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sábado, 08 de mayo del 2021

Influencia del unionismo masferreriano durante la década de los cuarenta

Entre los años de 1944 y 1945 hubo un nuevo intento por alcanzar el sueño de la unión centroamericana, encabezado principalmente por los presidentes de El Salvador, Salvador Castaneda Castro y Guatemala Juan José Arévalo, el cual al final resultaría fallido. La cuestión es que en este contexto histórico, el pensamiento unionista-vitalista de Masferrer volvió a tomar nuevos brillos en los periódicos y sirvió como base para que sus seguidores reavivaran el deseo frustrado durante decenios pasados. Esta aspiración se canalizó primordialmente a través de la figura de Napoleón V. Altamirano en quien se habían cifrado todas las esperanzas debido a su conocida identificación con la causa y porque era un fuerte candidato a la presidencia. Ahora bien, ante la sorpresiva renuncia de este último a seguir en la contienda, las esperanzas de ver unida a la región se volcaron en Castaneda Castro, solo que en él desde su puesto de mandatario.

 Marco teórico: Marta Casaús Arzú y Teresa Giraldes han sido las académicas que más han estudiado de manera sistemática la tendencia unionista en el pensamiento de Masferrer a través del estudio de obras como La misión de América, Los mandamientos unionistas, El proyecto de constitución para la unión vitalista americana, entre otros escritos donde Masferrer puso de manifiesto dicho ideal (Casaús, 2012, pp. 127-163). Sin embargo, las citadas autoras han estudiado el unionismo desde sus orígenes y primeros conatos hasta la década de los veinte, no cubriendo lo que sucedió después de las dictaduras de  Martínez en El Salvador y de Ubico en Guatemala, donde el unionismo masferreriano recobró un nuevo impulso. Por otro lado, es muy sabido que Masferrer siempre luchó por la causa federalista, pero la novedad del presente ensayo radica en enfatizar el vínculo entre vitalismo y unionismo, dimensiones que por lo general se han abordado de manera separada dentro de la obra del autor y en observar como el pensamiento de Masferrer siguió teniendo vigencia como proyecto de integración regional aún mucho tiempo después del desaparecimiento del gran maestro salvadoreño.

Metodología: Para la realización de este artículo se ha utilizado el método de la historia de las ideas, el cual consiste en detectar y recolectar fuentes primarias que han sido poco tratadas hasta el momento y a partir de las cuales se ha hecho una reconstrucción sobre los hechos y actores sociales concretos que se involucraron en el proceso de llevar a cabo la unión centroamericana, especialmente durante los años de 1944 y 1945.

 Introducción:

El unionismo masferreriano como doctrina tiene una visión política libertaria, democrática, pluralista, tolerante y anti-dictatorial, pero también está en clara conexión con el aspecto social en el sentido de que trata de evitar que una oligarquía privilegiada, sobre todo, encabezada por extranjeros, se adueñe de las tierras de los países del istmo. También lucha contra el acaparamiento de los productos básicos que Masferrer concibió como los víveres indispensables para el sostenimiento de la vida humana tales como el azúcar, la harina, el maíz, el frijol, la manteca y los productos derivados del ganado o, en otras palabras, el unionismo en su proyección social trata de evitar el acaparamiento y la especulación de los insumos indispensables (Rivera, 28 de agosto de 1944, p. 7).

    Habría que recalcar que entre el Mínimum Vital y el unionismo existía una estrecha relación, lo cual puede comprobarse a través de la existencia de la Asociación General de Trabajadores Vitalistas Centroamericanos (V.N.M), cuyo Presidente era Elías Reyes y cuyo Secretario era Antonio González. En el 4º punto de su Acta de Constitución establecían que debido a evidentes razones históricas, geográficas y raciales era necesaria la unión de las seis repúblicas del istmo, condición que creían indispensable para la formación de una patria grande y respetable internacionalmente:

Por tanto: la V.N.M. declara que sus miembros se consideran, antes que nacionales de cualquiera de dichas repúblicas, centroamericanos, nos permitimos sugerir a ese Honorable Consejo Directivo, que el congreso (unionista) a celebrarse no sea solo de trabajadores de El Salvador, sino que incluya a todos los trabajadores centroamericanos y se llame en consecuencia “Primer Congreso de Trabajadores centroamericanos” (El Diario de hoy, 24 de septiembre de 1944, p. 5).  

