en el lugar que en justicia le corresponde. “Allí será el llanto y el crujir de dientes”, como dice la Escritura.

Por supuesto, mientras ese dictamen llega, el oprobioso acoso al rector de la UCA no hará que esa institución educativa pare de criticar las acciones antidemocráticas del régimen de Bukele. Tampoco muchos de los que hemos tenido la penosa experiencia de comparecer ante esas comisiones —incluso para ser amenazados con procesos penales a través de la fiscalía oficialista, como fue mi caso— cesaremos en nuestras cruzadas personales por defender la libertad, la dignidad humana y el Estado de derecho. Estas causas serán motivo de honor en todo tiempo, como lo fueron cuando los próceres luchaban, como lo serán cuando ninguno de nosotros camine ya sobre esta tierra. La infamia, en cambio, no puede enorgullecer a nadie.

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Federico Hernandez
Escritor salvadoreño, empresario y colaborador de ContraPunto

El contenido de este artículo no refleja necesariamente la postura de ContraPunto. Es la opinión exclusiva de su autor.

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