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sábado, 23 de octubre del 2021

Hábitos saludables para evitar enfermedades crónicas

Estilos de vida y hábitos saludables para contener la epidemia de las Enfermedad Crónicas no Transmisibles

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La historia de la ciencia muestra inagotables esfuerzos de la raza humana en búsqueda de un elí­xir sagrado que cure todas las enfermedades y proporcione una longevidad eterna. Fueron muchos los alquimistas, médicos, astrólogos, quí­micos y expertos de diversas áreas del conocimiento, reconocidos por sus importantes avances en diferentes campos de la ciencia en el marco de esa búsqueda, sin haber culminado con éxito su misión principal: el descubrimiento del elí­xir de la vida.

Con el paso de los años y el desarrollo en la organización de las sociedades, los nuevos descubrimientos de la medicina, la industria farmacéutica, la tecnologí­a y la biotecnologí­a, la modernización y ampliación de los servicios y sistemas de salud han impactado de manera importante en la mortalidad y morbilidad de las personas.

La evolución demográfica y los aspectos relacionados a la estructura y la dinámica de las poblaciones, su longevidad o su esperanza de vida, han sido explicados a lo largo de la historia a través de teorí­as demográficas, pasando por Thomas Malthus durante la revolución industrial, la teorí­a de la Transición Demográfica, la de la Segunda Transición o la más reciente Teorí­a de la Revolución Reproductiva. En el marco de ellas, con el transcurrir del tiempo y como producto del desarrollo de la sociedad, la humanidad ha presenciado un incremento importante de su esperanza de vida, hecho que al final parece no haber necesitado de la alquimia como lo pensaban nuestros antecesores sino más bien del progreso de la sociedad, y de cambios de conducta en lo seres humanos, cambios de actitudes, de decisiones sobre la forma y el estilo de vida.

De acuerdo a la evidencia mundial, solo el 25% de los aspectos que determinan la esperanza de vida de una persona se deben a la herencia. Las ¾ partes restantes se explican por los estilo de vida, el comportamiento de los individuos, tanto de manera personal como en sus interrelaciones sociales, construidas a través de patrones de conducta que determinan su estado de bienestar o malestar.  

Dos tercios de la carga de morbilidad y mortalidad en el mundo actual se relacionan a Enfermedades Crónicas no Transmisibles (ECNT), que de acuerdo a los Centros de Control de Enfermedades de los Estados Unidos se trata de enfermedades de larga duración cuya evolución es generalmente lenta, y que representan una verdadera epidemia que va en aumento debido al envejecimiento de la población y los modos de vida actuales que acentúan el sedentarismo y la mala alimentación.

Los paí­ses de Centroamérica han alcanzado, en el año 2014, un promedio de esperanza de vida de 75 años. La carga de enfermedades en la región también ha venido cambiando y sin resolver la etapa en la que ocupaban el mayor peso las enfermedades transmisibles hemos pasado a un peligroso estatus donde estas concomitan con Enfermedades Crónicas como la diabetes, la hipertensión arterial o la insuficiencia renal,  determinando una demanda que sobrepasa las capacidades de respuesta de nuestros sistemas públicos de salud, que hoy además de preocuparse por extender la vida deben garantizar la calidad de esta.

Esto llama a todos los sectores de la sociedad a trabajar de manera ardua en la promoción de estilos de vida y hábitos saludables. A reflexionar, a hacer conciencia, a desarrollar intervenciones sobre todos los factores de riesgo presentes en la vida moderna, que afectan a todas las edades, tales como el sedentarismo, la dieta, la exposición al estrés diario, el consumo de alcohol y de tabaco.

Los centroamericanos debemos ser conscientes de la estrecha relación entre el estilo de vida y los hábitos que adoptamos, con la salud individual. Por esto, es de vital importancia generar un intenso movimiento social hacia los cambios de conducta e impulsar, desde todos los sectores, estrategias que permitan la incorporación de estilos de vida saludables en las prácticas diarias de la población.

La contención de esta moderna epidemia de Enfermedades Crónicas no Transmisibles requiere del abordaje de su determinación social, intervenir sobre las causas estructurales y sociales relacionadas al incremento de riesgo y vulnerabilidad más allá del sector salud. Se necesita establecer medidas urgentes de prevención y contención que involucren a todos los sectores y cuya meta es el hacer factible para los centroamericanos la adopción de estilos de vida y de hábitos saludables, gestionar el conocimiento y promover la conciencia requeridos para el cambio.

Estas medidas permitirán disminuir el sufrimiento humano y sostener el incremento de la longevidad y calidad de vida de las poblaciones de Centroamérica, serán costo”“eficaces para los sistemas, y quizás hasta proporcionen evidencia de una verdadera combinación de elí­xir sagrado: el trabajo, la voluntad y la decisión del ser humano.

La autora es directora de Rectorí­a de la Salud Regional SE-COMISCA
Foto: Omar Carbonero

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