    En 1944 la Asociación General de Trabajadores Vitalistas hiso circular un folleto titulado “Nuestro Camino”, en el cual se establecía que las doctrinas sociales y económicas de Alberto Masferrer eran la guía que El Salvador debía de seguir para alcanzar un mayor grado de bienestar social; el lema de la publicación fue muy sugestivo: “Vida normal mínima”, que era a lo que todo obrero salvadoreño aspiraba. Desde la óptica de estos obreros, el Mínimum Vital no era una teoría aplicable solamente al pulgarcito de América sino a todo el territorio centroamericano. En base a esto consideramos que según la interpretación de esta asociación el candidato a la presidencia que más se ajustaba al ideal vitalista y unionista dejado por Masferrer era Napoleón Viera Altamirano, quien incluso había colaborado con él cuando este dirigió el periódico Patria:

Hombres de la talla de Napoleón Viera Altamirano y Alberto Masferrer nos han hablado con humanismo y lealtad del vitalismo en Centroamérica; de esa forma de pensamiento y acción vital tan salvadora, tan fecunda, tan necesaria y urgente en estos tiempos en que la ambición, la miseria y el engaño danzan en odiosa promiscuidad, en una diabólica orgía de explotación y esclavitud. (Córtes, 1944, p. 7).

Alta distinción por sus méritos ciudadanos. El periódico Social Republicano anuncia en primera plana que Napoleón V. Altamirano (Presidente del partido político con el mismo nombre) quedaba formalmente habilitado por correr por la presidencia de la República de El Salvador. 18 de junio de 1944.

El proyecto consistía en que el vitalismo tenía que ponerse en práctica en Centroamérica en forma de cooperación; la unión lo que haría sería canalizar mejor aún las energías de la región. De esta forma las fuerzas morales, materiales e intelectuales del istmo crearían un mejor clima de prosperidad a fin de erradicar en la medida de lo posible el hambre y las injusticias sociales que aún son palpables en los países de la zona. La unidad produciría, en términos generales, un nivel de vida mejor para todos, tanto para los trabajadores materiales como para los intelectuales. Además, la lucha de clases ya no sería un método para resolver los grandes conflictos ya que todos los trabajos serían bien remunerados y todos usarían sus talentos para el engrandecimiento de la patria única. La idea del folleto “Nuestro Camino”, en definitiva, era crear una gran sociedad en donde reinara la paz entre el capital y el trabajo:   

“Vida realmente humana. Vida de hombre para todos los hombres”. Abolición total de la explotación del hombre por el hombre. Sustitución de la deficiencia individual por la eficiencia colectiva. Justicia social conquistada por la honradez y el trabajo y no impuesta por la violencia (Córtes, 1944, p. 7).

Vinculación vitalismo-unionismo (1944-1945):

Ahora bien, ya que hemos dejado esbozado el tema central del artículo habría que profundizar en los hechos. En este sentido habría que decir que el 2 de octubre de 1944 tuvo lugar una reunión en los salones de la Confederación de Obreros de El Salvador, en la cual se discutieron importantes aspectos tanto del unionismo como de las condiciones materiales del obrerismo salvadoreño, la cual fue realizada en homenaje a Salvador Mendieta, el gran unionista nicaragüense y amigo personal de Masferrer en vida. En el discurso de inauguración José Bajil manifestó que Mendieta era el Gran Patriarca del Unionismo Centroamericano, defensor de la democracia y de las libertades en la región. Mendieta, en el mismo acto fue incorporado como socio honorifico de dicha institución y posteriormente, Bajil manifestó que Mendieta formaba parte de aquella caballería andante de la que también formaba parte Sarmiento, Montalvo y Martí:

Nosotros sabemos, insigne Doctor Salvador Mendieta, que a lo largo de vuestra preciosa existencia habéis sido un incansable batallador, un espíritu tesonero clamando ante la indiferencia de los hombres por la restauración de la Patria Morazánica; que habéis vivido sufriendo amargas privaciones en aras de la abnegación y el sacrificio, para llevar siempre adelante la bandera del unionismo y que muchas veces los cardos del camino os han dejado los pies en carne viva… (El Diario de hoy, 3 de octubre de 1944, p.3).     

