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sábado, 4 julio 2026

Consumo elevado de café y su asociación con la reducción del riesgo de enfermedad hepática: evidencia reciente de un estudio longitudinal

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Por Alonso Rosales

El consumo habitual de café, incluso en cantidades elevadas, se asocia con una disminución significativa en el riesgo de desarrollar enfermedad hepática crónica, cirrosis y carcinoma hepatocelular, según un estudio longitudinal de gran escala publicado en Clinical Gastroenterology and Hepatology y divulgado por CNN. La investigación fue liderada por el Dr. Hyunseok Kim, hepatólogo del Centro Médico Cedars-Sinai, en Los Ángeles.

El análisis incluyó a más de 354,000 participantes seguidos durante un período superior a una década, constituyendo uno de los estudios más robustos en cuanto a evaluación a largo plazo del impacto del café en la salud hepática. Los resultados evidencian una relación dosis-respuesta entre el consumo de café y la reducción del riesgo de patologías hepáticas.

Desde el punto de vista epidemiológico, el consumo de una a dos tazas diarias se asoció con una reducción aproximada del 20 % en el riesgo de cirrosis, un 24 % en el riesgo de carcinoma hepatocelular y un 31 % en la mortalidad relacionada con enfermedad hepática. En individuos con ingesta de tres a cuatro tazas diarias, la reducción alcanzó el 35 % para cirrosis y cáncer hepático, y el 41 % en mortalidad hepática. De manera interesante, el consumo de cinco o más tazas diarias mostró una reducción del 32 % en cirrosis, 47 % en cáncer hepático y 42 % en mortalidad hepática.

Uno de los hallazgos más relevantes es que los efectos hepatoprotectores observados no parecen depender exclusivamente de la cafeína, ya que el café descafeinado mostró beneficios similares. Esto sugiere que los compuestos bioactivos del café, particularmente los antioxidantes poli fenólicos, podrían desempeñar un papel clave en la modulación de procesos inflamatorios y fibróticos hepáticos.

A nivel fisiopatológico, los investigadores documentaron, mediante resonancia magnética y análisis proteómicos, que los consumidores de café presentaban menor acumulación de grasa hepática, reducción de marcadores inflamatorios y perfiles proteicos más favorables. Estos hallazgos respaldan la hipótesis de que el café podría interferir en las vías moleculares involucradas en la progresión de la fibrosis hepática.

No obstante, el estudio presenta limitaciones importantes. La ingesta de café fue evaluada en puntos temporales específicos, lo que podría no reflejar con precisión los patrones de consumo a largo plazo. Asimismo, la mayoría de los participantes eran de origen europeo y con alto nivel de conciencia en salud, lo que limita la generalización de los resultados a poblaciones más diversas.

Adicionalmente, se observó que el uso de azúcares añadidos y edulcorantes artificiales podría atenuar parcialmente los beneficios hepáticos, e incluso asociarse con incremento de marcadores de inflamación. Por ello, se recomienda un consumo moderado y preferentemente sin aditivos procesados.

Desde una perspectiva clínica, aunque los resultados son prometedores, es importante destacar que se trata de asociaciones observacionales y no establecen causalidad directa. Sin embargo, estos hallazgos se alinean con evidencia previa que vincula el consumo de café con menor riesgo de enfermedades crónicas como diabetes mellitus tipo 2, enfermedad cardiovascular y deterioro cognitivo.

En conclusión, el café podría constituir un factor dietético con potencial efecto hepatoprotector, especialmente cuando se consume de forma regular y sin aditivos perjudiciales. Se requieren estudios adicionales en poblaciones diversas para validar estos resultados y esclarecer los mecanismos biológicos implicados.

Fuente: CNN; Centro Médico Cedars-Sinai

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