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sábado, 25 de septiembre del 2021

Llamado de algunos intelectuales salvadoreños y centroamericanos a El Salvador actual

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A lo largo de nuestras vidas hemos actuado por El Salvador en particular y por Centroamérica en general, buscando que se superen las prevalecientes condiciones de retraso e injusticia social. Largas y dolorosas luchas a finales del s XX se creyeron cristalizadas con la victoria electoral que condujo a los gobiernos que ejercieron el poder entre 2009 y 2019.

Sin embargo, ambos gobiernos no solo no introdujeron cambios significativos para la mayoría de la población, sino que además no se distinguieron de los gobiernos previos en materia de corrupción.

Las victorias electorales del presidente Bukele y de su partido en 2019 y 2021 establecen un escenario sui generis, cuando han tenido como consecuencia ejecutar programas y proyectos con impacto significativo para las mayorías; como -entre otros- el hospital El Salvador, el manejo de la pandemia, incorporar a los alumnos de escuelas públicas al mundo digital, obras de infraestructura, apoyo a la educación pre-escolar. Son proyectos que tendrán un efecto positivo para las actuales y futuras generaciones.

El Salvador, como todos los países, se enfrenta al desafío y responsabilidad de actuar en beneficio propio en un mundo multipolar y con un mercado globalizado. La actual realidad internacional requiere identificar oportunidades y establecer relaciones de amistad y respeto mutuo con distintos polos de desarrollo económico y tecnológico mundial. El establecimiento de relaciones con China es un hito en las relaciones externas del país y, si logran concretar la zona de desarrollo en oriente, implicaría una oportunidad relevante para El Salvador, con repercusiones positivas en Centroamérica, especialmente en lo correspondiente a desarrollo socioeconómico, generación de empleo y oportunidades de negocios; teniendo como primer resultado evidente que los salvadoreños encontrarán su futuro en su país, sin necesidad de emigrar para ir a buscarlo en el extranjero.

La cooperación internacional debe tener claridad con respecto a eso y, en vez de verlo bajo un prisma geopolítico, debe comprender que es una opción beneficiosa para todos, por lo que su apoyo debería contribuir a que los resultados tengan el mayor impacto posible, y a balancear influencias. Por otra parte, suponemos que las fuerzas tradicionalmente progresistas del país deben sentirse incómodas, al coincidir en la crítica al actual gobierno con los sectores más conservadores, y esperando junto a ellos que las cosas cambien por designios externos.

Es hora de replantearse la estrategia y comenzar una discusión amplia y sensata con respecto al futuro de El Salvador, en búsqueda de un consenso que conduzca a resolver los ingentes problemas de los salvadoreños y que pase, necesariamente, por la construcción de un Estado de Derecho, democrático y de respeto institucional e individual; en el que prevalezca la seguridad jurídica e imperen los derechos humanos, particularmente para las poblaciones más vulnerables.

Ello sigue siendo una tarea inconclusa en el país. Hacemos un llamado al presidente para que continúe respondiendo con planes, programas y proyectos concretos a la confianza que el electorado le ha venido otorgando. Si eso ocurre, tendrá un lugar privilegiado en la historia del país y, quizás, de Centroamérica.

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Redacción ContraPunto
Nota de la Redacción de Diario Digital ContraPunto
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