Llegó Mendieta. El Diario de hoy anuncia el arribo a El Salvador de Salvador Mendieta, quien ayudaría a impulsar aún más el unionismo a través de la celebración de varios congresos. Cabe mencionar que Mendieta apoyó la candidatura a la presidencia de Napoleón V. Altamirano. 18 de agosto de 1944. 

Bajil, consideraba que Mendieta había sido un hombre de espíritu inquebrantable ante cada ocasión frustrada por lograr el sueño centroamericanista, pensaba que su carácter nunca había desfallecido ante la antipatía del ambiente. En ese momento, Mendieta fue considerado un hombre visionario incomprendido, un hombre que había decidido abandonar las comodidades materiales por el cumplimiento de la misión suprema. (El Diario de hoy, 3 de octubre de 1944, p.3). La gran contribución de Mendieta a los pueblos centroamericanos fue que quiso crear una conciencia de hermandad entre los pueblos del istmo, hacerles ver que compartían problemas y por tanto, que estaban obligados a forjar un destino común para solucionarlos. La gran ingratitud que persiste hasta el día de hoy es no querer seguir sus pasos, es continuar con esa obstinación de la gran mayoría de gobernantes actuales que insisten en relegar el ideal unionista por miedo a perder sus privilegios y por la corrupción en la que han metido a cada uno de sus países. 

Por otro lado estaba Masferrer quien había sido el intelectual que más había influido en el medio social salvadoreño en cuanto unionismo se refería y alrededor de quien se había conformado un grupo de intelectuales que lo seguirían hasta ver realizados sus postulados, entre ellos estaban: Luis Alonso Hernández, Luis Amory, Miguel Bennet Pérez, Ortiz Narváez y otros de sus exalumnos del Liceo Ixelles, el cual había sido fundado por el mismo Masferrer a su retorno de Bélgica. Estos discípulos, incluso, estuvieron con él en su lecho de muerte (Ortiz, 9 de noviembre de 1944, p. 9).

Narváez consideraba que el único intelectual que se podía comparar al maestro en ese momento era Viera Altamirano, tanto por su rectitud como por su talento, uno de los argumentos para los nuevos unionistas era que Masferrer en su tiempo siempre colaboró con los hombres más ilustres de Centroamérica y siempre estrechó lazos entre intelectuales de distintas nacionalidades y (Ortiz, 9 de noviembre de 1944, p. 9) de ahí que Marta Casaús haya hablado de forma muy atinada de la construcción de redes intelectuales centroamericanas.

Narváez sostiene que aunque Masferrer tuvo muchos seguidores también tuvo muchos enemigos, profesionales que lo menospreciaron por no tener un título universitario, estudiantes que lo odiaban, maestros que se reían de él, hombres de letra que lo consideraban sin talento, en pocas palabras, Masferrer forjó su ideario en un ambiente adverso y sórdido, en el cual su obra brilló con mucha más luz que la de sus detractores. En el campo del unionismo Masferrer, concretamente, luchó contra políticos y economistas que defendían el cierre de las fronteras y ricos terratenientes que veían infundadamente un peligro para sus negocios. La idea central era que así como Masferrer fue un redentor de las masas desde el periódico Patria, así lo sería Viera Altamirano desde las páginas de El Diario de hoy (Ortiz, 10 de noviembre de 1944, p.9).

