Por Félix Ulloa (hijo)
Este trabajo de Francisco Martínez titulado El Salvador: El Régimen Político Social 2025 es un esfuerzo teórico del Centro de Estudios Internacionales “Héctor Oquelí”, elaborado desde los hechos, más allá de las doctrinas y de las acostumbradas entelequias intelectuales, que viene a desmitificar el paradigma complaciente que vivíamos en la región centroamericana y especialmente en El Salvador, desde finales de los años ochenta del siglo pasado, en un momentum de renacer democrático, después de firmados Acuerdos de Paz en Nicaragua, El Salvador y Guatemala, que pusieron fin a las guerras civiles de aquellos años.
Fue a partir de ese período que puso fin a las dictaduras militares cuando se creó la ilusión de la democracia, sobre todo porque surgieron gobiernos civiles de elecciones más o menos competitivas, pero que al final solo permitió una mayor concentración de la riqueza en nuevas elites políticas y económicas, y por otra parte, la gestación de una violencia institucional estimulada por la corrupción exponencial en los gobiernos y su indiferencia ante una nueva generación que crecía abandonada por el Estado.

La importancia de esta publicación, además de llenar un vacío en la interpretación de las nuevas realidades que vive nuestro país, es que se publica en momentos de grandes transformaciones nacionales (e internacionales), donde un nuevo régimen político se anuncia y se consolida sobre los escombros del ancien régimen que, durante tres décadas, marcó esa etapa de nuestra posguerra.
Con su inicio no sólo se derrotó el sistema bipartidista impuesto por ARENA/FMLN, ni tampoco es sólo la derrota a las estructuras criminales (pandillas) que habían desplazado al Estado, ejerciendo su propia soberanía en el territorio nacional y masacraban al pueblo humilde e indefenso, frente a la incapacidad de gobiernos corruptos y partidos políticos cómplices de sus atrocidades, tampoco se trata de una simple victoria electoral de Nayib Bukele en 2019, ratificada abrumadoramente por el pueblo en 2024, sino que, como lo plantea el autor, “se trata de un fenómeno que debe interpretarse como una evolución en la subjetividad ciudadana, que elige lo que percibe como más adecuado para su seguridad y bienestar”. Yo llamaría a este nuevo escenario una revolución pasiva, en el sentido gramsciano de ese concepto.
En efecto, estos cambios de paradigmas no son únicamente nuevos discursos y trillados anuncios de futuros cambios, -como ocurría en el pasado- ahora son realidades que diariamente se presentan con identidades propias y que reflejan el nuevo rostro de nuestro país, ante los atónitos ojos y las críticas nostálgicas de académicos, medios de comunicación y demás sectores que vivían usufructuando las ventajas del antiguo statu quo.
Se han realizado cambios en la estructura administrativa el Estado, se pasó de 84 a 60 el número de diputados, se redujo de 262 a 44 el número de municipios, se han creado múltiples instituciones agiles y eficientes que garantizan un servicio de calidad que responde a la consigna del presidente Bukele de que “lo público debe ser mejor que lo privado”; se han aprobado decenas de leyes que modernizan la administración pública y crean marcos normativos que posicionan a nuestro país en la vanguardia de las fintech y con alianzas estratégicas con grandes empresas tecnológicas, nos preparamos para funcionar en la era digital. Se alcanzan increíbles metas en la seguridad ciudadana, se combate el crimen y la corrupción de manera ejemplar y comienza el despegue económico tantos años retrasado por la violencia. Se recupera la dignidad nacional y la confianza, la paz y la armonía regresan a las comunidades. Es un verdadero renacer del país.

En su libro, El Salvador: El Régimen Político-Social 2025 Francisco nos presenta un relato histórico cuestionador y propositivo sobre el devenir político-democrático de El Salvador y su gente, los desafíos económicos frente a las elites y los rezagos sociales. Con suma propiedad y solvencia tanto moral como política nos conduce desde los prolegómenos de la guerra civil hasta la actualidad, contextualizando los procesos y momentos claves para una mejor comprensión de estos tramos de nuestra historia reciente; una tarea a veces ignorada o pospuesta por las urgencias y desafíos presentes, pero que ningún pueblo, ningún liderazgo, ninguna nueva generación debe desconocer, tanto para que no se pierda la memoria histórica y se repitan errores del pasado, como para avanzar hacia nuevas metas y hacia un mejor futuro con el paso firme de quien se conoce y reconoce como sujeto histórico.
Conozco a Francisco Martínez desde los años ochenta cuando él era un joven dirigente sindical y yo un abogado que trabajaba con los sectores laborales y defendía presos políticos (incluyéndolo a él). “Chico” Martínez como se le llama socialmente, siempre mostró desde su práctica, esa disciplina de elaboración de diagnósticos y construcción de teoría política y de propuestas para la mejora de las condiciones de vida de los trabajadores. En su vida profesional y como consultor de muchos proyectos en el ámbito laboral, ha publicado extensamente; ahora, con este libro, contribuye a un debate todavía incipiente, que proponga nuevas formas y nuevos regímenes políticos, ante la crisis de las democracias liberales construidas en la post Segunda Guerra Mundial y funcionales durante la Guerra Fría, como modelo occidental frente a las democracias populares o de partido único propuestas por el régimen soviético.
Al final del primer cuarto del Siglo XXI, se anuncia un nuevo orden mundial. La pandemia del COVID 19 nos hizo reflexionar, a todo el mundo. Evidenció las debilidades que tenemos como “comunidad internacional”, y una agónica ONU clama por una nueva normalidad. Pero son las guerras (Ucrania, Medio Oriente) como siempre parteras de la Historia, las que van a determinar ese nuevo orden. Viejas alianzas, nuevos actores, intereses geopolíticos se activan, se mueven, se reagrupan para encontrar acuerdos fundamentales que permitan configurar ese nuevo mundo, que como en febrero de 1945 en Crimea, en el marco de la Conferencia de Yalta, definiera el orden mundial que hoy parece estar llegando a su fin.
Es en ese escenario global donde un pequeño país como el nuestro, está presente con relevancia propia y como referente obligado en los foros internacionales, no por su extensión territorial o por la riqueza de sus recursos naturales, sino porque su ejemplo, bajo el liderazgo del presidente Bukele es fuente de inspiración para muchos estados, grandes y pequeños, en nuestra región y allende nuestras fronteras. He ahí la importancia de este trabajo.
Puede descargar el libro en PDF en el link de abajo:
https://drive.google.com/file/d/1IXQJHbvQ9tjHZsZ156SRivenV0eO09yw/view?usp=sharing



