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lunes, 25 de octubre del 2021

Frente al Feminicidio: “Al toro por los cuernos”

Recopilando datos de la Policí­a Nacional Civil y del Instituto de Medicina Legal durante el 2012 en los primeros siete meses hubo 231; luego en el 2016 se registró 524 feminicidios y en el 2017 se dieron 468, estas seguramente son las razones para que El Salvador sea considerado como uno de los paí­ses con más alta tasa de feminicidios en el mundo. Situación que no es debido a las pandillas básicamente, sino que tiene su arraigo en la cultura patriarcal.

Desde finales de diciembre del año pasado con el caso de Karla Ayala, dicho sea de paso no ha avanzado significativamente en sus investigaciones, se ha presentado una “avalancha” de feminicidios teniendo como resultado: 225 feminicidios al primero de julio de este año, lo que representa 12 casos más que en 2017, según las autoridades.

Ante esta fuerte alza de feminicidios en todo el territorio nacional, que vulnera más la seguridad de todas las mujeres salvadoreñas, se han observado varias acciones con el objetivo de sensibilizar a la población como campaña de los medios en relación a la violencia contra las mujeres o la declaratoria de tres dí­as de duelo por tantas mujeres que ha muerto, ví­ctimas de feminicidio, sin embargo creo que todaví­a nos falta por “tomar al toro por los cuernos”.

¿A qué me refiero?, el Estado, a mi modo de ver, no ha experimentado cambio alguno ni desde el modelo implementado por gobiernos de “derecha/liberales” como tampoco por los de “izquierda/socialistas”, ambos modelos no han dado respuestas a las necesidades de las mujeres ni a la práctica feminista que busque ubicar a estas a una posición diferente en la sociedad, pues ambos oscilan entre una teorí­a liberal del Estado, por una parte, y una teorí­a izquierdista del Estado, por otra. Les une la creencia que la “La ley es la mente de la sociedad” y la mente de la sociedad es misógina y sexista.

Ante tantos hechos violentos en contra de mujeres vuelven a mi mente muchas interrogantes, a expresadas con anterioridad: ¿Es el Estado en alguna medida autónomo de los intereses masculinos o es expresión inherente a estos? ¿El Estado está construido sobre la subordinación de las mujeres? ¿Puede hacerse qué tal Estado atienda a los intereses de aquellas en cuya impotencia ha creado su poder? De no ser así­ ¿Es la masculinidad inherente a la forma estatal como tal, o es alguna otra forma de Estado, o alguna otra forma de gobierno imaginable? ¿Cuáles son los logros del Estado salvadoreño por cambiar la cultura machista? ¿se están dando los cambios requeridos en el Estado Salvadoreño, para la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres, sobre todo desde el funcionariado?, ¿puede la educación “per se” contribuir al cambio de actitudes y valores en relación a la valoración de las mujeres?.

Para lograr la erradicación de la violencia contra las mujeres es necesario deconstruir y construir una nueva manera de valorar a las mujeres, que pasa por analizar el patriarcado que se basa en un sistema de relaciones sociales y culturales básicamente donde los hombres dominan a las mujeres instalado desde hace miles de años. La construcción cultural de la violencia contra las mujeres, está construida en el poder patriarcal, que otorga supremací­a a los hombres frente a las mujeres, confiriéndole el derecho de utilizar cualquier método incluyendo la violencia. En otras palabras el hombre que golpea, viola, acosa sexualmente sea esta su pareja, hija, nieta, hermana y/o compañera de trabajo, o que persigue y mata a su ex esposa, ex novia o que agrede verbalmente a cualquier mujer, de una u otra manera, expresa simplemente la idea de propiedad y control que sobre las mujeres tiene, por el derecho que el sistema le ha concedido.

Debemos de propiciar un paradigma diferente en donde la discriminación y la exclusión no formen parte de estos, y así­, nos conformemos como seres más humanos sin violencia.

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