Después de la dictadura de Martínez, en El Salvador se estaba tratando de encontrar a un nuevo estadista que se adhiriera al proyecto vitalista. El nuevo presidente debía estar dispuesto a solucionar el grave problema obrero y campesino, pero en un ambiente de libertad que era lo que Masferrer propuso en obras como El Dinero Maldito, Leer y escribir y el Mínimum Vital. Narváez sostuvo:

Es la masa salvadoreña irredenta del mesón y del latifundio que hoy Viera Altamirano, el sucesor de Alberto Masferrer, llega a casi dos millones de almas. (Ortiz, 10 de noviembre de 1944, p.9) Los que fueron contra Masferrer en aquella lucha, es decir contra el escarnecimiento de Alberto Masferrer versus la condición indigna en que vive la mayoría salvadoreña mal alimentada, descalza, viviendo en perreras y sin acceso a una educación mediana, esos que siempre vieron un Masferrer enfermo, impotente salieron derrotados. Ha sido la derrota más ignominiosa para los mediocres y los groseros. (Ortiz, 11 de noviembre de 1944, p.9).  

La razón de que las ideas de Masferrer calasen tanto dentro de los círculos intelectuales salvadoreños a criterio de Narváez –aún muchos años después de su muerte– era la coherencia con la que su obra trataba los múltiples problemas centroamericanos que eran tan actuales como cuando Masferrer los señaló; es por eso que en El Salvador y Centroamérica durante los años cuarenta continuaban funcionando las redes intelectuales que desde hacía años venían trabajando por el ideal unionista y que por, lo general, aspiraban a construir nuevos proyectos de nación. De este modo, el sentir de un amplio sector del obrerismo y del campesinado salvadoreño, sobre todo del oriente del país, era apoyar la postulación de Viera Altamirano al que veían como el sucesor natural de Masferrer:

Viera Altamirano depositario del fuego creado por Alberto Masferrer con paciencia y tenacidad del pedernal reducido a luz y forma da testimonio de que el amor y el reconocimiento del pueblo no es cosa vana porque en esa compresión de las masas culmina no la etapa de Alberto Masferrer o la de Viera Altamirano, productos estos dos pensadores de la más selecta calidad del medio centroamericano en El Salvador, fuerzas actuantes en favor de la conciencia colectiva en ellos elevadas a altiplanicies de sentido humano universal… (Ortiz, 11 de noviembre de 1944, p.9).

Desde esta perspectiva, Mario Córtes pensaba que en El Salvador estaba surgiendo un nuevo vitalismo como factor de paz y progreso, ya que el derecho a una vida digna en base a la satisfacción de las necesidades materiales indispensables era un deber no solamente para el Estado, a manera de un gran papá, sino también para todos aquellos ciudadanos que tenían algún grado de influencia en la economía del país. (El Diario de hoy, 25 de diciembre de 1944, pp. 1-8).

El Mínimum Vital intentaba que las clases menos favorecidas gozaran del derecho a la salud, vivienda, calzado, alimentación y agua para un desarrollo completo y saludable del cuerpo, pero además buscaba la dignificación integral del obrero en el sentido de llevar a cabo sus sueños y aspiraciones mediante la consigna de estos tres verbos: ser, tener y poder. Triple dimensionalidad de la que todo hombre debía disponer para sentirse realizado y valorado. (El Diario de hoy, 25 de diciembre de 1944, pp. 1-8).

Para que el ser humano alcanzara su perfeccionamiento tenía que tener un mínimum vital; ese era el factor indispensable para su adecuada evolución. Crear las condiciones adecuadas para el bienestar del pueblo era un mandato que también había señalado Jesús y que el buen cristiano debía proclamar y practicar:

La teoría social de la Vida Normal Mínima está allí, a nuestro alcance y comprensión y dentro del límite de nuestra posibilidad. Tal teoría se ofrece a nosotros para convertirnos de proletarios en propietarios, con la aurea restricción que debe de existir de comprender y hacer uso del verdadero sentido de propiedad cuyo verdadero significado es el derecho a servirse de algo adquirido mediante el trabajo honrado y humano y conservado mediante una vida metódica… (El Diario de hoy, 25 de diciembre de 1944, pp. 1-8).  

Esto quería decir que la propiedad no debía servir para oprimir a los demás sino para permitir vivir a todos, lo cual redundaba en el hecho de que directa o indirectamente debía estar al servicio de la colectividad. Estas eran precisamente las reflexiones que se hacían en el folleto “Nuestro Camino”. Un punto fundamental dentro del obrerismo era que los trabajadores consideraban que otra forma de promover la vida era el cooperativismo de esta manera habían surgido instituciones como la “Cooperativa Popular”, la cual trataba de brindar los elementos necesarios para la vida entre sus asociados. Estas eran manifestaciones palpables del vitalismo masferreriano que en muchas ocasiones es catalogado de utópico:

La Cooperativa Popular, entidad destinada desde su nacimiento a la aplicación del Nuevo Vitalismo, en el campo económico de El Salvador, ha demostrado que nuestra teoría no es una quimera ni un sueño irrealizable. La Teoría de la Vida Normal Mínima es en sí misma una realidad fecunda y es a la vez perfecta y provechosamente compatible con la práctica. Las evidentes demostraciones dadas por la Cooperativa Popular dan derecho y efectividad para pregonarlo (El Diario de hoy, 25 de diciembre de 1944, pp. 1-8).

Resultados:

Las aspiraciones de los seguidores de Viera Altamirano se vieron frustradas cuando éste en enero de 1945 dimitió a seguirse postulando como candidato a la presidencia por lo cual habría que hacer una consideración importante y es que aunque él ya no continuara en la carrera, aclaró que el Frente Social Republicano –partido que lo acuerpó– seguía en pie para llevar a cabo la idea de integrar a centroamericana. Además, manifestó que esperaba que la unificación finalmente se diera una vez hubiese Presidente electo, pero la cuestión fue que aunque hubo una especie de pacto para iniciar la unión centroamericana entre el ya Presidente en funciones Castaneda Castro de El Salvador y Juan Arévalo de Guatemala, este nunca se llevó a cabo. Por otro lado, los demás países del enclave no siguieron el ejemplo de Guatemala y El Salvador que era lo que se esperaba. 

Hacia la unión de El Salvador-Guatemala. El periódico La Prensa Gráfica anunciando los acercamientos entre El Salvador y Guatemala, los cuales conducirían a la integración de la región. 19 de mayo de 1945. 

La renuncia de Viera Altamirano resultó desconcertante para el público es por eso que Roberto de Matheu, le escribió una carta en la que le pedía explicaciones de su decisión, ya que quedó como alguien que quería desembarazarse de la causa federalista. (De Matheu, 1945, p. 8). Viera Altamirano le contestó que bajo ningún motivo su intención era dilatar el proceso de unificación y que creía que era mucho más factible que se diera la unión en un ambiente de mayor estabilidad política tanto interna como externa. Al mismo tiempo consideraba que ambas situaciones se darían de manera rápida, es más, también pensaba que la cuestión de la unión centroamericana tenía que ser tratada en la Conferencia de Paz que tendría lugar una vez finiquitada la II guerra mundial. En términos generales, Viera Altamirano expresó que él aún antes de lanzar su candidatura había sido un unionista sincero por lo que pidió que de ningún modo se le considerara un desertor. Finalmente, con respecto al Frente Social Republicano le expresó a su interlocutor que había sido el único partido sincero con la causa unionista durante toda la campaña (Viera, 1945, p.8).

Con el objeto de dejar aún mejor definida su actitud frente al unionismo, Viera Altamirano publicó una segunda carta en la que establecía que una vez lograda la paz mundial, los asuntos regionales serían puntos esenciales en las agendas de los diferentes países, es decir, las naciones de todo el continente tendrían que acuerpar la integración de Centroamérica aunque el proceso hubiese iniciado internamente; la justificación de esto era que tenía que haber un agente externo que de algún modo vigilara la actuación de los mandatarios de la región en el caso de que alguno se negara a integrarse. Esto hasta cierto punto era razonable si se toma en cuenta que en ese preciso momento los unionistas eran perseguidos por las dictaduras que aún existían (Viera, 1945, p. 8).

El hecho de llevar el asunto de la unión centroamericana a una eventual conferencia de paz, según J. Raúl Flores no vulneraba la soberanía de los pueblos de la región tal como pensaba Roberto de Matheu ya que a su juicio la participación de las Naciones Unidas solo engrandecería el proceso. Además, esto demostraba que los países de Centroamérica estaban identificados con las causas libertarias, incluso, algunos centroamericanos sin importar su nacionalidad habían derramado su sangre con los ejércitos de las fuerzas aliadas en algunos campos de batalla europeos (Flores, 1945, p. 8).

Por otro lado, se promovía la difusión de los artículos La misión de América de Masferrer y sus Mandamientos Unionistas los cuales podrían resumirse así: 1) No participar, de ningún modo, en guerras entre los pueblos centroamericanos, 2) No ver como extranjero a ningún centroamericano, 3) No conducirse como extranjero en ningún país de Centroamérica, 4) Respetar y defender la libertad de pensamiento y de palabra, 5) Apoyar en todo sentido la prensa unionista, ya que la prensa es el medio más importante para alcanzar la unión, 6) El campesino y el obrero tienen derecho a la alimentación, al abrigo y a la habitación saludable, ya que en Centroamérica todos deben gozar de ese mínimum de bienes y goces, (Masferrer, 1945, p. 7) 7) Combatir el juego, la usura, la prostitución y todo lo que constituyera un vicio, 8) No se debe ser ni liberal ni conservador sino unionista y 9) Cultivar la tolerancia y el respeto a la idea ajena, ya que el odio trae la división y la ruina. (Masferrer, 1945, p. 7).

Mandamientos unionistas. El Diario de hoy publicó en distintas entregas el trabajo Mandamientos Unionistas de Don Alberto Masferrer con el propósito de que este sirviera como guía para alcanzar la gesta integracionista. 9 de julio de 1945, p. 7.  

Por otro lado, habría que recordar que otro punto fundamental del Mínimum Vital era el establecimiento de una óptima política hidroeléctrica en el país, pues el movimiento unionista incluía tanto el mejoramiento cultural como el mejoramiento material del pueblo. En este sentido, la energía eléctrica era un elemento decisivo en el progreso de los países. En el caso salvadoreño el rio Lempa debía ser un motor económico, es por eso que El Diario de Hoy solicitó a la III Convención Unionista Local de Cojutepeque se dirigiera a los presidentes del istmo para que potenciaran aún más las energías hidráulicas evitando así la concesión del servicio a empresas extranjeras:

Este es el momento de poner fin a la época de oportunismo y cada uno de los miembros del Partido Unionista Centroamericano debe comprometerse a mantener una perfecta vigilancia de los intereses nacionales. La cultura y el progreso del país necesitan la energía hidroeléctrica para su desarrollo y grandeza económica. (El Diario de hoy, 15 de julio de 1945, p. 8). 

Conclusión:

En la época estudiada vitalismo y unionismo eran conceptos que estaban en intima interrelación y para enfatizar aún más dicha relación Ricardo Amaya en su artículo “Realidades de una Federación Centroamericana” destacó que los siete millones de centroamericanos que vivían en la precariedad necesitaban: 1) Energía barata en base a nuevas y abundantes fuentes de energía industrial, 2) Alimentación industrializada en base a la producción de leche y de otros productos indispensables que elevaran el estándar de vida de la población, lo cual obviamente debía de venir acompañado por el aumento del poder adquisitivo, 3) Unificación del sistema educativo y una correcta política fiscal encaminada al aumento de profesores, escuelas y universidades, 4) Construcción de casas para obreros y clases desposeídas y 5) El establecimiento de recreaciones para el pueblo (Amaya, 1945, p. 5).

Recomendaciones:

En primer lugar habría que considerar los beneficios que podría traer una hipotética unión de los países de Centroamérica en la actualidad y en ese sentido es evidente que habría una mejor distribución poblacional y de recursos, por ejemplo, la sobrepoblación salvadoreña en sus diferentes clases sociales podría reubicarse en otras zonas de Centroamérica donde pudiera emplearse. Esto traería como consecuencia por lo menos tres grandes ventajas: 1) Disminuiría el número de personas que desean viajar hacia Estados Unidos de forma ilegal, incluso, poniendo en riesgo su vida e integridad física 2) Reactivaría y acrecentaría la economía del istmo y 3) Bajaría los altos índices de delincuencia que hoy azotan principalmente a El Salvador y Honduras considerados entre los países más violentos del mundo.

Evidentemente ahora casi nadie habla sobre el tema, más bien se observa como algo utópico e ilusorio y sin ánimo de ser pesimista es algo que no se ve cercano en un futuro próximo. Para lograr la unión centroamericana se debe de tomar como guía a países que están despuntando económicamente tales como Costa Rica y Panamá, que tienen menos índices de corrupción y que podrían ayudar a los demás países de la región a irse superando. Además, para los habitantes de El Salvador sería estimulante pertenecer a una nación de mayor extensión territorial que esté en contacto con el océano atlántico. Nuestra recomendación final sería que los sistemas educativos de la zona deberían de sensibilizar más a los centroamericanos sobre este tema y que organismos como la Secretaria de Integración Centroamericana (SICA) y la Secretaría de Integración Económica Centroamericana (SIECA), apoyados por la sociedad civil en su conjunto, lograran de una vez y para siempre la unión centroamericana: “La Patria Grande”.  

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Bibliografía: 

Amaya, R. (12 de julio de 1945). Realidades de una Federación Centroamericana, La Prensa Gráfica, p. 5.

Casaús, M. (2012). El libro de la vida de Alberto Masferrer y otros escritos vitalistas. Guatemala, Editorial F&G.

(24 de septiembre de 1944). Congreso de trabajadores de Centroamérica sugiere la V.N.M., El Diario de hoy, p. 5.

(3 de octubre de 1944). Cordial recepción de los obreros para Mendieta, El Diario de hoy, p. 3.

Cortés, M. (5 de octubre de 1944). El vitalismo en Centroamérica, El Diario de hoy, p. 7.

De Matheu, R. (19 de enero de 1945). Carta abierta a Napoleón Viera Altamirano, El Diario de hoy, p. 8.

(25 de diciembre de 1944), El nuevo vitalismo como factor de paz y progreso, El Diario de hoy, pp. 1 y 8.

Flores, J. R. (9 de febrero de 1945). La Unión Centroamericana y la conferencia de la paz, El Diario de Hoy, p. 8. 

(15 de julio de 1945). La cuestión eléctrica y la Tercera Convención Unionista, El Diario de Hoy, p. 8.

Masferrer, A. (7 de julio de 1945). Mandamientos unionistas, El Diario de hoy, p. 7.  

Masferrer, A. (9 de julio de 1945). Mandamientos unionistas, El Diario de hoy, p. 7.  

Ortiz Narváez, J. (9 de noviembre de 1944). Masferrer, Viera Altamirano y el pueblo I, El Diario de hoy, p. 9.

Ortiz Narváez, J. (10 de noviembre de 1944). Masferrer, Viera Altamirano y el pueblo II, El Diario de hoy, p. 9.

Ortiz Narváez, J. (11 de noviembre de 1944). Masferrer, Viera Altamirano y el pueblo III, El Diario de hoy, p. 9.  

Rivera López, J. (28 de agosto de 1944). Unión Centroamericana, Diario de Occidente, p. 7.

Viera Altamirano, N. (19 de enero de 1945). La cuestión centroamericana a la vista, El Diario de hoy, p. 8.

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AUTOR: [email protected]v

Departamento de Ciencias y Humanidades

Universidad Don Bosco

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Otto Mejía Burgos
Analista y académico

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